EN PÚBLICO
NORA MARIANELA GARCÍA RODRÍGUEZ
México recortó cuarenta días de clases para que el Mundial quepa en el
calendario, y nadie en el gobierno se puso de acuerdo en si eso fue una decisión
o una propuesta.
El secretario de Educación, Mario Delgado, anunció el jueves 7 de mayo un
acuerdo unánime del Consejo Nacional de Autoridades Educativas, el ciclo
escolar 2025-2026 concluiría el 5 de junio, cuarenta días antes de lo programado,
sin análisis técnico publicado, sin consulta a padres de familia, con el calor y el
Mundial como argumento, en ese orden, así que 28 millones de estudiantes se
enteraron de sus nuevas vacaciones por redes sociales.
Al día siguiente, la presidenta Claudia Sheinbaum corrigió a su secretario en la
mañanera, dijo que era una propuesta, que venía de los estados, que no era
decisión de Delgado, que no había calendario definido, de modo que en menos
de 48 horas el acuerdo unqqánime se convirtió en propuesta, la certeza en
espera, y la fractura entre quien anuncia y quien gobierna quedó expuesta sin que
nadie la explicara.
El calor en México no es novedad de mayo de 2026 es lago normalizado en los
estados del norte, el Pacífico y el Golfo enfrentan cada año sin que ningún
gobierno anterior haya recortado el ciclo escolar por esa razón; ningún junio ni
julio previo justificó una medida similar, lo que cambia este año no es la
temperatura sino la fecha del partido inaugural, el 11 de junio en el Estadio
Banorte de la Ciudad de México.
Ese estadio recibió una remodelación valuada en cerca de 300 millones de
dólares, equivalentes a unos 5,400 millones de pesos, solo para cumplir los
estándares FIFA; mientras tanto, decenas de escuelas en estados como
Tamaulipas, Guerrero y Oaxaca operan sin ventilación adecuada, sin agua
corriente y con infraestructura deteriorada que ningún presupuesto ha priorizado,
porque el calor en las aulas no genera titulares internacionales ni derrama
turística.
El legado mundialista tiene su discurso listo, las obras quedan para las ciudades,
la inversión se recupera, el turismo detona la economía, sin embargo, el Metro de
la Ciudad de México acumula fallas documentadas, retrasos y problemas
estructurales que permanecen sin solución mientras los recursos se orientan a
embellecer las rutas hacia los estadios, lo que no es un accidente presupuestal,
es una jerarquía de prioridades.
El costo educativo no es abstracto: según la prueba PISA 2022, dos de cada tres
estudiantes en México no alcanzan el nivel básico en matemáticas, el país
retrocedió a niveles de 2003, solo 1% de los jóvenes alcanza comprensión lectora
compleja, y México ocupa el lugar 35 entre los 37 países miembros de la OCDE,
con el peor puntaje de toda la organización en ciencias, según el IMCO.
Recortar 28 días hábiles en ese contexto no es un ajuste de calendario, es
restarle tiempo a un sistema que ya perdió años durante la pandemia, sin
mecanismos de evaluación bajo la Nueva Escuela Mexicana y sin datos públicos
que permitan medir su efectividad; el investigador Marco Fernández, de México
Evalúa, lo resumió con precisión, la autoridad está más preocupada por el
Mundial que por que los estudiantes comprendan lo que leen.
Esos días tampoco son neutros para las familias que los sostienen, según la
ENOE al cuarto trimestre de 2024 la tasa de participación laboral de las mujeres
en México se ubica en 46.4%, frente a 75.3% de los hombres, una brecha de 28.9
puntos porcentuales documentada por México ¿Cómo Vamos?, y entre 70% y
75% de quienes realizan trabajo de cuidados en el país son mujeres, según la
Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados del INEGI, de modo que cinco
semanas adicionales sin escuela no son vacaciones adelantadas, son cinco
semanas en que alguien, en la inmensa mayoría de los casos una mujer, debe
resolver qué hacer con sus hijos para poder ir a trabajar, en un país donde el
gasto público en servicios de cuidado representa menos de 1% del PIB.
La SEP respondió que habrá dos semanas de reforzamiento en agosto; si los días
perdidos en junio y julio se recuperan en catorce días, entonces esos días nunca
fueron indispensables, afirmación que ningún funcionario de la secretaría
sostendría en condiciones normales.
Estos mismos días en el calendario político federal hay otro asunto que el
gobierno prefiere mantener separado del debate educativo, el gobernador con
licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, fue acusado formalmente por el
Departamento de Justicia de Estados Unidos por conspiración con el Cártel de
Sinaloa, Moody’s respondió cambiando la perspectiva crediticia del estado de
estable a negativa, y el IMEF lo describió como un shock político sin perspectiva
de solución rápida.
El escándalo colocó a Sheinbaum en una posición incómoda, Rocha Moya es
militante de Morena, las acusaciones vinculan a funcionarios del partido con
estructuras criminales, y el gobierno federal enfrenta simultáneamente una crisis
de credibilidad ante Washington, una degradación crediticia estatal y la presión de
no fracturar la coalición que sostiene su mayoría legislativa, de modo que un
debate nacional sobre el calendario escolar tiene la virtud de consumir el oxígeno
mediático que el caso Rocha necesitaría para escalar, coincidencia que puede ser
exactamente eso, una coincidencia, aunque en política los tiempos raramente son
inocentes.
Los partidos del Mundial en México se jugarán en tres ciudades, Ciudad de
México, Guadalajara y Monterrey, el resto del país no recibirá aficionados ni
derrama turística ni partido inaugural, solo perderá clases, de modo que el
beneficio se concentra donde ya existe infraestructura, recursos y atención
federal, mientras el costo se distribuye entre los 28 millones de estudiantes de las
entidades con mayor rezago, aquellas que nunca figurarán en el cartel
mundialista pero que sí cargarán con las semanas recortadas.





