Desde su conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum envió un mensaje de respaldo al pueblo japonés tras el fuerte sismo que sacudió el norte del país asiático y desató una alerta de tsunami.
Un sismo que se sintió hasta Tokio
El temblor, cuya magnitud fue revisada al alza en tres ocasiones hasta quedar en 7.7 grados, se registró a las 16:53 hora local frente a la costa norte de la prefectura de Iwate, en el Pacífico. Su intensidad fue tal que hizo temblar grandes edificios en Tokio, ubicada a cientos de kilómetros del epicentro.
Aproximadamente 40 minutos después del sismo, una ola de tsunami de 80 centímetros golpeó un puerto en Kuji, Iwate. Aunque al anochecer las autoridades rebajaron la alerta de tsunami, mantuvieron un aviso por olas de hasta un metro a lo largo de la extensa costa nororiental del Pacífico.
Más de 182,000 residentes de los municipios afectados recibieron órdenes de evacuación no obligatorias. De acuerdo con el secretario jefe del gabinete japonés, Minoru Kihara, no se registraron de inmediato heridos graves ni daños significativos.

La sombra del “megaterremoto”
Lo que más inquieta a las autoridades japonesas no es el sismo en sí, sino lo que podría venir después. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) emitió un aviso especial advirtiendo que “la probabilidad de que se produzca un nuevo terremoto de gran magnitud es relativamente mayor que en tiempos normales”, con riesgo de sismos de magnitud 8.0 o superior.
Las autoridades advirtieron que podrían producirse réplicas durante la próxima semana, particularmente en los próximos dos o tres días, con potencial de generar temblores aún más fuertes. La primera ministra Sanae Takaichi llamó a la población a evacuar hacia zonas elevadas y seguras.
Un país acostumbrado a vivir con el riesgo sísmico
Japón es uno de los países con mayor actividad sísmica del planeta. Ubicado sobre cuatro placas tectónicas en el llamado “Anillo de Fuego” del Pacífico, registra alrededor de 1,500 temblores al año y concentra aproximadamente el 18% de los sismos mundiales.
El recuerdo más doloroso sigue siendo el terremoto de magnitud 9.0 de 2011, que desencadenó un tsunami devastador con cerca de 18,500 muertos o desaparecidos y provocó la fusión del núcleo de la planta nuclear de Fukushima.





