Claro Oscuro/ Alejandro de Anda
LO CLARO. La máxima casa de estudios de Tamaulipas impulsa una estrategia académica
orientada al desarrollo sostenible de comunidades pesqueras del estado, mediante una
investigación colectiva que analiza vulnerabilidades económicas, sociales y de género.
Así como condiciones de vivienda, salud y alimentación, generando propuestas prácticas de
resiliencia con impacto directo en el bienestar comunitario.
A través de decenas de talleres y actividades formativas, el proyecto que realiza la Universidad
Autónoma de Tamaulipas, fortalece la preparación integral de sus estudiantes al vincularlos con
problemáticas reales del entorno, fomenta el aprendizaje aplicado y promueve soluciones que
elevan la calidad de vida, consolidando una universidad comprometida con la transformación
social y el progreso sostenible de la sociedad tamaulipeca.
LO OSCURO. La relación entre Irán y Estados Unidos puede resumirse en una secuencia
estratégica que significa asegurar intereses y enfrentar secuelas imprevistas y para ajustar el
equilibrio.
En 1953, la Casa Blanca respaldó el derrocamiento de Mohammad Mosaddeq tras la
nacionalización del petróleo iraní. El objetivo fue mantener acceso energético y contener
influencia soviética. Con estas medidas, se logró el fortalecimiento del sha. Las consecuencias
se tradujeron en el resentimiento interno que alimentó la revolución islámica de 1979.
En 1979 cayó el régimen aliado y surgió una República Islámica adversa a Estados Unidos. A
partir de entonces, la política estadounidense combinó sanciones económicas, aislamiento
diplomático y presencia militar en el Golfo Pérsico.
Entre 1980 y 1988, durante la guerra Irán-Irak, Washington apoyó indirectamente a Irak para
limitar el poder iraní (creó a Sadam Hussein). Ocho años de conflicto dejaron alrededor de un
millón de muertos entre ambos países.
Una década después, en 1990, Irak invadió Kuwait. Los norteamericanos lideraron una
coalición de 35 países para expulsarlo en la Guerra del Golfo. En 2003, volvió a intervenir en
Irak y derrocaron a Hussein. El régimen cayó, aunque el desmantelamiento del Estado iraquí
abrió espacio para la expansión de influencia iraní en Bagdad.
El apoyo a un actor genera dependencia temporal. La caída de ese actor redefine el equilibrio
regional.
Hoy Irán mantiene redes de influencia en Irak, Siria y Líbano. Su programa nuclear se
encuentra en el centro de la tensión con Estados Unidos e Israel. Las sanciones económicas
impuestas desde 2006 han afectado severamente su economía, aunque el país conserva
capacidad militar significativa y control sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de
una quinta parte del petróleo mundial.
En paralelo, la guerra en Ucrania mostró que el uso de la fuerza continúa siendo herramienta
central de política exterior entre grandes potencias. Estados Unidos y Europa respaldan a Kiev;
Rusia responde con escalada militar. El sistema internacional funciona sobre bloques.
Las cifras muestran la magnitud de estas decisiones. Las guerras en el Golfo con cientos de
miles de víctimas, trillones de dólares gastados en operaciones militares en Medio Oriente
desde 2001, mercados energéticos alterados en cada crisis. Cada movimiento produce un
ajuste en alianzas, precios del petróleo y distribución de poder regional.
En síntesis, la relación entre Irán y Estados Unidos es resultado de decisiones acumuladas
durante siete décadas. Energía, seguridad y equilibrio regional son los ejes constantes. Cada
intervención persigue estabilidad bajo términos propios y cada consecuencia redefine el
siguiente paso. La geopolítica opera como una cadena. Acción, impacto, reconfiguración. Ese
es el ciclo que sigue vigente.
Mientras EE.UU. abre frentes simultáneos en Medio Oriente, Europa oriental y el Indo-Pacífico,
el planeta observa con mezcla de alarma y sarcasmo estratégico cuál será el próximo
escenario que Donald Trump decida convertir en tablero de confrontación, como si el calendario
internacional fuese agenda personal de desafíos pendientes.
El mundo entero seremos testigos del impacto directo en precios del petróleo, en alianzas
militares y en la cohesión de bloques estratégicos. El conflicto redefinirá líneas de disuasión y el
margen de maniobra de potencias medianas. Si el desarme nuclear iraní se consolida bajo
verificación sólida, el sistema respirará con alivio relativo. Si fracasa, la próxima década estará
marcada por mayor militarización del Golfo y por un entorno internacional más tenso.
COLOFÓN: Donald Trump decide gobernar la geopolítica como si fuera una mesa de análisis
permanente con él como único invitado. Un día amanece con Venezuela en la mira; al siguiente
sube el volumen con México, frontera como telón de fondo y fentanilo como palabra clave;
después apunta a Irán con advertencias que suenan a tambor de guerra, mientras recalibra el
discurso sobre Ucrania según convenga al momento político interno y desempolva a Cuba cada
vez que hace falta un antagonista histórico.
En paralelo lanza dardos verbales hacia China por comercio y tecnología, presiona a Rusia
entre elogios calculados y marca distancia con aliados de la OTAN como si la alianza fuera un
club con cuotas atrasadas.
El mensaje implícito resulta simple y directo… el mundo entero cabe en una campaña
permanente.
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@deandaalejandro





