Por. Staff
Expreso-La Razón
A dos meses de que debió haber concluido el periodo de Luis René Cantú al frente del Comité Estatal, los dos principales grupos políticos que persiguen el control institucional del partido, pelean más que por las simpatías de la militancia, por la manera en la que se elegirá a la nueva directiva.
La razón es obvia: según las cuentas del “Truko”, su relación con las bases partidistas del estado le alcanza para ganar una elección sin mayores inconvenientes. Por el contrario, los cabecistas saben que quizás su única manera de retener la dirigencia es que se lleve a cabo una votación cerrada entre los consejeros, la mayoría de los cuales todavía responden a sus intereses.
Fuentes cercanas al proceso revelan que personajes ligados a Cabeza de Vaca operan a marchas forzadas para que el Comité Nacional defina que el método sea por consejo estatal.
Verástegui, en cambio, maniobra en la medida de sus posibilidades para la votación abierta.
Para ello, un grupo de más de tres mil militantes de un padrón total de 9,602 firmaron un oficio dirigido al presidente nacional Jorge Romero Herrera para exigir que la renovación del Comité Directivo Estatal se realice mediante voto directo de todos los militantes.
El documento enviado a la dirigencia nacional invoca el artículo 73, inciso e), de los estatutos partidistas, que establece como método ordinario para elegir la dirigencia estatal precisamente el voto directo de la militancia.
En favor de la petición de los “truquistas” pesa la urgencia del PAN de conseguir buenos resultados en los próximos procesos electorales, o por lo menos, detener la debacle que han sufrido durante la gestión -en dos períodos consecutivos- de Luis René Cantú, uno de los operadores más cercanos al ex gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
Durante los comicios de 2021, el Partido Acción Nacional enfrentó un revés electoral contundente: cedió plazas estratégicas como Reynosa, Nuevo Laredo, Victoria y Altamira. Paralelamente, Morena afianzó su dominio en Madero y Matamoros.
Las únicas zonas donde el blanquiazul resistió fueron aquellas distanciadas del círculo del gobernador García Cabeza de Vaca: Tampico, bajo la influencia de Jesús Nader, y El Mante con su zona azucarera, liderada por César Verástegui. El partido sobrevivió exclusivamente en territorios donde la facción del ejecutivo estatal carecía de ascendencia.
En el 2022, como se veía venir, perdieron la gubernatura.
Para 2024, privado ya de recursos presupuestales y con el exmandatario García Cabeza de Vaca junto a sus colaboradores principales residiendo en Estados Unidos para eludir aprehensiones, el PAN vivió su peor jornada electoral en décadas.
Las cifras resultan lapidarias. El recuento oficial de 2024 mostró una merma del 24% comparado con la votación de 2021, año que ya había registrado un descenso pronunciado. El partido transitó de 515,765 sufragios en 2021 a únicamente 391,763 en 2024.
Desde el interior del panismo se advierte, sin embargo, que el cabecismo goza todavía de mucha influencia en la cúpula nacional, por lo que nadie debería descartar la posibilidad de que desde el CEN se aliente un método que los favorezca en el proceso de renovación.
Como muestra de esta buena relación, vale recordar que el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, nombró al exgobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, como representante del partido ante América del Norte el 8 de diciembre de 2025.
Esta designación, realizada vía Zoom mientras el exmandatario reside en EE. UU., dijo, “busca fortalecer lazos internacionales” y se dio en medio de nuevas acusaciones en su contra por parte de Morena, justo cuando se discute en la SCJN la permanencia del amparo que lo ha mantenido a salvo de la prisión.
Una de las interrogantes que no se ha resuelto todavía es a cuál de las dos fórmulas entregará su respaldo el tercer grupo panista que ostenta poder en Tamaulipas.
Aunque existe la percepción de que tienen mayor interlocución con el grupo del “Truko”, el alcalde Chucho Nader y sus cercanos se han mantenido al margen de esta contienda interna y han evitado enviar señales de apoyo para cualquiera de los dos bandos.
Mientras el CEN toma su decisión, la militancia observa con escepticismo pues el reloj corre en contra del blanquiazul. Con las elecciones intermedias de 2027 en el horizonte y un padrón electoral cada vez más distante, el PAN se encuentra en un punto de inflexión.





