Vida Diaria/ Rosa Elena González
Va por ella no solo porque es la más hermosa del mundo o porque hoy
es su día, va por ella porque es el símbolo que nos da identidad y todos
los mexicanos debemos respetar.
Hoy es Día de la majestuosa Bandera de México, pero le hemos
fallado, le estamos faltando a la promesa de ser siempre fieles a los
principios de libertad y de justicia para nuestra patria.
Y decimos que le hemos faltado porque, aunque las grandes decisiones
que han sometido a nuestro país vienen de los poderosos, la mayoría
de los mexicanos de una manera u otra hemos sido participes con el
silencio, hasta hoy ha sido más el interés, el miedo, la conveniencia que
obliga a bajar la cabeza, ver, escuchar y dejar pasar.
El juramento a nuestra bandera habla de que nuestra nación es
humana y generosa, esa es la esencia de esta bendita tierra, pero la
ambición de unos hace que los hombres pelen como fieras por el poder
en lugar de tener la sensibilidad de respetarse y defenderse como
mexicanos.
Quizá por ese motivo la gloriosa bandera mexicana en ocasiones
permanece quieta, como en señal de duelo, porque no solo se le falta a
la promesa, sino que también al pueblo le matan las esperanzas,
asesinan las ilusiones, secuestran su libertad, y le ofertan la
independencia.
Pero ella, nuestra BANDERA NACIOAL, es el alma, la grandeza de los
mexicanos, por eso ondea majestuosa soltando la esencia de su águila
real para que surque los cielos e incite a su raza a levantarse y luchar
por sus ideales, por su gente, por su patria y se devore la serpiente de
la injusticia, la ambición, el mal, que lacera al pueblo.
Es la más hermosa del mundo, pero principalmente es el legado de
nuestros héroes, la historia nos marca que hubo hombres que
defendieron la patria y nuestra bandera con heroísmo, hoy no se
requiere que se entregue la vida ni que se dedique la existencia, se
necesita que todos luchemos desde nuestra trinchera por la grandeza
de esta gran nación, que enfrentemos los problemas que nos aquejan
sin más armas que nuestro trabajo, nuestra verdad, nuestro
compromiso, nuestro amor por nuestra familia, la dignidad de nosotros
mismos, el respeto por México.
Hoy se requiere que los tres colores de nuestra bandera sigan siendo
las garantías que defienden las ideas políticas que impulsaron el
proyecto de independencia nacional, de la construcción del Estado libre
y soberano, pero que a su vez el Estado mexicano brinde al pueblo las
garantías necesarias para vivir en paz.
Es necesario que se recuerde el primer significado de los colores del
lienzo tricolor son las garantías del pueblo.
El verde que significa esperanza y la independencia que ubica a México
como un país independiente de los poderes extranjeros, pero que
además se conjugue con la esperanza del pueblo y el verdor del campo
generoso y próspero para bien de la nación.
El blanco, significaba la fe en el catolicismo, hoy se requiere de fe en la
divinidad; que se proteja al pueblo, a la gente buena, y que se recobre
la confianza en las instituciones.
El rojo debe conservarse con su significado original, que era la unión
del pueblo persiguiendo un bien común, claro, es necesario que nos
recuerde la sangre que derramaron nuestros héroes, pero México ya no
requiere de más derramamiento de sangre, ni miedo en sus calles,
necesita certidumbre, un mejor mañana.
Ojalá el rojo no signifique más sangre de inocentes, ahora la única
sangre que se requiere es la que fluye por nuestras venas, que nos
hace sentir vivos, con el corazón palpitante, lleno de amor por nuestra
gente, por nuestro entorno, por nuestra PATRIA, para que cada 24 de
febrero celebremos con orgullo EL DIA DE LA BANDERA MEXICANA
con saldo blanco, campos verdes y sin territorios teñidos de sangre.





