Óscar Figueroa
Expreso La Razón
El esquema de 40 horas semanales ya es una práctica
vigente en diversos sectores del municipio, incluso antes de
la consolidación total de la reforma laboral a nivel federal.
Mientras se proyecta una reducción gradual de la jornada,
en el ámbito municipal y en contratos colectivos de la
construcción ya existen jornadas que rondan entre las 35 y
las 44 horas de trabajo.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la
Construcción, Ricardo Vega Barrón, calificó como positiva la
iniciativa que impulsa una disminución de la carga horaria.
Para el gremio, este cambio representa un beneficio directo
en la salud física de quienes desempeñan las labores más
pesadas de la industria.
“Es una excelente noticia. La industria de la construcción es
una de las más pesadas y con jornadas más largas. Esta
reforma viene a beneficiar en gran medida a los
trabajadores”.
La implementación nacional de esta reforma será paulatina,
con una reducción de dos horas por año.
Bajo este calendario, para el cierre de 2026 la jornada oficial
pasará a 46 horas; sin embargo, el sindicato local ya cuenta
con acuerdos previos con las empresas constructoras para
trabajar solo 44 horas a la semana.
“En el ámbito municipal se maneja un esquema distinto, con
jornadas laborales menores que ya rondan entre 35 y 40
horas semanales, por lo que el impacto de la reforma sería
menor en ese sector”
, precisó Vega Barrón.
Agregó que las constructoras suelen anticipar estas
modificaciones al momento de participar en licitaciones de
obra, lo que permite un control adecuado de los costos y los
tiempos de ejecución sin afectar la productividad.
Los ajustes finales se realizarán conforme a las revisiones
contractuales que el sindicato lleva a cabo de manera
anual.
En estas mesas de trabajo también se negocian los
incrementos salariales para asegurar que la reducción de
horas no impacte de forma negativa en el bolsillo de los
obreros.





