Sino que es el instante preciso en que la Tierra alcanza un equilibrio perfecto entre la luz y la sombra, enviando una señal de renovación que resuena desde las antiguas pirámides de Yucatán hasta los rascacielos de la metrópoli.
Para este año, la primavera no esperará al tradicional 21 de marzo, pues de acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el Equinoccio de Primavera ocurrirá oficialmente el viernes 20 de marzo de 2026 a las 08:46 horas, tiempo del centro de México.
En ese segundo exacto, el Sol cruzará el ecuador celeste, haciendo que el día y la noche tengan prácticamente la misma duración en todo el planeta. A partir de este momento, en el hemisferio norte, los días comenzarán a ganar aproximadamente cuatro minutos de luz solar diaria, un proceso que culminará en el solsticio de verano en junio.

Una inyección de energía: ¿Qué esperar de este evento?
Desde una perspectiva energética y astrológica, el equinoccio de 2026 se perfila como un “punto de quiebre” necesario ya que este fenómeno coincide con la entrada del Sol en el signo de Aries, lo que marca el inicio del año nuevo astrológico. Si el invierno fue una etapa de introspección, silencio y “hibernación” de proyectos, la energía de la primavera 2026 llega con un impulso de fuego, valentía e iniciativa.
Expertas señalan que este equinoccio en particular trae una carga de “claridad con dirección“, pues no se trata solo de moverse por moverse, sino de actuar bajo el equilibrio que representa el evento. Al estar la luz y la oscuridad en igualdad de condiciones, se abre un portal para integrar nuestras sombras (miedos, errores pasados) y convertirlas en abono para nuestras luces (metas, nuevas versiones de nosotras mismas).
Para México, este flujo energético se siente con especial intensidad en sitios arqueológicos: en Chichén Itzá, miles de personas esperan ver el descenso de Kukulcán, la serpiente emplumada, cuya sombra recorre la escalinata de la pirámide “El Castillo”. En Teotihuacán, la tradición de subir a la Pirámide del Sol para “recargarse” sigue vigente, aunque las autoridades recomiendan realizar estas conexiones de manera consciente y respetuosa con el patrimonio.

¿Cómo prepararte energéticamente para el Equinoccio de Primavera?
Prepararte energéticamente para el Equinoccio de Primavera implica alinearte con su simbolismo de equilibrio, renovación y nuevos comienzos ya que este fenómeno astronómico marca el momento en que el día y la noche tienen la misma duración, representando balance entre luz y oscuridad. A partir de ahí, la luz comienza a ganar terreno en el hemisferio norte, lo que también puede sentirse como un impulso natural hacia la acción. Es por ello que aquí te comparto formas prácticas de prepararte energéticamente:
- Haz una limpieza consciente (externa e interna): la primavera simboliza renovación; por eso, unos días antes del equinoccio: ordena tu espacio, deshazte de objetos que ya no uses y limpia ventanas para permitir mayor entrada de luz. También puedes hacer una “limpieza interna”: reducir pensamientos repetitivos negativos o cerrar pendientes emocionales y practicar respiraciones profundas para soltar tensiones acumuladas del invierno.
- Equilibra luz y sombra en tu interior: el equinoccio representa equilibrio. Es un buen momento para preguntarte: ¿Dónde necesito más acción?, ¿Dónde necesito más pausa?, ¿Qué aspectos de mí he ignorado? Puedes escribir en dos columnas: Lo que quiero dejar atrás / Lo que quiero cultivar. Este ejercicio ayuda a tomar conciencia del punto de equilibrio personal.
- Conéctate con la naturaleza: la naturaleza está en pleno despertar, aprovecha para: caminar al aire libre, observar flores y brotes nuevos y exponerte a la luz solar de la mañana.
- Siembra intenciones (como una metáfora primaveral): la primavera es temporada de siembra energéticamente puedes escribir metas claras para los próximos meses, encender una vela blanca o amarilla como símbolo de luz o plantar una semilla real en una maceta, asociándola con un propósito personal. La clave no es el ritual en sí, sino la intención consciente que pongas en él.
- Recibe el equinoccio con un pequeño ritual personal: el día del equinoccio puedes ver el amanecer, meditar unos minutos en silencio o practicar gratitud por lo aprendido en el ciclo anterior. No necesitas algo complejo, lo importante es crear un momento de pausa para reconocer el cambio de estación.
- Activa tu energía física: después del invierno, el cuerpo necesita movimiento: estira, practica yoga o inicia una rutina de ejercicio suave. Mover el cuerpo ayuda a sincronizarte con la energía expansiva de la primavera.
CON INFORMACIÓN DEL HERALDO DE MEXICO





