Polvo del Camino
Max Ávila
Un distinguido maestro, varias veces premiado por su trabajo en bien de la comunidad de
Torrance California llamado Cole Tomas Allen, estuvo a punto de convertirse en héroe de
millones de terrícolas el sábado por la noche. Y es que intentó terminar con la existencia de
Donald Trump y quizá de otros funcionarios importantes llevándose de paso a Melania, la
esposa del sujeto de marras. El hecho tuvo lugar en el hotel Hilton de Washington durante la
cena de gala de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
Usted dirá, “¡y a mí que jijos me importa!”. Pues debería porque el republicano se ha convertido
en el principal enemigo de la humanidad y principal promotor de la tercera y definitiva guerra
mundial lo que, por supuesto sería razón y motivo de la extinción de la raza a la que yo, tú, él,
nosotros, vosotros y ellos pertenecemos. Ya sabéis que el tirador solitario no lo logró, pero,
¿qué tal y tiene éxito eliminando al más terrible depredador de los tiempos modernos?.
Suenan patéticos, escalofriantes e irrespetuosos los nada ocultos deseos del columnista, pero
oiga, de verdad son insoportables las provocaciones, agresiones, invasiones, es decir el
imperio de la fuerza por medio de las armas que obviamente produce violencia y muerte en
cualquier punto del planeta donde el tipo dispone enriquecer el capitalismo a costa de la vida de
sus víctimas a las que nada vale enaltecer la democracia, soberanía, libertad y todos esos
conceptos con los que Trump acostumbra limpiarse el trasero.
Lo cierto es que el sábado por la noche el magnate salvó una vez más el pellejo. Recordéis que
con este van tres atentados fallidos por lo que no es de dudar que mantenga pacto con el
diablo respecto de hacer daño contando con la protección del averno. Está claro que no teme al
Dios que hipócritamente alude en los servicios religiosos de los domingos. Sea como fuere
habrá que seguir soportando al enviado de las tinieblas dejando el caso en manos de la
naturaleza, única que podría eliminar el mal convertido en tragedia para los millones que
padecen la voracidad del capitalismo salvaje.
Nada que ver lo anterior con la situación de algunas(os) que suspiran por suceder a Américo
Villarreal en la gubernatura. Por ejemplo, es de creer que Olga Sosa Ruiz está en problemas
debido a que Luisa María Alcalde ya no dirige Morena. Y es que la ahora Asesora Jurídica de la
Presidencia era su mejor apoyo para llegarle al cargo más importante de la entidad. No olvidéis
que esta respetable senadora prefiere hacer relaciones políticas en la CDMX que mejorar su
presencia por estos andurriales donde deja a la imaginación popular el valor de sus
pretensiones, como lo hace José Ramón Gómez Leal de antemano descalificado por el
parentesco incómodo con el prófugo de la justicia el que, en apariencia calladito, pero
seguramente ocupado en dejar limpios los expedientes e imagen que permitan conservar la
influencia utilizable para las candidaturas panistas al tiempo de encabezar operativos contra
Morena, ese partido que siendo gobierno, en la práctica social luce frágil, endeble y
francamente risible ante las mayorías decepcionadas, engañadas, traicionadas y todo lo que le
sigue.
En este sentido no exageramos al decir que Tamaulipas vuelve a ser campo fértil para el PAN
que no se resigna y menos cuando sus líderes reales invierten en política las ganancias de un
pasado que los condena y aun con eso, son opción cuando el morenismo cayó en la tentación
del disfrute fácil del poder. Y ni modo que sea invento. No debemos confundir el
aprovechamiento personal de las instituciones con la conciencia colectiva que, llegado el
momento, acomoda a los protagonistas en el lugar que corresponde. Es el irrefutable juicio
popular del que nadie escapa…y ya estamos en cuenta regresiva.
SUCEDE QUE
Lástima que padecemos un congreso local sometido, humillado, pisoteado y ajeno al interés
público. En otras circunstancias algunos funcionarios serían obligados a enfrentar juicios
políticos, como los involucrados en la privatización de la carretera “Rumbo Nuevo” que nadie ha
salido a explicar y menos a justificar. Acto francamente contrario a la forma de pensar de Doña
Claudia.
Y hasta la próxima.





