José Luis Rodríguez Castro La Razón
Incentivos fiscales y ajustes en cuotas patronales fueron planteados por el sector empresarial para amortiguar el impacto económico que generaría la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales.
Benito Torres, miembro del consejo consultivo de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación y presidente del Clúster de Energía Petróleo y Gas, señaló que la medida aún carece de claridad en su aplicación y alcances reales para las empresas.
Expuso que el sector privado observa incertidumbre respecto a los costos operativos, la productividad y la necesidad de realizar nuevas contrataciones para cubrir los turnos laborales. “No está algo definido todavía, hay que platicarlo, discutirlo y debatirlo”, expresó.
Indicó que, aunque se reconoce la necesidad de apoyar al trabajador, también es indispensable respaldar al empresario para evitar afectaciones económicas que comprometan la estabilidad de las fuentes de empleo. “Si bien es cierto que se necesita apoyar al trabajador, también se necesita apoyar al empresario”, afirmó.
Señaló que a primera vista la reducción de la jornada implicaría ajustes importantes en las plantillas laborales, mayores gastos en nómina y adecuaciones operativas que podrían impactar la competitividad de las empresas.
Ante este panorama, consideró prioritario abrir mesas de diálogo entre autoridades, sector empresarial y representantes laborales para generar certidumbre en la implementación de la reforma. “Necesitamos mandar señales de certidumbre en ese aspecto”, puntualizó.
Asimismo, advirtió sobre un posible desbalance en las aportaciones al Seguro Social, al considerar que las contribuciones patronales no siempre se reflejan proporcionalmente en los servicios recibidos. “El patrón también aporta y no se ve reflejado en los montos con los resultados que está dando”, concluyó.





