Polvo del Camino
Max Ávila
Cierto es que la mayoría mexica respalda la gestión de Doña Claudia, así lo confirman diversas
encuestas aparecidas incluso en medios de la oposición. Hay confianza en que la construcción
del segundo piso transformador llegue a feliz término cumpliéndose así el compromiso
contraído. Uno de los temas recurrentes es la salud que va en camino de perfección tal vez
hasta convertir en realidad aquel sueño de AMLO de que el sistema sería igual o mejor que en
el primer mundo, especialmente en Dinamarca… Hasta ha de creer.
Para el efecto se vencen obstáculos patrocinados por el sector empresarial de cuyas manos
escapa el gran negocio del miedo a la muerte, considerando que el supremo gobierno toma en
serio el problema sanitario que por supuesto nos afecta a todos. Habrá integración completa de
los distintos organismos oficiales hasta ahora ahogados por una burocracia fría además de
ineficaz, indolente y lo que le sigue. Suponemos que puede lograrse si es que La Jefa elimina
la deshumanización que priva y donde empleados y funcionarios son los principales
adversarios de la 4T.
En Tamaulipas IMSS e ISSSTE todavía navegan entre el cochambre de la irresponsabilidad
condimentada con casos de presunta corrupción que ha originado hechos violentos como aquel
donde el delegado de una de las dependencias señaladas, fue detenido y acusado falsamente
de graves delitos convirtiendo aquello en escándalo filtrado a altas esferas que, por la misma
razón, se diluyó. Y todo al parecer, por “pisar callos” de personajes y empresas favorecidas de
alguna manera por el presupuesto.
Por otra parte, ni como negar que para los derechohabientes es verdadero viacrucis gestionar
consultas con la urgencia requerida. (Y “pior” por la complejidad cibernética que en lugar de
ayudar todo enreda). Y sobran testimonios de víctimas cuya espera agravó sus males, sin faltar
lamentables fallecimientos debido a la negligencia que se volvió costumbre justo por el
menosprecio a la vida humana de parte de quienes deciden cuáles y cuándo deben recibir
atención. Usted dirá que la carga de trabajo hace imposible tarea adecuada y pue-que tenga
razón, pero innegable es que en clínicas y oficinas lo último que importa es dar buen servicio, o
al menos aceptable pa’ simular trabajo.
El asunto es que a pesar de todo la Señora Presidenta cuenta con el apoyo mayoritario lo cual
hace re-quete-difícil en retorno de la minoría rapaz, pero ojo que a nivel regional hay dudas
porque la vieja práctica del saqueo “institucionalizado” persiste. Y ni modo que sea invento
cuando los excesos se muestran con tal desfachatez y falta de escrúpulos que causa
indignación popular que bien podría manifestarse en las próximas elecciones por eso de la
reprobación inocultable y manifiesta. Y es que tampoco hay liderazgo que valga frente al
enemigo que aguarda aprovechando errores que, dicho sea, son muchos, frecuentes y
variados.
Por más exhortos de Doña Claudia, Morena no está exento de inmoralidad, al contrario, es una
marca hacia la impunidad. Y los (as) que aspiran a cualquier cargo de elección o administrativo
lo saben, bien que lo saben, de ahí la ferocidad con que defienden la oportunidad de hacer
riqueza a la sombra del poder, aunque para ello tengan que traicionar, apuñalear o de plano
eliminar físicamente a sus adversarios no menos ambiciosos en la posibilidad de resolver su
problema económico y de su descendencia. Es realidad en la política prostituida que
padecemos y para lo que no existe remedio debido a que es parte de la condición humana, así
de sencillo. Un idealista del cardenismo dijo ante el propio don Lázaro. “Señor Presidente si
además de usted conoce a otro político honesto díganos, ¡pa’ quemarlo en leña verde!”. Quién
sabe por qué lo diría. Fue en 1938 durante la gira del General por la región de Xicoténcatl
siendo testigo el gobernador Marte R. Gómez.
SUCEDE QUE
En el SNTE soltaron los demonios contra Enrique Meléndez Pérez quien como sabéis, es el
villano favorito de Arnulfo Rodríguez Treviño, ese ochentón dirigente que tiene en su sobrino
Ulises Ruiz Pérez la esperanza de ofender al futuro o trascender al archivo de las cosas inútiles
que pa’l caso es lo mismo.
Y hasta la próxima.





