La muerte de Noelia, la joven española de 25 años que luego de atravesar una infinidad de obstáculos durante más de dos años logró hacer cumplir su derecho a la eutanasia, vuelve a poner en primer plano un debate que sin dudas pone en jaque a la medicina contemporánea como un todo.
¿Qué es la eutanasia?
En la Ley se define como “el acto deliberado de dar fin a la vida de una persona, producido por voluntad expresa de la propia persona y con el objeto de evitar un sufrimiento”. También se define como ayuda médica para morir.
La eutanasia no es, por tanto, lo que antes se llamaba eutanasia pasiva (el no inicio o la interrupción de tratamientos dirigidos a prolongar la vida, pero que no aportan beneficio alguno o incluso perjudican al enfermo); tampoco es eutanasia el rechazo voluntario a un tratamiento vital por parte de un enfermo capaz, ni la mal llamada eutanasia indirecta (tratamientos que alivian el sufrimiento, aunque puedan acelerar la muerte del enfermo, como la sedación paliativa).
¿Qué se entiende hoy por eutanasia?
Hoy, más estrictamente, se entiende por eutanasia el llamado homicidio por compasión, es decir, el causar la muerte de otro por piedad ante su sufrimiento o atendiendo a su deseo de morir por las razones que fuere.
Sin embargo, en el debate social acerca de la eutanasia, no siempre se toma esta palabra en el mismo sentido, e incluso a veces se prefiere, según el momento, una u otra acepción para defender tal o cual posición dialéctica. Esto produce con frecuencia la esterilidad del debate y, sobre todo, grave confusión en el común de las gentes.
Llamaremos eutanasia a la actuación cuyo objeto es causar muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos, bien a petición de éste, bien por considerar que su vida carece de la calidad mínima para que merezca el calificativo de digna.
Así considerada, la eutanasia es siempre una forma de homicidio, pues implica que un hombre da muerte a otro, ya mediante un acto positivo, ya mediante la omisión de la atención y cuidado.

Según el criterio que se emplee, hay diversas clasificaciones del fenómeno de la eutanasia que dependen también del significado que se dé al término.
Desde el punto de vista de la víctima la eutanasia puede ser voluntaria o involuntaria, según ser solicitada por quien quiere que le den muerte o no; perinatal, agónica, psíquica o social, según se aplique a recién nacidos deformes o deficientes, a enfermos terminales, a afectados de lesiones cerebrales irreversibles o a ancianos u otras personas tenidas por socialmente improductivas o gravosas, etc. Algunos hablan de auto eutanasia refiriéndose al suicidio, pero eso no es, propiamente, una forma de eutanasia, aunque muchos de sus patrocinadores defienden también, con arreglo a su propia lógica, el derecho al suicidio.
Pero ¿Cuáles son los principales argumentos que se emplean para promover la legalización de la eutanasia?
Se suele promover la legalización de la eutanasia y su aceptación social con cinco clases de argumentos:
el derecho a la muerte digna, expresamente querida por quien padece sufrimientos atroces;
– el derecho de cada cual a disponer de su propia vida, en uso de su libertad y autonomía individual;
– la necesidad de regular una situación que existe de hecho. Ante el escándalo de su persistencia en la clandestinidad;
– el progreso que representa suprimir la vida de los deficientes psíquicos profundos o de los enfermos en fase terminal, ya que se trataría de vidas que no pueden llamarse propiamente humanas;
– la manifestación de solidaridad social que significa la eliminación de vidas sin sentido, que constituyen una dura carga para los familiares y para la propia sociedad.
¿En qué países se permite la eutanasia en 2026?
Un frente de la lucha para legalizar la eutanasia comenzó precisamente en España. En 1998, Ramón Sampedro accedió de forma ilegal a la muerte asistida con la ayuda de varias personas. Había quedado tetrapléjico tras un accidente en su juventud y su caso ganó notoriedad tras la publicación del libro Cartas desde el infierno.
Ramón Sampedro fue el primer ciudadano español en solicitar la eutanasia y, aunque su petición fue denegada, su historia provocó un vuelco sobre la percepción de la muerte asistida. En 2004, Alejandro Amenábar llevó su historia al cine en la película Mar adentro, que fue protagonizada por Jarvier Bardem.
Actualmente la eutanasia activa voluntaria es legal en diez países:
Países Bajos
Bélgica
Luxemburgo
Colombia
Canadá
España
Nueva Zelanda
Portugal
Ecuador
Uruguay
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