Agencias
Expreso-La Razón
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu,
aseguró este lunes que la guerra contra el régimen de
Irán ya superó la mitad de sus objetivos estratégicos,
aunque evitó establecer una fecha para su finalización.
“Está definitivamente más allá de la mitad del camino.
Pero no quiero ponerle un calendario”, sostuvo al
referirse al avance de la ofensiva conjunta con Estados
Unidos iniciada a fines de febrero.
Netanyahu aclaró que su evaluación no responde a un
plazo temporal sino al cumplimiento de metas militares.
“Me refiero a que hemos avanzado más de la mitad en
términos de misiones, no necesariamente en términos de
tiempo”
, explicó. Según detalló, las operaciones se
concentran en degradar de manera sostenida las
capacidades clave de Irán, incluyendo su estructura
militar, su sistema de misiles y su programa nuclear.
El jefe de gobierno israelí aseguró que los ataques ya
provocaron un fuerte impacto en las fuerzas iraníes. En
ese sentido, afirmó que fueron eliminados “miles” de
integrantes de la Guardia Revolucionaria, uno de los
pilares del aparato de seguridad del país. Además, indicó
que la ofensiva avanza sobre la infraestructura industrial
vinculada a la producción de armamento.
“Estamos cerca de terminar con su industria
armamentística”, señaló, y agregó: “Toda la base
industrial, eliminando plantas enteras y también el propio
programa nuclear”.
Las declaraciones se producen en medio de una
escalada sostenida del conflicto, con bombardeos
continuos y operaciones coordinadas entre Israel y
Estados Unidos.
Netanyahu insistió en que el objetivo central no es un
cambio de régimen, aunque dejó abierta esa posibilidad
como consecuencia interna del debilitamiento del sistema
iraní.
“Creo que este régimen colapsará desde dentro. Pero
ahora lo que estamos haciendo es degradar su
capacidad militar, su capacidad de misiles, su capacidad
nuclear y también debilitarlos internamente”, afirmó.
El conflicto comenzó el 28 de febrero con una ofensiva
conjunta liderada por Washington y Jerusalén. En un
primer momento, el presidente estadounidense, Donald
Trump, estimó que la operación tendría una duración de
entre cuatro y seis semanas. Sin embargo, ese
cronograma inicial fue ajustado. El secretario de Estado,
Marco Rubio, indicó que la guerra continuará durante
“semanas” adicionales, descartando por ahora una
extensión a largo plazo.
En paralelo, el impacto económico del conflicto se hizo
visible en los mercados energéticos. El bloqueo del
estrecho de Ormuz por parte de Irán afectó el tránsito de
hidrocarburos, una vía clave por la que circula una parte
significativa del suministro mundial. Como consecuencia,
el precio del crudo registró fuertes subas, con el barril de
referencia internacional superando los 115 dólares en
determinados momentos de la jornada.
La tensión también se refleja en las advertencias
emitidas desde Washington. Trump afirmó que su país
podría intensificar los ataques contra infraestructuras
estratégicas iraníes si no se alcanza un acuerdo en el
corto plazo. Entre los posibles objetivos mencionó
instalaciones energéticas, petroleras y otros puntos
críticos para la economía del país.
En el plano diplomático, distintos actores regionales
intentan impulsar canales de diálogo para frenar la
escalada. El presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi,
pidió la intervención directa de Trump para poner fin al
conflicto.
“Nadie salvo usted puede terminar con la guerra”,
expresó durante una conferencia. Al mismo tiempo,
representantes de Arabia Saudita, Turquía y Egipto
mantuvieron contactos en busca de una salida
negociada.
Mientras tanto, la guerra se extiende a otros frentes.
Israel continúa con operaciones en Líbano contra el
grupo Hebzollah, aliado de Irán, en un intento por ampliar
su zona de seguridad. En ese escenario, los
enfrentamientos dejaron un elevado número de víctimas
y mantienen la tensión en toda la región.
Dentro de Irán, los bombardeos afectaron
infraestructuras clave, incluyendo la red eléctrica, lo que
provocó interrupciones en distintos puntos del país. En la
capital, Teherán, la intensificación de los ataques en
áreas urbanas alteró la vida cotidiana de la población,
con restricciones de movimiento y un clima de
incertidumbre creciente.
A más de un mes del inicio de la guerra, el escenario
sigue abierto. Netanyahu sostiene que los objetivos
estratégicos están avanzados, pero sin un plazo definido
para su cumplimiento total. La continuidad de las
operaciones, la presión internacional y la evolución
interna en Irán serán factores determinantes en la
próxima etapa del conflicto.





