Polvo del Camino
Max Ávila
El columnista supone que Mario Delgado Carrillo no tardará mucho en dejar la secretaría de
Educación. El reciente escándalo basta para justificar el despido. Y es que sin medir
consecuencias causó tremendo lío a la Señora Presidenta la cual hubo de poner orden en un
tema con alto grado de complejidad alterado aún más por la torpeza del funcionario quien metió
al ring a padres de familia, sindicatos, oposición, medios de comunicación; todos contra el
supremo gobierno ante la posibilidad de robar casi un mes de clases a 30 millones de niños y
jóvenes bajo pretextos pueriles o, mejor dicho, propios de alguien ajeno al proyecto de la nueva
nación.
El todavía responsable de la dependencia ha sido tolerado hasta el cansancio, (y deje, podría
tener la fortuna de resultar candidato a la gubernatura de Colima), sin embargo, es de creer que
su buena suerte terminó, de otra forma no lo hubieran exhibido como lo fue, dejándolo en
ridículo y con él a la totalidad de los y las responsables de la materia en los estados que como
sabéis, habían aprobado la primera versión publicitándola como un hecho sin consultar a los
verdaderos involucrados y por lo que se ve, tampoco a Doña Claudia. ¡Ah, chingá!.
Usted insistirá en que la titular del ejecutivo federal no pudo estar ajena a la suspensión
anticipada de clases para facilitar el negocio del fútbol, y pue-que tenga razón sabiendo que las
autoridades de todo tipo están convertidas en socios honorarios de los buitres del espectáculo.
Es aquí donde entra la sospecha respecto de que Delgado Carrillo cayó en la trampa que
facilitaría su expulsión del gabinete. Todos sabíamos que la idea atenta contra la educación
integral de una generación que enfrenta el avance de la tecnología y el reto de sobrevivir con
dignidad.
Mario debe dejar el cargo a la brevedad por el desprestigio que causa al régimen y la intención
de enfrentar a la Jefa de Jefas con la población. Ahora mismo pesan sobre él señalamientos
tan graves que podría ser requerido en cualquier momento por los EU, al igual que otros
políticos caídos en las tentaciones ofrecidas por el crimen organizado con tal de colmar
ambiciones de poder. Desde luego hasta ahora son presunciones con la presentación de
evidencias de culpabilidad en el momento oportuno, como acostumbran los gringos cuando se
trata de complicidad y corrupción que les afecta directamente.
Por cierto, hasta la hora de escribir estas líneas permanecía oculto Rubén Rocha Moya, el
gobernador de Sinaloa con licencia que el columnista considera no regresará al cargo, y menos
cuando habrá elecciones en su estado el próximo año y donde existe riesgo de que Morena
resulte derrotado después del conocido y vergonzoso capítulo protagonizado por uno de los
consentidos de la 4T.
Este caso sigue siendo verdadero laberinto para el morenismo del que no encuentra salida. Los
argumentos de “inocencia” de Rocha Moya resaltados cada “mañanera” son insuficientes, en
tanto surgen más pruebas de culpabilidad que disipan dudas que otorgan razón a EU. Ya
veremos la forma y manera en que vienen por él y por el resto de los señalados ignorando el
discurso sobre soberanía, independencia y libertad surgido con frecuencia desde Palacio
Nacional mismo que Trump literalmente se lo pasa por el arco del triunfo.
Por otra parte, en cuanto al mandato de la Señora Presidenta dirigido a senadores y diputados
de regresar a territorio, será muy difícil de ocurrir dado que los integrantes de la llamada
“representación popular” prefieren disfrutar las mieles que les otorga el cargo que cumplir los
compromisos contraídos para obtener el voto. No volverán porque enfrentarían el enojo
ciudadano por falsos(as), mentirosos(as), ladrones(as) y lo que le sigue, aunque pudiera haber
excepciones, pero solo en aquellos(as) que buscan obtener puestos donde robar más y mejor.
Aquí en Tamaulipas tenemos ejemplares que siguen viendo la política cual negocio particular y
no como vocación de servicio. Son a los(as) que les encanta tomarse la foto al lado de la
jodencia mostrando hipócrita y forzada sonrisa que los y las pinta de grotesca falsedad. Usted
les conoce, bien que les conoce, así que no vuelva a tenerles confianza.
SUCEDE QUE
Dícese del poder judicial que “desempolvará” quinientas órdenes de aprehensión. Jueces y
magistrados locales no le hagan al tío Lolo, a la raza nomás le importa que se cumpla una y ya
saben la de quién. Con eso es más que suficiente porque el tiempo se acaba y contra los
saqueadores no han hecho nada, nadita de nada. Y ni modo que sea invento.
Y hasta la próxima.





