José Luis Rodríguez Castro
Expreso La Razón
La industria camaronera del sur de Tamaulipas enfrenta
una de sus etapas más críticas tras el inicio de la veda
2026 en aguas del Golfo de México.
El impacto inmediato se refleja en poco más de 10 mil
hombres y mujeres que dejan de percibir dinero tras
activarse la restricción de pesca.
De acuerdo con datos económicos, se trata de un
estimado de mil 320 pescadores, además de mil 300
despicadoras, lo que integra una base de entre 2 mil 600
trabajadores sin ingreso estable durante el periodo de
cese.
Los alcances monetarios se concentra primeramente en
la economía de sectores como Morelos, Cascajal,
Pescadores, Sauce, Moralillo, zona centro de Tampico,
Campbell . que dependen directamente de la captura y
proceso del camarón.
De acuerdo con la Secretaria de Pesca en Mexico, la
industria camaronera en Tampico genera una derrama
económica aproximada de 600 millones de pesos, con
una captura promedio de 7 mil toneladas anuales.
“SI SE PARAN LOS BARCOS, SE DETIENE TODA LA
ECONOMÍA DEL MUELLE”
El periodo de restricción, iniciado el 1 de mayo y previsto
hasta agosto, frena por completo la actividad vinculada a
la captura del crustáceo.
“El muelle está prácticamente como un cementerio, con
los barcos parados. Si se mueven los barcos nos
movemos todos. Aquí vive mucha gente de la pesca y
ahorita prácticamente no hay actividad”, afirmó Alicia
Ogazón, presidenta de la Unión de Pescadores,
Maquiladoras y Similares.
La paralización de la flota camaronera , dijo que se
refleja en el deterioro económico de miles de familias y
provoca que busquen alternativas para subsistir.
“Hay mujeres que venden pan o hacen trabajos
pequeños para sobrevivir. Es muy duro porque todo
depende del camarón”, dijo.
La crisis de este año, advierte, que además amenaza el
patrimonio de pescadores y armadores, ante el riesgo de
perder embarcaciones, viviendas y bienes.
Lo anterior, ante las condiciones actuales que obliga a
trabajadores y familias a recurrir a préstamos y deudas
para enfrentar la veda.
“Va a estar igual que el año pasado sin pescar y
buscando y endrogándose en los bancos”, expresó.
SIN APOYOS
Los apoyos económicos, explicó, que son parciales e
insuficientes para cubrir las necesidades básicas de las
familias afectadas, además de la necesidad de reactivar
mecanismos de apoyo al combustible.
“Necesitamos que el gobierno nos ayude con el diésel.
Antes había subsidios, pero se quitaron. No pedimos que
nos lo regalen, solo que sea accesible para poder
trabajar”, añadió.
Ogazón indicó que las solicitudes ya fueron entregadas a
autoridades estatales, con la expectativa de abrir una
mesa de diálogo que permita atender la crisis del sector.
Recordó que antes las vedas tenían una duración
aproximada de tres meses; sin embargo, en los últimos
años se han extendido, lo que ha incrementado la
presión económica sobre toda la cadena productiva.
“Antes las vedas eran de tres meses, ahora se han
extendido y eso nos está afectando gravemente. No es
culpa solo del gobierno o de los muestreos, también es la
condición del mar”, concluyó.
Ó
¿CÓMO VAMOS A REGRESAR CON TANTA ALZA? :
CAPITÁN GUERRERO
“Tenemos los barcos detenidos, la tripulación sin trabajo
y los costos por las nubes; así es imposible prepararse
para regresar al mar cuando termine la veda”.
Andrés Guerrero, capitán camaronero explicó que gran
parte de la flota permanece paralizada en los muelles del
sur de Tamaulipas por la veda vigente.
Sin embargo, el alto costo del diésel y la falta de apoyos
operativos complican las condiciones para reactivar las
embarcaciones cuando concluya el periodo de
restricción.
“En la veda aprovechamos para reparar motores, redes y
mantenimiento del barco, pero todo está mucho más caro
y cada arreglo pega fuerte en el gasto.
La incertidumbre sobre la reapertura de la pesca
mantiene bajo presión económica a cientos de familias
que dependen directamente de la actividad camaronera
en comunidades pesqueras de Tampico y la zona sur del
estado.
HASTA 800 MIL PESOS EN DIÉSEL POR MES DE
OPERACIÓN
Cada embarcación camaronera invierte más de 800 mil
pesos mensuales en diésel durante sus jornadas en
altamar.
Las estimaciones indican que el gasto diario por barco
oscila entre 16 mil y 54 mil pesos en combustible, con un
promedio operativo de 25 a 40 mil pesos diarios.
A ello se suman costos de avituallamiento,
mantenimiento de las unidades y el pago de la
tripulación.





