Por Mario Prieto.
En tiempos donde la violencia y la indiferencia parecen ganar terreno, desde un rincón de Altamira surge una historia que demuestra que la esperanza sí tiene futuro… y viene desde los más pequeños.
Se trata del proyecto “Pequeñas Acciones, Grandes Huellas (PAGH)”, desarrollado en el Jardín de Niños “Eva Sámano de López Mateos”, turno matutino, donde niñas y niños están aprendiendo algo que muchos adultos han olvidado: el valor de la empatía. Y no es discurso… es acción.
Bajo la coordinación de la maestra Mirtha Angélica Fernández Alcalá, este programa ha logrado que los alumnos no solo aprendan en el aula, sino que lleven ese conocimiento a la vida real, impactando directamente en su comunidad.
“Se trata del proyecto ‘Pequeñas Acciones, Grandes Huellas (PAGH)’, el cual se encuentra a mi cargo, mediante el cual niñas y niños de educación preescolar participan en actividades enfocadas en el bienestar animal, promoviendo valores como la empatía, la responsabilidad y la conciencia social desde la primera infancia”, explicó la docente.
Esto es más que un proyecto de un aula, aquí no hay tareas de rutina… aquí hay conciencia social desde chiquitos.
Los alumnos han participado en actividades que van desde el aprendizaje sobre el cuidado animal hasta acciones directas como: Elaboración de galletitas premio para mascotas, Difusión de perritos y gatitos en adopción, Apoyo a refugios mediante donaciones y Preparación de alimento para animales en situación de calle.
Y sí , leyó bien… niños de preescolar haciendo lo que muchos adultos no hacen, donde un gran ejemplo de amor animal y de respeto a estos seres vivos.
“Los alumnos han realizado actividades como la preparación de alimento para perritos en situación de calle, participación en eventos de adopción y trabajo colaborativo con instancias como Bienestar Animal, generando un impacto positivo en la comunidad”, destacó la coordinadora del programa.
CUANDO LA EDUCACIÓN TRASCIENDE EL AULA
Los resultados ya se están viendo… y no son menores.La comunidad educativa ha comenzado a sensibilizarse, y lo más importante: ya hay perritos que encontraron hogar gracias a estas acciones.
Uno de los momentos más significativos se vivió durante el reciente AdoptaFest, donde los pequeños participaron como padrinos y madrinas de los animales.
Ahí, con una mezcla de ternura y compromiso, acompañaron a los lomitos en su proceso de adopción y entregaron premios hechos por ellos mismos.Un gesto sencillo… pero poderoso.
UNA LECCIÓN PARA TODA LA SOCIEDAD
Este proyecto deja algo claro: la educación sí puede transformar realidades :“Consideramos que este tipo de iniciativas pueden ser de interés, ya que reflejan cómo la educación puede contribuir a la transformación social desde edades tempranas”, puntualizó la maestra Mirtha Fernández Alcalá.
Y tiene razón.Porque mientras algunos discuten políticas públicas, aquí hay niños que ya están cambiando el mundo… paso a paso, huella a huella.





