Óscar Figueroa
Expreso La Razón
Durante el Día del Niño, hay pequeños guerreros
que pasarán esta fecha entre las paredes de un
hospital y sesiones de quimioterapia.
Para ellos, el mejor regalo no es un juguete, sino la
fuerza necesaria para ganar la batalla contra el
cáncer que enfrentan con valentía cada día.
El cáncer que más se detecta entre los menores es
la leucemia linfoblástica aguda, aunque en los
últimos meses la incidencia no ha sido tan alta.
“Mi hija Karina tiene leucemia linfoblástica aguda B,
tiene 10 años y ella empezó el tratamiento a los tres
años, llevó 5 años de quimioterapias y 13
radiaciones porque tuvo una recaída”, comentó la
señora Cristina Pérez.
Relató que la recaída de su hija Karina se presentó
cuando llevaba dos años en tratamiento y en la
actualidad están en vigilancia.
Precisó que el proceso de la enfermedad ha sido
muy pesado para la niña, quien ha sufrido
reacciones a las quimioterapias, desde dolor, fiebre
y cansancio.
“Hubo quimioterapias que la descomponían
totalmente, esta enfermedad causa mucho dolor y
ella todo lo resintió”.
Cristina Pérez, quien vive en Altamira refirió que la
mayor crisis por la falta de medicamentos la vivieron
en el 2020.
“El hospital no proporcionó el medicamento y
tuvimos que conseguirlo porque era muy necesario,
eso fue lo que nos dijo la doctora”.
Las radiaciones le han dejado secuelas a la
pequeña Karina, tenía cinco años cuando se las
aplicaron,
“no habla muy bien y tiene retraso”.
Los primeros síntomas que tuvo la niña fueron los
moretones, también presentaba dolores de cabeza,
le bajó la hemoglobina , eso le provocó un cuadro
de anemia y los estudios de laboratorio revelaron
que tenía el 80 por ciento de células cancerígenas
en la sangre.
El sector salud del estado mantiene un registro de
aproximadamente 280 menores bajo tratamiento y
vigilancia médica por padecimientos oncológicos,
mientras que al año detectan entre 30 y 40 casos
nuevos.
Las autoridades de salud reconocen que el 80% de
las familias enfrenta gastos de alto impacto
económico durante el proceso de recuperación.
La detección oportuna resulta clave para aumentar
las tasas de supervivencia. Por ello, la Secretaría
de Salud de Tamaulipas exhorta a los padres de
familia a mantener vigilancia sobre signos de alerta
como fiebre persistente sin causa aparente, la
presencia de bultos en cuello o axilas, dolor óseo
constante y palidez extrema en los menores.
Los programas de apoyo y fideicomisos, han
favorecido para que la tasa de abandono de
tratamientos se mantenga en un 3%, cifra que
refleja la constancia de las instituciones para evitar
la deserción médica.
Familias de menores con cáncer y asociaciones
civiles denunciaron la persistencia de fallas en el
suministro de medicamentos especializados en las
instituciones de salud pública.
A pesar de los reportes oficiales que indican un
avance en el abasto, las entregas parciales y los
retrasos administrativos comprometen la
continuidad de los tratamientos de los pacientes
pediátricos.
Activistas y representantes de organizaciones
señalaron que la falta de fármacos obliga a los
padres a recurrir a amparos judiciales para
garantizar la atención médica.
La problemática se agudiza en el caso de las
terapias dirigidas y medicamentos de alta
especialidad.
Los costos de estas dosis varían entre los 20 mil y
los 140 mil pesos en el mercado privado, cifras que
resultan inalcanzables para la mayoría de los
afectados.
La Secretaría de Salud reconoció que el abasto no
alcanza el 100%, ya que la disponibilidad depende
de los procesos de compra y distribución a cargo
del Gobierno Federal.
Esta irregularidad en la entrega de claves
oncológicas ha derivado en protestas por parte de
padres de familia, quienes exigen una solución
definitiva para evitar recaídas en los menores.





