Cynthia Gallardo
La Razón
En medio de la incertidumbre y la falta de oportunidades, Ernesto Mar Rivera, de 62 años de edad, enfrenta la vida en situación de calle, pero con una sola prioridad: alimentar y cuidar a su inseparable compañero, “Pirata”.
Hace más de ocho meses, Don Ernesto perdió su empleo como velador, situación que marcó un giro drástico en su vida.
Sin liquidación ni respaldo, quedó desprotegido; sin embargo, poco después llegó a su vida un pastor australiano que hoy considera su familia.
“Era velador en una compañía, me despidieron sin justificación alguna, sin una liquidación ni nada… me lo regaló un amigo, ya iba muy cansado y me dijo que si lo quería; tenía dos meses todavía”
Actualmente, Don Ernesto permanece en un pasillo entre dos negocios, sobre la calle peatonal Salvador Díaz Mirón, entre Benito Juárez y Fray Andrés de Olmos, frente a una tienda departamental, donde diariamente reúne monedas para poder alimentar a “Pirata”.
A pesar de su edad y de las dificultades, asegura que no ha dejado de buscar empleo, aunque reconoce que las oportunidades son escasas.
“De lo poco que nos dan aquí… a los 60 años a uno ya no lo contratan. He buscado”
Con la esperanza de mejorar su situación, también ha intentado conseguir un espacio digno donde vivir junto a su mascota.
“He solicitado y no me han hablado… a ver si nos pueden rentar un cuarto para tener a mi perrito, tengo 62 años”
Don Ernesto puso a disposición su número telefónico: 833 429 64 41 para quien desee brindarle apoyo, en un esfuerzo por salir adelante sin separarse de quien hoy es su única compañía.





