Hora de cierre/Pedro Alfonso García Rodríguez
Dos años tuvieron que pasar desde la elección presidencial de 2024 para que Morena en
Tamaulipas reviviera de su letargo.
La demora en recuperar los espacios arrebatados por Cabeza de Vaca y el secuestro que mantuvo
el obradorismo del partido a nivel nacional, y de una parte del gobierno de la presidenta Claudia
Sheinbaum, mantuvieron al partido en Tamaulipas prácticamente paralizado.
Los primeros tres años del gobierno del doctor Américo Villarreal transcurrieron entre
atrevimientos y ocurrencias desde los liderazgos municipales para confrontar a su gobierno, en
gran parte por el contubernio que mantuvieron con el senador Adán Augusto López y los
tamaulipecos más cercanos al tabasqueño.
El gobernador Américo Villarreal, de la mano del Congreso del Estado, recuperó el control del
aparato de justicia y lo consolidó con la elección del Poder Judicial.
Y en el evento realizado ayer junto a toda la militancia morenista reafirmó su papel como el
morenista más importante y máxima autoridad en Tamaulipas. Los pataleos, amenazas,
fricciones, confrontaciones y golpes bajos de los morenistas disidentes terminaron y les llegó el
momento de alinearse o no estorbar.
En la nueva fase de Morena, bajo la tutela exclusivamente de la presidenta a nivel nacional y del
gobernador Américo Villarreal en Tamaulipas, toca una tarea sumamente importante que
definirá el futuro del partido: la depuración de cuadros cuestionados por las autoridades locales
y/o extranjeras, y la apertura del partido a figuras emergentes ajenas a los morenismos
artificiales creados durante el obradorismo.
La necesidad del partido por mantener una constante cercanía con la gente y con los sectores
más importantes de la sociedad.
El trabajo territorial, tal como lo advirtió la presidenta, debe ser lo más importante para toda la
militancia morenista, desde sus bases hasta aquellos que se mantienen en cargos de elección
popular.
La verdadera fuerza del partido desde sus albores se da en las calles y en el campo, y no en
frivolidades y la parafernalia heredada por el priísmo.
El llamado del gobernador a los adelantados además impone orden en el caos que impera en el
estado como un reflejo de la realidad padecida a nivel nacional.
Por primera vez desde la llegada de Morena al poder en el estado, un evento se centra en el
liderazgo del gobernador Américo Villarreal y los egos ajenos se apagaron, tal y como sucedió
durante la campaña a la gubernatura por el espaldarazo de AMLO. Y ahora con el de la
presidenta Claudia Sheinbaum.
El panorama que enfrenta el partido, sin embargo, no es el más optimista por los operativos
realizados por la autoridad federal ante la presión del gobierno de Donald Trump en Estados
Unidos.
Hasta la fecha se desconoce la cantidad de morenistas que son requeridos por las autoridades
estadounidenses. Y es el principal motivo por el que el partido debe entrar en un profundo
proceso de depuración y de renovación, con nuevos cuadros que ya tuvieron el suficiente tiempo
para demostrar trabajo desde prácticamente todos los niveles de gobierno.
Ahora el gobernador cuenta con toda la fuerza de su gobierno, alianzas estratégicas en el
Legislativo y el Judicial, además del respaldo de una presidenta del país fortalecida.
Y es un momento crucial y definitorio del partido en todo el país: si termina en una autofagia
como la priista, o logra mantener un poder legítimo como inició y con el respaldo popular no
visto desde los años del desarrollo estabilizador.
Por lo pronto, en el corto plazo, la primera prueba del morenismo será que su militancia tenga la
suficiente disciplina para que el partido siga bateando y manteniendo en la lona a cualquier
intento de oposición.
@pedroalfonso88
pedroalfonso88@gmail.com





