José Luis Rodríguez Castro /Expreso La Razón
Hay lugares que se quedan en la memoria de la ciudad como parte de su historia cotidiana. El Macalito, en la calle Ribera de la zona centro de Tampico, es uno de ellos.
Inició operaciones durante la primera mitad de la década de los setenta del siglo pasado y se convirtió rápidamente en un punto muy visitado por los tampiqueños.
El lugar se especializaba en la venta de artículos del otro lado de la frontera, conocidos entonces como “fayuca”: aparatos electrónicos, televisores, radios estéreo, perfumes, ropa, cigarros, joyería, relojería y artículos de pesca, en su mayoría importados de manera ilegal.
Con el paso del tiempo, amplió su oferta hacia productos como videojuegos y tenis traídos desde el “gabacho”.
Posteriormente fue reubicado sobre la calle Aduana, a un costado del canal de la Cortadura.
Años más tarde, comenzó a perder clientela con la llegada de cadenas transnacionales que ofrecían productos de importación, y los hábitos de consumo fueron cambiando hasta casi desaparecer.
Hoy, las imágenes de aquella época evocan nostalgia de un Tampico distinto, donde El Macalito formaba parte del día a día en la actividad económica de la ciudad .





