José Luis Rodríguez Castro La Razón
La marea baja dejó expuesta la orilla del río Pánuco, donde el lodo y los troncos aparecen al retirarse el nivel del agua.
En la ribera se observan llantas, ramas y basura arrastrada por la corriente, acumulada durante periodos de mayor crecida.
Los operadores del paso de lanchas tuvieron que habilitar la parte más baja del embarcadero para que los usuarios suban y bajen sin mayores problemas.
El nivel del agua se estima que descendió entre 45 y hasta poco más de un metro en las zonas más profundas.
En el lugar, algunas aves permanecen sobre la madera varada, aprovechando el cauce reducido para descansar cerca del agua.
El descenso del río permite ver piedras y zonas normalmente cubiertas, evidenciando el cambio natural del nivel.
A la distancia, embarcaciones y estructuras portuarias continúan su actividad, ajenas a la baja temporal del cauce.
La escena se desarrolla sin movimiento mayor, marcada por el retroceso del agua y la calma propia de la marea baja.





