A BARLOVENTO
TOMÁS BRIONES
Con la detención del Contralmirante Fernando Farías Laguna, quien es acusado por
presuntamente dirigir una célula criminal dedicada al tráfico ilegal de combustibles, conocido
también como huachicol fiscal, se fortalece la credibilidad de la presidenta Claudia Sheinbaum,
al menos en la parte que habla del combate a ese delito.
Farías Laguna fue aprehendido en Argentina por autoridades de ese país, en coordinación con
agentes de Interpol y elementos de fuerzas de seguridad mexicanas, quienes trabajaron
durante meses para ubicarlo.
El sujeto estaba prófugo desde el año pasado, cuando se confirmó su participación en el caso
de huachicol fiscal. Luego consiguió un amparo -sí, de los nuevos jueces elegidos en junio-,
hasta que le anularon esa protección de la justicia.
El detenido es sobrino político del secretario de Marina durante el gobierno del compañero
Andrés Manuel, Rafael Ojeda, quien siempre ha negado haber estado enterado de las
actividades criminales de las que acusan a Fernando y a su hermano.
A pesar de dirigir una dependencia que tiene todos los recursos tecnológicos y humanos de
inteligencia, el secretario de Marina en el gobierno de López Obrador se dijo ignorante de las
cosas. O bien lo engañaban sus subordinados, o no le interesaba enterarse de las cosas o lo
sabía y lo toleraba.
El año pasado, el escándalo se hizo público cuando la Marina y la Secretaría de Seguridad y
Protección Ciudadana incautaron un cargamento con 20 millones de litros de combustibles
ingresados irregularmente a México, a través del puerto de Tampico.
No era el primer caso y las actividades criminales abarcaban al puerto de Altamira y después se
supo que sucedió en otros puertos del país. El impacto para el fisco es enorme, pues de
acuerdo con cálculos de las autoridades hacendarias, el daño a las finanzas públicas es
superior a los 600 mil millones de pesos.
La detención del prófugo de la justicia, -insisto, sobrino del secretario de Marina del compañero
Andrés Manuel-. Es un golpe de credibilidad a las acciones que lleva a cabo el gobierno
federal, representado en este caso por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Con esta aprehensión se avanza, así sea marginalmente, en la investigación que hasta ahora
involucra a mandos medios de la Marina, pero que en aras de la transparencia y del
compromiso de la administración federal con “el pueblo”, tendría que llegar también a los
políticos de los tres órdenes de gobierno, así como con más gente de la propia Secretaría de
Marina -incluyendo al propio Ojeda-, así como a funcionarios y responsables de las aduanas
marítimas y terrestres.
Mientras no se llegue a fondo con eso y se tolere que siga funcionando ese esquema que
evade el pago de impuestos y representa una sangría para las finanzas públicas, que implica
una corrupción de un tamaño no visto hasta ahora y de seguir permitiendo que políticos,
militares o marinos implicados en las redes criminales sigan actuando como si nada, puede
haber detenciones y decomisos, pero sin acciones concretas y firmes, todo será mera
simulación.
LA SALIDA DE UNA PRESIDENTA QUE NUNCA FUE
Con la salida de Luisa María Alcalde Luján de la presidencia nacional de Morena, se concreta
un movimiento que muchos morenistas esperaban desde hace tiempo, pues la exsecretaria de
Gobernación nunca terminó de convencer a los suyos de que era la presidenta del partido más
grande del país.
Luisa María sí es -era- una experta en defender con entusiasmo y una oratoria febril cada
causa y situación de la Cuatroté que fuera cuestionada por la oposición o la sociedad civil.
Osciló entre el cinismo y la intolerancia, sin dejar de lado la ineficiencia en temas como el
establecimiento de canales de diálogo para lograr consensos con sus aliados del Verde y el PT.
Tampoco fue una figura de peso a quien los diputados y senadores morenistas atendieran en
sus recomendaciones y, mucho menos, escucharan siquiera. Su salida se da por la puerta de
atrás, sin los resultados que se esperaban de ella cuando la mandaron a dirigir el partido,
acompañando a quien verdaderamente lo lidera: “Andy” López, el junior del compañero Andrés
Manuel.
La salida poco ortodoxa de Luisa María de la presidencia nacional de Morena es un
reconocimiento de que hay elementos que pueden ser muy buenos para hacer política y
entrarle al debate, así sea ruidoso, pero que cuando se les piden resultados en lo que es el
trabajo real, simplemente no tienen la capacidad de hacerlo.
También representa una primera sacudida del partido fundado por el compañero Andrés Manuel
y el comienzo del reacomodo de piezas de cara al proceso electoral del 2027, en el cual la
presidenta Sheinbaum debe tener, sí o sí, la mayoría de los diputados afines a ella, no a López
Obrador. La lealtad con ella y no con el pasado es algo fundamental para que el proyecto de
Claudia se empiece a notar en marcha.
ESCOTILLA
Una buena noticia: Ayer, la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya entregó recursos por un monto de
1.3 millones de pesos a casi 400 estudiantes de nivel básico, quienes son beneficiarios de un
programa municipal de becas de estímulo a la educación.
En año y medio, el gobierno porteño aumentó casi al doble el número de alumnos apoyados a
través de estas becas, que complementan los apoyos que muchos de ellos ya reciben por parte
de otros programas asistenciales que buscan ayudarles a mejorar su calidad de vida y evitar
que la falta de recursos se convierta en un factor para la deserción escolar.
La educación es uno de los rubros en los cuales Mónica decidió promover la asignación de
recursos en mayor proporción que el año pasado y con estas acciones, se fortalece el apoyo al
sector.
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