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“Qué vista tan increíble”; histórico viaje a la Luna

  • abril 2, 2026
  • 8:47 am

Agencias
Expreso-La Razón

La misión Artemis II despegó con éxito este miércoles, un
momento histórico que marca el regreso de una tripulación a la
órbita de la Luna que no ocurría desde hace más de 50 años.
Los cuatro astronautas de la NASA Reid Wiseman, Christina
Koch, Jeremy Hansen y Victor J Glover despegaron desde el
Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, a las
18:35 local (22:35 GMT).
“Qué vista tan increíble”, exclamó el comandante Weisman en
los primeros instantes al entrar en la atmósfera superior de la
Tierra.
“Tenemos una salida de Luna espectacular”, añadió.
En tierra la euforia de los equipos de la NASA se unió a la de
cientos de espectadores en los alrededores del sitio de
lanzamiento.
“¡Que Dios bendiga a nuestros increíbles astronautas!”, escribió
el presidente Donald Trump en su plataforma, Truth Social, para
felicitar a aquellos a bordo de la misión.
“Estamos ganando en el espacio, en la Tierra y en todo lo que
hay entre medias (…) y el mundo entero está mirando”, agregó.
La misión Artemis II, que durará 10 días, tiene el propósito de
alcanzar la órbita de la Luna y realizar labores de preparación
para un futuro alunizaje y, con el tiempo, establecer allí una
base.
El programa de la NASA ha requerido años de trabajo, con la
participación de miles de personas y se estima que ha costado
US$93 000 millones hasta la fecha.
Hace más de 50 años, las misiones Apolo de Estados Unidos
hicieron historia cuando los primeros seres humanos pisaron la
superficie del satélite de la Tierra.
Luego la NASA canceló los siguientes programas de
exploración lunar hasta el programa Artemis.

En un momento dado el administrador de la NASA, Jared
Isaacman, informó que hubo un problema de comunicación, en
el que el equipo en tierra no podía escuchar a la tripulación a
bordo de la nave espacial.
Pero los ingenieros pudieron resolverlo y se confirmó que la
tripulación se encuentra “a salvo, segura y con muy buen
ánimo”.
“Tras un breve paréntesis de 54 años, la NASA vuelve a enviar
astronautas a la Luna”, señaló Isaacman en una rueda de
prensa. “Esta misión les pertenece tanto a ustedes como a la
tripulación”, dijo al personal de la NASA.
El equipo, aseguró, “es consciente de los retos que le esperan”
y solo celebrará cuando los astronautas americen tras
completar la misión.
Los primeros pasos en marcha
Tras el exitoso lanzamiento, siguió el desacoplamiento de los
propulsores que impulsaron la misión a 16.000 km/h.
A continuación, se desplegaron sin contratiempos los paneles
solares.
Cada uno de estos cuatro paneles cuenta con 15.000 celdas
que captarán energía del Sol para alimentar la nave espacial
durante el resto de su estancia en la órbita terrestre y en su
viaje hacia la Luna.
Los astronautas viajan en una pequeña cápsula llamada Orión,
de cinco metros de ancho por tres de alto, que los albergará en
el espacio por 10 días.
En las siguientes horas se espera que la tripulación realice las
primeras pruebas de manejo de dicha cápsula.
A medida que la nave espacial y su tripulación se alejen,
realizará una voltereta hacia atrás para poder enfrentar así la
etapa de propulsión.
Esto servirá de práctica para futuras misiones que necesiten
acoplarse a otras naves espaciales.
El regreso a la Luna

En el momento clave que marcará el regreso de los humanos a
la órbita lunar, los astronautas sobrevolarán su cara oculta —la
que no podemos ver desde la Tierra— a una distancia de entre
6.500 y 9.500 km de la superficie del satélite.
La cápsula Orión apuntará hacia la Luna para obtener las
mejores vistas.
Se espera que la tripulación dedique tres horas completas a la
observación: mirará, captará imágenes y aprenderá más sobre
su geología, lo que ayudará a planificar y preparar futuros
alunizajes.
“En función de la hora del lanzamiento y de la iluminación de la
cara oculta de la Luna… podríamos observar partes de la Luna
que nunca antes han sido vistas por ojos humanos. Y, aunque
resulte difícil creerlo, los ojos humanos son uno de los mejores
instrumentos científicos que tenemos”, dijo previamente la
especialista de misión Christina Koch.
Desde esta posición estratégica, los astronautas podrán ver la
Tierra y la Luna juntas —el satélite en primer plano y el planeta
de fondo— a través de las ventanas de Orión.
El regreso a la Tierra tardará cuatro días y es esta última parte
de la misión una de las más arriesgadas.
Para esta maniobra final, el módulo de la tripulación se
separará del resto de la nave espacial y la cápsula girará para
que su escudo térmico pueda soportar las altas temperaturas
generadas durante el reingreso y para mantener a los
astronautas a salvo en su interior.
La nave espacial atravesará la atmósfera terrestre a 40.000
km/h, soportando temperaturas de unos 2.700 °C, la mitad de la
temperatura en la superficie del Sol.
Una vez que la nave espacial haya reingresado sin problemas,
se desplegarán unos paracaídas para reducir su velocidad.
Los astronautas realizarán un suave amerizaje en el océano
Pacífico, frente a la costa de California, donde los estará
esperando un equipo de rescate.
La tripulación

La tripulación incluye tres astronautas de la NASA -el

comandante Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch-
junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial de Canadá.

No son sólo pilotos preparados, ingenieros y científicos,
también son cónyuges y padres que hacen un balance entre su
aventura heroica y los riesgos que ellos y sus seres queridos
enfrentan.
Reid Wiseman es un piloto de prueba de la marina de EE.UU.
que se volvió astronauta y pasó seis meses en la Estación
Espacial Internacional en 2014 como ingeniero de vuelo en la
misión Expedición 40.
Wiseman confiesa su eterno amor por el vuelo, pero en tierra le
tiene miedo a las alturas.
Comanda el Artemis II en el segundo vuelo de la nave Orion, y
el primero en llevar humanos a la Luna en más de 50 años.
Nacido en Baltimore, Maryland, Wiseman perdió a su esposa
por cáncer en 2020 y él solo crio sus dos hijas adolescentes.
Describe el ser padre soltero como su “mayor desafío y la
mayor recompensa” de su vida.
Sin embargo, no le ha ocultado a sus hijas los riesgos de la
misión. Durante una caminata con ellas, les dijo: “Aquí es
donde está el testamento, aquí están los documentos de
fideicomiso, y si cualquier cosa me sucede, esto es lo que le va
a pasar… Eso es parte de la vida”.
Su deseo es que más familias tengan esa conversación, porque
“nunca sabes que te traerá el día siguiente”.
Aunque tiene el cargo de comandante, se cuida de que Artemis
no suene como si fuera su propia misión.
“Cuando miro a Victor, Christina y Jeremy, ellos quieren ir en
esta misión, están muy motivados, y son excesivamente
humildes. Es tan genial estar con ellos”, comenta, esperando
que en las próximas décadas su misión se vea como un
“pequeño paso” hacia humanos viviendo en la Luna y, con el
tiempo, pisando Marte.
La NASA les permite llevar un artículo personal en el vuelo, y
Wiseman decidió llevar una pequeña libreta para apuntar sus

pensamientos durante la misión.
Christina Koch – Especialista de la misión
Christina Koch es una ingeniera y física que se convirtió en
astronauta en 2013 y ostenta el récord como la mujer con más
tiempo continuo en el espacio, cuando estuvo 328 días a bordo
de la Estación Espacial Internacional en 2019. Durante esa
misión también participó en la primera caminata espacial de
solo mujeres.
Nacida en Grand Rapids, Michigan, y criada en Carolina del
Norte, es la primera mujer en ir a la Luna.
El trayecto que la llevó a Artemis II empezó con una fotografía.
De niña, tenía un afiche de la Tierra elevándose sobre el
horizonte de la Luna -la famosa foto tomada por Bill Anders
desde Apolo 8- pegado a la pared de su dormitorio, y decidió
que sería una astronauta cuando se enteró de que había sido
un humano y no una máquina quien había apretado el
obturador.
“El hecho que había un humano detrás del lente le dio más
profundidad a esta foto y cambió la manera en que
pensábamos de nuestro propio planeta”, expresa.
“La Luna no es sólo un símbolo para reflexionar sobre nuestro
lugar en el universo, es un faro para la ciencia y para
comprender de dónde venimos”.
Koch ha pasado más de 25 años alrededor de veteranos del
programa Apolo a través de una beca educacional y eventos de
conmemoración de la NASA, y señala que lo que más ha
aprendido de los antiguos astronautas es la camaradería.
Como artículo personal, Koch está llevando consigo notas
escritas a mano de personas allegadas, que describe como una
“conexión táctil” con seres queridos en la Tierra.
En su hogar, el vuelo espacial es tema constante de
conversación con su esposo. Menciona que él pregunta sobre
“qué son los grandes hitos, cuáles son las partes riesgosas,
cuándo podrá dar un suspiro de alivio, cuándo tendrá que estar
pegado a la TV”.

Una de las preparaciones más prosaicas ha sido persuadirlo de
que Artemis no es como la misión que hizo a la EEI. No habrá
llamadas informales cuando esté en órbita, ni rápidas consultas
para encontrar un artículo perdido en un armario.
“Él no va a poder llamarme a preguntarme dónde hay algo en la
casa”, ríe. “Le va a tocar encontrarlo”.
Jeremy Hansen – Especialista de la misión
Jeremy Hansen es un expiloto de combate de la Real Fuerza
Aérea de Canadá y un físico que se vinculó a la Agencia
Espacial Canadiense en 2009.
Aunque nunca antes había estado en el espacio, ha jugado un
papel clave en el entrenamiento de nuevos astronautas en el
Centro Espacial Johnson de la NASA, el primer canadiense en
liderar ese trabajo.
Está casado, tiene tres hijos y disfruta de navegar en velero,
escalar rocas y montar en bicicleta por las montañas.
Al igual que Koch, Hansen rastrea el origen de su fascinación
con el espacio al Apolo 8. Criado en un área rural de Canadá,
convirtió su casita en el árbol en una nave espacial imaginaria
después de ver una fotografía de Buzz Aldrin parado sobre la
superficie lunar.
El riesgo que tomaron los astronautas de las misiones Apolo ha
influido en cómo el habla con su propia familia sobre Artemis II.
Durante las fiestas navideñas, miraron juntos las imágenes del
lanzamiento no tripulado de Artemis I para poder advertirles
que, cuando los propulsores principales se encienden, puede
parecer por un breve momento como si el cohete estuviera
explotando, y reasegurarles que eso es normal.
También le has dicho que, cuando escuchen a los ingenieros en
la comunicación discutiendo “el peor de los casos” o lecturas de
los sensores inusuales, frecuentemente suena más alarmante
de lo que es; es simplemente cómo los equipos prueban los
límites de seguridad de un primer vuelo tripulado.
Hansen es el primer no estadunidense en viajar a la Luna, un
hito que el considera como una señal de la distancia que ha

alcanzado la cooperación espacial desde Apolo.
“Las misiones Artemis han fijado un objetivo tan ambicioso para
la humanidad que… las naciones por todo el globo se están
uniendo”, asegura.
Hansen lleva consigo cuatro pendientes en forma de lunas -por
su esposa y tres hijos- grabados con la frase “a la Luna y de
vuelta” e incrustados con sus piedras natalicias. El canadiense
también lleva almíbar de arce y galletas de arce en su viaje
lunar.

Victor J. Glover – Piloto
Victor Glover es un expiloto de combate de la Marina de
Estados Unidos y piloto de prueba que fue seleccionado como
astronauta de la NASA en 2013. Sirvió como piloto de la
primera misión tripulada del SpaceX de la NASA y estuvo casi
seis meses a bordo de la Estación Espacial Internacional como
parte de la Expedición 64.
Nacido en Pomona, California, está casado, con cuatro hijos, y
es el primer afrodescendiente en viajar a la Luna.
Los que lo conocen afirman que es el más carismático del
cuarteto y el más elegantemente vestido, con botas de cuero de
diseñador que de alguna manera se ven bien hasta con el
uniforme de vuelo color naranja.
Su sigla de identificación es “IKE”, supuestamente por “I Know
Everything” (“Yo Sé Todo”), una indicación de sus tres
maestrías en Ingeniería de vuelos de prueba, Ingeniería de
sistemas y Artes y ciencias militares operacionales.
En un evento de alfombra roja en 2023, en Nueva York, lució
como todo un célebre astronauta moderno, al lado de su
esposa Dionna.
En preparación para Artemis II, Glover ha estado repasando los
documentos originales de Géminis y Apolo de los años 1960,
buscando lecciones de ingeniería y pilotaje que todavía pudiera
aplicar.
Entre gráficos y ecuaciones, comenta, puedes atisbar las
personas detrás de las misiones; con lo que sus familias

estaban lidiando, lo que sabían y lo que todavía no sabían
mientras se adentraban en lo desconocido.
“Presionándonos a explorar es el meollo de lo que somos”,
indica. “Es parte de ser humano… Salimos a explorar, a
aprender quiénes somos, por qué somos, a entender los
grandes interrogantes sobre nuestro lugar en el universo”.
Glover lleva una Biblia, sus alianzas de matrimonio y recuerdos
de familia, además de una colección de citas inspiradoras
recopiladas por el astronauta Rusty Schweickart de Apolo 9.
En un video de la NASA, cada astronauta condensa la misión
en una sola frase.
“Estamos listos”, dice Koch; “Nos vamos”, añade Hansen; “A la
Luna”, continúa Glover. Wiseman completa la frase: “¡Para toda
la humanidad!”.

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