INTERIORES
Por Carlos López Arriaga
Cd. Victoria, Tam.- Muchos y muchas, oiga usted. Y no solo hablamos
de quienes aspiran a la gubernatura de Tamaulipas en 2028. También
de quienes le tiran agarrones feroces a la piñata del 2027.
Y, además, con apetitos múltiples. Una veladora en la curul local, otra
en la curul federal y un cirio grande en la alcaldía. Lo que caiga, al
precio que sea. No hay límites al ridículo, ni control de volumen para
sus gritos.
Debemos a BERTOLT BRECHT el haber comparado la enfermedad del
poder con los ímpetus de un animal en celo. Así se comportan algunos,
algunas.
Convierten sus centros de trabajo en oficinas de propaganda, a sus
subordinados en vocingleros y roban tiempo laboral en aras de una
prioridad mezquina. Sobrevivir en la nómina.
Avidez, desasosiego, impaciencia (nerviolera, dirían en la colonia) por
alcanzar el don de la ubicuidad y estar al mismo tiempo en todas
partes. Tema más viejo de lo que imaginamos.
Colegas de generaciones previas comparaban al aspirante ansioso con
una gallina culeca (de aquí la palabrita de curulecos) para añadir que
su actividad pública se multiplica para hacerse presente lo mismo en
bodas que en sepelios, quinceañeras, bautizos y primeras comuniones.
Lo cual nos remite a la figura del hombre orquesta. Mientras sopla la
trompeta, en la espalda carga un tambor, alguna mano rasga la
mandolina, haciendo sonar las panderetas con sus rodillas. Un arnés
sostiene la armónica a la altura de sus labios, con el sonido autóctono
de cascabeles en los tobillos.
EXTRAVAGANCIAS
En Victoria, por ejemplo, cierto caballero ha sostenido, por años,
céntricos espectaculares donde aparece su rostro en close-up con algo
semejante a una carcajada. Parecería que en lugar de reclutar a un
asesor de imagen, contrató un (más barato) asistente para que le
hiciera cosquillas en los pies.
Haciendo memoria, la sucesión gubernamental de 2016 se pobló de
polvorientos hombres a caballo, que juntaban multitudes como quien
contrata extras de cine y pasaban charola “para la causa”. Ninguno
ganó.
Esfuerzo inútil. Visión barata de la competencia y de la política misma.
Espíritu circense, influencia maligna del showbiz en un ámbito que
merecería el mayor de nuestros respetos. El servicio público.
Asómese usted a Nuevo León. El maestro BRECHT, citado al principio,
podría extender con amplitud su máxima. El ardor que hizo posible a
SAMUELÍN anda en celo otra vez con la autonombrada “Chabacana
Mayor”, cuya derrota en la capital reynera no le impide aspirar a la silla
del marido.
Las encuestas dicen que va adelante. Las que ellos pagan (¿hay de
otras?) lo cual demuestra que la popularidad cruda es asunto de pesos
y centavos. Jamás garantiza un buen gobierno.
La pareja neoleonesa se muestra omisa en torno a la advertencia de la
doctora SHEINBAUM contra el traspaso inmediato de cargos
electorales entre parientes directos.
Acaso sea el pavor que tiene el mandamás a una auditoría “matona”
(para usar sus propias palabras) que desnude cuentas oscuras,
proveedurías y contratos infestados de amiguismo, compadrazgo y
nepotismo. Sin olvidar la montaña que se agenció en San Pedro, para
hacerse un nidito mayor al (de por sí fastuoso) que tiene hoy.
ESTRIDENCIAS
En tierras de Escandón se observan fenómenos así. Demasiado ruido
antes de que se cumplan los tiempos. Precampañas obscenas,
estrafalarias, que ningún bien le hacen a su partido, ni a su gobierno, ni
a las siglas, ni a los colores, ni (menos) honran sus principios
doctrinales.
A los (y las) creyentes del madruguete les incita una doble picazón que
ya combinada es fuente de humor involuntario: ambición y narcicismo.
Por ello visten de fiesta en horas de trabajo, saludan a voz en cuello de
un carro a otro, reparten abrazos entre desconocidos.
Alguna voz ranchera diría que se comportan como si tuvieran
“chincuales” (del náhuatl: comezón en salva sea la parte). Y aunque
antes hayan despreciado con voz socarrona “el juego de la pelotita”,
ahora quieren estar en la porra del Correcaminos, de preferencia, en la
parte más visible.
Bienvenido el regaño. Con justicia se dice (y se dice bien) que aquí no
hay espacio para agendas personales. Ni para proyectos individuales
adelantados. Tampoco para la improvisación. De manera muy oportuna
se advierte sobre la importancia de actuar con responsabilidad y
congruencia, cuidando la unidad del partido.
El respeto a los tiempos es parte esencial de la madurez política. Y los
tiempos están marcados por las leyes electorales, el calendario mismo
del INE, pero también por cada partido. De aquí la necesidad de
anteponer el proyecto colectivo por encima de cualquier aspiración
individual.
Tamaulipas (y México entero) están entrando en un largo túnel
sucesorio que arranca con el megaproceso del entrante 2027, se sigue
con el relevo gubernamental de 2028, para elevar más la temperatura
en 2029, año que define las candidaturas presidenciales y concluir con
la megaelección de 2030, que renueva la Jefatura del Ejecutivo
nacional y el Congreso de la Unión.
De ahí la importancia de advertir desde ahora sobre el valor de la
prudencia, la disciplina, la mesura. Aquella sobriedad que nos
aconsejaba el uruguayo PEPE MUJICA.
BUZÓN: lopezarriagamx@gmail.com
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