Finanzas familiares/Angelica Gonzalez
En los últimos días, la atención internacional ha vuelto a centrarse en un punto geográfico que, aunque lejano para la mayoría de las familias mexicanas, tiene un impacto directo en la economía cotidiana: el Estrecho de Ormuz.
Este lugar es uno de los corredores marítimos estratégicos más importantes del mundo, puesto que por esta vía transita alrededor de una quinta parte del suministro global de petróleo. Además, también se transporta has natural licuado proveniente del Golfo Pérsico.
Y, al tener gran relevancia en la hegemonía de la economía actual, cuando se anuncian eventos relacionados con su cierre, apertura o tensiones militares, los mercados reacciones, volviéndose un asunto global. Dicho de otra forma, lo que sucede en el estrecho no se queda ahí, sino que se traduce en cambio de precios, inflación y decisiones económicas en todo el planeta.
Por tal motivo, la reciente apertura de este paso marítimo —al menos por dos semanas— es clave, ya que reduce el riesgo de interrupciones en el suministro energético. Y, esta situación promete normalizar el flujo de hidrocarburos y un alivio para los mercados. Cabe señalar, que el precio del crudo seguirá alto por algún tiempo, pero tenderá a estabilizarse e incluso disminuir un poco, por lo que también otras variables economicas tienen menos presión.
Pero, más allá de los aspectos económicos globales o decisiones de grandes inversionistas, esta situación también puede impactar en el bolsillo de los hogares. Así que la pregunta es, ¿qué significa la apertura del Estrecho de Ormuz para las finanzas familiares?
Primero, es importante visualizarlo desde el precio de la gasolina. Aunque, en México existen mecanismos que amortiguan la volatilidad de los precios —como estímulos fiscales— estos de todos modos muestran cambios en el comportamiento de precios. Por lo que si el flujo de petróleo se estabiliza los incrementos en la gasolina pueden moderarse.
Segundo, el impacto a la inflación. El petróleo no solo se convierte en gasolina, la cual mueve autos, también mueve economías, puesto que de forma indirecta se encuentra en el precio de transporte de alimentos, la producción de bienes y en la generación de energía. Es así que, dicho momento de estabilidad abre la posibilidad de que los precios de otros productos (que ya se han visto afectados) se moderen.
Tercero, el tipo de cambio. En contextos de menor incertidumbre global, los mercados financieros tienden a ser estables, y en países como el nuestro esto significa una moneda más fuerte o menos volátil. Y, si el peso se fortalece, los productos importados pueden volverse relativamente más accesibles, puesto que cuestan menos.
En conjunto, estos efectos sobre variables económicas muestran que la apertura del estrecho es favorable para el mundo y para el bolsillo de las familias mexicanas, ya que hay menos presión inflacionaria, mayor estabilidad de precios y un entorno económico más predecible. Sin embargo, es importante no perder de vista que los beneficios no son automáticos ni permanentes, por lo que recordemos que todo puede afectar a la economía global.
Para las familias, entender estos vínculos geopolíticos permite desarrollar una mayor conciencia economica. Así que, saber que el precio de algunos productos (como la gasolina) no solo depende de decisiones locales, o que la inflación se origina puede tener su origen en tensiones internacionales, permite a los hogares anticipar, ajustar y tomar mejores decisiones financieras.





