En visto | Dora de la Cruz
El documental sobre Jeffrey Epstein muestra cómo la explotación sexual a mujeres, cuando se
ejerce por personajes de la élite del poder público y económico, la impunidad es el blindaje y si
no es por el feminismo y la red de acompañamiento de otras mujeres, en esta lucha que duró
por varios años, no se estuviera hablando hoy de la detención de figuras de la realeza, como el
caso de Andrew Mountbatten-Windsor, conocido como el príncipe Andrés del Reino Unido,
vinculado a los archivos de Epstein, quien fue liberado bajo investigación.
El documental, donde las víctimas narran la forma en que se traficaba con ellas y cómo los
poderosos y ricos, de derecha y de izquierda, millonarios, todos coludidos en estos delitos,
nombrados en la serie, asquerosamente indignante; la violencia contra las mujeres se muestra
como un fenómeno global, así como también lo es, la impunidad, que prevalece y aumenta
cuando las víctimas son vulnerables y los agresores tienen privilegios de poder.
Esta investigación, llevada a la plataforma de streaming presenta una narrativa, que coloca en
el centro a las mujeres que denunciaron haber sido reclutadas y explotadas cuando eran
adolescentes. Sus voces, durante décadas desacreditadas o minimizadas, como sucede en
cada caso de denuncia de abuso sexual, no las callaron, cuando se sostuvieron unas y otras,
hasta llegar el movimiento “me too” (“yo también”), no se sintieron solas y sostuvieron su relato
hasta el final, aún cuando todo el poder político y económico, se puso en su contra.
La explotación sexual y la relación con el poder, debe acabar con esa figura de techo de cristal,
donde la justicia tarda y muchas veces no llega; en este caso, la lucha logró la detención del
magnate Epstein, el seis de julio del 2019 por delito de tráfico sexual de menores, sin embargo
no cumplió condena, al encontrarlo muerto en la prisión de Manhattan, el 10 de agosto de 2019
y según las autoridades se trató de un suicidio.
Este caso no ha concluido y está lucha costó la vida de una mujer, como en otras luchas han
costado, una de las víctimas, Virginia Giuffre, denunciante clave de los abusos de Jeffrey
Epstein y acusadora del príncipe Andrés, murió a los 41 años por suicidio. A Virginia Giuffre le
costó la vida su lucha por que se detuviera al magnate y a algunos de sus cómplices; hoy, la
investigación sigue abierta, y se espera que la justicia alcance a todos los involucrados.
Las atrocidades de abuso sexual contra mujeres, es global y la impunidad es la raíz de la
incidencia de estos delitos, que tienen un alto costo en la vida de las víctimas; México no está
excento de que suceda en los círculos de élite y de poder; incluso en los expedientes abiertos
de Jeffrey Epstein por la justicia estadunidense, se hablan de políticos y empresarios
mexicanos, presuntamente involucrados en el tráfico de menores, de más de mil víctimas. En
México este tema también ha sido parte de impunidad en las esferas de la política y los
adinerados.
Este documental además, envía un mensaje: que ningún agresor sexual, por más poderoso
que sea, está exento de la justicia; quien use su puesto de poder, su posición económica, para
cometer cualquier tipo de violencia contra la mujer, o lo usen para sus obligadas conquistas, se
enfrentarán a que ellas ya no están solas: colectivos feministas y redes de apoyo exigen justicia
y acompañan sus denuncias.
También este caso de Jeffrey Epstein demuestra que la justicia no avanza sola, requiere
presión, vigilancia social y necesita del feminismo. Hoy las redes de mujeres son los que exigen
justicia, ante una autoridad que falla y una sociedad que sigue poniendo en duda a las víctimas
que denuncia abuso y agresión sexual.





