Trópico de Cáncer/por Jesús Collado Martínez
Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos
convocó el 7 de marzo a la formación de una alianza
multinacional militar latinoamericana de 12 países a la
que denominó Escudo de las Américas para combatir a
los carteles de la droga. Dijo Trump en esa reunión ante
los doce lideres, refiriéndose a los carteles y al trafico de
drogas: “Debemos reconocer que el epicentro de la
violencia de los cárteles es México, los cárteles
mexicanos están alimentando y orquestando el
derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio…
no podemos permitir eso, están demasiado cerca de
nosotros, demasiado cerca de ustedes”
“El cártel de Sinaloa,
“el cartel” es una de las
organizaciones criminales más violentas del mundo y ha
convertido el estado mexicano de Sinaloa en el epicentro
geográfico mundial de narcóticos. Desde su base en
Sinaloa, el cártel ha colaborado con elementos criminales
alrededor del mundo -productores y distribuidores de
cocaína en Colombia y Venezuela, narcotraficantes y
políticos corruptos en toda Centroamérica y Sudamérica,
y fabricantes de precursores químicos en China y otros
lugares- para distribuir cantidades masivas de narcóticos
en los Estados Unidos e infligir un daño inimaginable a
las comunidades de todo este país. El cartel también ha
perpetrado actos de violencia desenfrenada, incluidos
miles de homicidios, en todo México y en otras partes del
mundo, incluso en Estados Unidos.”
Este último párrafo pareciera parte del discurso de Trump
en Florida, pero no es así, ese párrafo anterior
corresponde al punto número uno de la acusación que la
Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó el 23 de
abril ante un Tribunal contra Rubén Rocha Moya
Gobernador de Sinaloa hoy con licencia, un Senador de
ese estado, el Presidente Municipal de Culiacán hoy con
licencia, y siete funcionarios públicos de Sinaloa. La
similitud entre ese primer párrafo de la acusación y el
discurso del Presidente Trump en Florida es que los dos
tienen sentido político y no jurídico.
Se acusa a los servidores públicos de Sinaloa “por
proteger y hacer crecer este imperio del tráfico de
drogas” afirman que “el cártel se ha aliado con políticos y
agentes del orden público corruptos, incluido el actual
gobernador de Sinaloa..” Se señala que los políticos y
agentes del orden público “han abusado de su autoridad
en beneficio del cártel, han expuesto y sometido a las
víctimas a amenazas y violencia, y han vendido sus
cargos a cambio de sobornos cuantiosos.” pero, aunque
la acusación de Nueva York tiene como propósito
combatir a los carteles de las drogas, curiosamente no se
acusó a ningún narcotraficante ni colaborador de los
cárteles que presuntamente se beneficiaron de las
acciones de los funcionarios acusados.
Por otra parte el gobierno de Estados Unidos solicita
detener a los acusados “con fines de extradición” por lo
que el gobierno mexicano debe apegarse al Tratado de
Extradición, lo que se traduce en que el trámite durará
por lo menos 18 meses, lo que dejará abierta la puerta
para que los partidos de la derecha y sus medios de
comunicación y redes sociales tengan disponible una
fuente permanente de ataques políticos durante todo el
proceso electoral de 2027 que iniciará en la primera
semana de septiembre de este año.
Todas esas acciones sumadas a la presencia
evidenciada de la CIA y al coro permanente de políticos
del PAN y del PRI y los medios y redes sociales de la
derecha opositora dedicados a atacar y descalificar al
gobierno de la república, los empresarios mexicanos con
los “brazos caídos” para frenar el crecimiento del país,
todos en conjunto conforman un esquema clásico de
desestabilización política, en el que la culpabilidad o
inocencia de los acusados por la Fiscalía de Nueva York
es irrelevante, con fuero o sin él, con licencia o sin ella,
con detención o sin ella, con extradición o sin ella, de lo
que se trata es de debilitar políticamente a las
instituciones de nuestro país y de erosionar la autoridad
de la Presidenta de la República, de modo que el
gobierno popular pierda seguridad y firmeza.
Colaborar y servirse de una estrategia injerencista de
desestabilización es rapiña política. Los carroñeros
Ricardo Salinas Pliego, Carlos Salinas de Gortari,
Claudio X Gonzalez y sus partidos PAN, PRI y Somos
México, y los pasivos gremios empresariales, reciben
respiración de boca a boca de la CIA. En este punto las
preguntas son: ¿Quién más se va a sumar a esa
estrategia perversa? ¿Que otro tipo de apoyo esperan
recibir? y sobre todo ¿Qué otro tipo de apoyo están
dispuestos a darles?





