ENROQUE/JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ
A diferencia de los presidentes surgidos del PRI y el PAN que jamás obtuvieron
reconocimientos internacionales, como lo vaticinara el presidente Andrés Manuel López
Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido objeto de distinciones como una de la
líderes más poderosas e influyentes del mundo.
De acuerdo con el ranking de la revista estadounidense de negocios y finanzas FORBES,
por ejemplo, la mandataria mexicana logró en 2024 y 2025 el título de una de las personas más
encumbradas del orbe y más recientemente recibió un reconocimiento similar de la publicación
gringa de noticias, TIME.
Según este último medio, Claudia apareció en 2025 y 2026 en la lista de jefas de Estado
más influyentes a nivel mundial y la única de Latinoamérica en alcanzar la categoría de líder, al
nivel del presidente Trump, el Papa León XIV y el ministro de Canadá, Mark Carney.
A esos privilegios se sumó el jueves 16 de abril la entusiasta recepción y elogios que la
presidenta de México recibió de la comunidad española y europea a su llegada a Madrid y su
participación en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia que tuvo lugar en España.
Aunque, como es habitual, algunos detractores de la 4T minimizan esas preseas, están
conscientes de que los antecesores de Claudia en la presidencia, como Fox, Felipe Calderón y
Peña Nieto, no únicamente no fueron elogiados, sino fuertemente criticados en el exterior.
De Peña y Fox se entiende, ya que se trata de jefes de gobierno que no solamente
carecían de estatura política, sino también de falta de liderazgo y popularidad, pero de
Calderón, que era mejor calificado, no solo no fue objeto de algún reconocimiento, sino
constantemente repudiado.
En algunos de los viajes que el michoacano realizó a Estados Unidos para participar en
foros académicos, como los organizados por las Universidades de Georgetown y Harvard, fue
acusado de asesino y abucheado por la comunidad hispana de aquel país por solicitar la
intervención militar de la Unión Americana en México y otras naciones de la región
latinoamericana.
En España, país en el que, tras concluir su mandato, se refugió con una visa de trabajo y
residencia como profesional altamente calificado desde el 2022, le sucedió igual al
expresidente mexicano.
El 3 de marzo de 2023, se canceló a última hora su intervención en la Conferencia
Diálogo Atlántico por la Democracia convocada por la Fundación Ultraconservadora Instituto
Atlántico de Gobierno que encabeza el ex presidente hispano José María Aznar.
La causa, el veredicto de culpable de los delitos de narcotráfico y crimen organizado
dictado por la justicia de los Estados Unidos contra Genaro García Luna, secretario de
Seguridad durante el gobierno calderonista. Y lo peor, también le suspendieron al panista las
cátedras que impartiría en la aludida institución española.
El problema es que ni en México querían a Calderón.
El 8 de octubre de 2019 el ex presidente declinó participar en el Simposio Internacional de
Derecho en Juicio al que había sido invitado por el Instituto Tecnológico de Monterrey después
de que diez mil estudiantes de la Facultad de Derecho enviaron una carta a la rectoría para
pedirle que cancelara la invitación del albiazul al coloquio.
En la misiva recordaron a las autoridades universitarias que durante la guerra que el
ponente emprendió contra el crimen organizado las fuerzas de seguridad asesinaron en el
interior de la institución educativa regiomontana a dos alumnos, Jorge Mercado y Javier
Arredondo, pero, sobre todo que, para justificar el crimen, el gobierno de FCH les sembró
armas y los acusó de sicarios, hecho que provocó una condena generalizada de la sociedad.
AMLO, en cambio, a quien la oposición no deja de insultar con cualquier pretexto, la revista
Morning Consult lo distinguió como uno de los líderes políticos con más elevados índices de
aprobación en el mundo, solo abajo del premier de la India, Narendra Modi, pero arriba de los
mandatarios de Estados Unidos, Joe Biden, de Francia, Emmanuel Macrón, y el primer ministro
de Canadá, Justine Trudeau.
En contraste con lo ocurrido a Calderón, en las dos ocasiones que López Obrador viajó a
Estados Unidos, en 2020 cuando se reunió con el presidente Donald Trump en Washington y
en 2022 con Joe Biden en Nueva York, el líder mexicano fue recibido con música de mariachi,
vivas al presidente y a la Cuarta Transformación, entre muchas otras expresiones de afecto y
de respaldo que jamás se habían tributado a otros mandatarios mexicanos.
Las reacciones de rabia de los adversarios políticos del nativo de Macuspana son
ocasionadas porque, a diferencia de lo que hacen en México, no pueden afirmar que los
seguidores del tabasqueño y la presidenta Sheinbaum en el extranjero fueron pagados por
Morena.
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