A Barlovento/ Tomás Briones
Lo mejor que había hecho Cinthia Lizabeth Jaime Castillo, conocida
con el sobrenombre de “La Comaye”, era pasar inadvertida como diputada local
por el distrito que comprende parte de los municipios de Ciudad Madero y Altamira. Lo
estaba haciendo bastante bien.
Así, sin llamar la atención y con un perfil bajo, sin generar ruido ni atraer reflectores,
parecía estar en una posición cómoda.
Hoy, a la luz de los acontecimientos, queda la impresión de que así habría sido mejor
permanecer hasta el final del período para el cual fue electa.
La legisladora hoy es uno de los personajes más conocidos en Tamaulipas,
luego de que trascendiera que presentó una iniciativa para crear un Colegio de
Periodistas que, en teoría, sería autónomo, pero al que se le atribuirían funciones
que podrían invadir la esfera de la ética y del juicio moral, sin que quede claro
cómo se garantizaría su imparcialidad e independencia.
De un día para otro, la diputada de Morena por Ciudad Madero y Altamira
se convirtió en protagonista de un asunto que escaló hasta el punto del
escándalo político, en buena medida por la percepción de desconocimiento sobre la
importancia que tiene el periodismo en una democracia.
La exlocutora pasó de ser vocera de Armando Martínez Manríquez en Altamira
a candidata de Morena a una diputación local, a la cual llegó bajo el criterio de
asignación vinculado al principio de género.
En la lista de aspirantes había perfiles con méritos reconocidos y trabajo
territorial; sin embargo, todo indica que pesaron más otros factores en la definición
de la candidatura. Esa circunstancia ayuda a entender cómo llegó a convertirse
en diputada, más allá de los méritos partidistas o del trabajo territorial que
pudieran haberse considerado.
Quizá por eso se explica que el limitado oficio político sea uno de los elementos que
contribuyeron en el impacto negativo a su imagen, tras la presentación de la iniciativa.
El hecho de que no se advierta una lectura clara de las consecuencias políticas
de sus actos permite entender por qué la diputada, motejada como “La Comaye”,
terminó colocándose en una posición en la que se interpreta que pretende abrir la
puerta a mecanismos de control o presión hacia quienes ejercen el periodismo.
Cuando se hizo evidente la magnitud del escándalo y el impacto en su propia imagen
y en la de su partido, Cynthia Jaime intentó explicar la iniciativa, presentándose como
mensajera de un grupo de periodistas que le habría planteado la propuesta de crear el
mencionado Colegio.
La reacción adversa tuvo efectos políticos para Morena y para la Cuatroté
en Tamaulipas, así como para sus propios compañeros legisladores, al grado de que
se generó una discusión pública sobre los criterios con los que se impulsan ciertos
perfiles a cargos de representación.
La sombra de la improvisación se hizo presente.
El rechazo no solo provino del gremio periodístico, que expresó su molestia en
distintos tonos, sino que incluso desde espacios de poder se dejó ver una postura
distante respecto a la intención de la diputada de Morena.
Hoy, convertida en el personaje central de una polémica que pudo haberse
evitado con mayor sensibilidad política y comunicación con el gremio, la diputada
Cynthia Jaime queda asociada —al menos en la percepción pública— a una lectura
equivocada de la relación entre el poder y los medios.
No se le puede responsabilizar por completo de haber llegado a la diputación
sin una trayectoria política y sin un respaldo ampliamente visible en territorio, pues
su arribo forma parte de una dinámica electoral en la que confluyen varios factores.
Es comprensible que haya respaldado una propuesta que le presentaron y
también que pueda contar con asesoría que no haya dimensionado adecuadamente
el alcance jurídico y político del tema. No tiene que dominarlo todo.
Sin embargo, también es cierto que es su responsabilidad de no haber contrastado
la iniciativa con el gremio periodístico ni haber valorado la sensibilidad del tema,
lo que terminó por exhibir limitaciones en su equipo y en su proceso de toma de
decisiones.
Con esta experiencia, es probable que la diputada conocida como “La Comaye”
opte por retomar el bajo perfil que había mantenido. Aunque, después de lo
ocurrido, difícilmente pasará inadvertida, sobre todo si en algún momento considera
la posibilidad de buscar la reelección.
ENCABEZARÁ OLGA SOSA
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE
ASUNTOS FRONTERIZOS
La senadora Olga Sosa Ruiz participará este jueves en la Cuarta Audiencia Pública de la
Comisión de Asuntos de la Frontera Norte del Senado de la República, que se llevará a
cabo en Ciudad Victoria.
Ayer se informó que este encuentro se realizará en la capital tamaulipeca y en
Matamoros, con el propósito de acercar eltrabajo legislativo a la ciudadanía y recoger
opiniones de actores vinculados a lasdinámicas sociales, económicas y políticas
de la región fronteriza.
Esta reunión forma parte de las acciones orientadas a fortalecer la comunicación
del Senado con la población y a impulsar propuestas legislativas y de gestión con una
visión más integral y sentido regional.





