Óscar Figueroa
Expreso La Razón
La presencia de cigarrillos electrónicos en los salones de clase puso en alerta a las autoridades de Altamira.
Ante este incremento, las escuelas reforzaron el “Operativo Mochila”, con el fin de que se frene la entrada de estos
dispositivos y otros objetos prohibidos.
El director de Educación municipal, Mario Ortiz Sánchez, confirmó que la estrategia ocurre en conjunto con
maestros y padres de familia.
El plan -dijo- busca que se proteja la salud de los menores de edad frente a modas nocivas.
La aparición de estos aparatos es cada vez más frecuente en el entorno escolar, situación que preocupa a los
directivos por los daños que causan al desarrollo físico.
“Estos dispositivos contienen sustancias que pueden afectar la salud y, además, fomentan hábitos nocivos a
temprana edad”.
Ortiz Sánchez aclaró que las revisiones se realizan bajo esquemas de respeto a los derechos humanos.
La intención es que se cuide la privacidad de los alumnos, pero con la participación directa de los padres en cada
inspección.
El funcionario destacó que estas medidas tienen un fin formativo. Se pretende generar conciencia sobre los
peligros del vapeo.
Aunque todavía no existen reportes de situaciones graves, el titular admitió que el uso de estos dispositivos entre
estudiantes va al alza. Por este motivo, las inspecciones continuarán en las escuelas de la ciudad para que se
evite una mayor propagación.





