En Visto| Dora Alicia de la Cruz
La sacudida en el Comité Ejecutivo Nacional de Morena, es la reconfiguración de
liderazgos de convicción y no por conveniencia; un movimiento que viene
directamente de Palacio Nacional. Los cambios, impulsados desde ahí, se venían
planeando desde hace meses y tienen que ver con la elección de 2027, que marcará
la ruta de la gobernabilidad en el país.
En todo gobierno, en el segundo año suelen hacerse ajustes en la estructura de
poder, y esto incluye al partido político en el que militan. En el caso de la Presidenta
Claudia Sheinbaum, esos cambios se adelantaron, en un proceso de reacomodo de
su propio partido, para consolidar decisiones con sello personal.
La llegada de Ariadna Montiel Reyes a la Presidencia del partido Morena es clara;
llega para conducir las elecciones de 2027, un proceso decisivo, que pasa por
conservar la mayoría en la Cámara de Diputados y consolidar el proyecto de la
Presidenta Sheinbaum.
Además, la exsecretaria de Bienestar conoce la estructura nacional, no obstante,
enfrenta un reto central que es trabajar en la unidad interna de Morena y cerrar filas
frente a una oposición que cuestiona todo lo que proviene del movimiento.
En su primer discurso como dirigente de Morena, en la asamblea nacional, con la
clase política del partido, delegados, coordinadores y liderazgos de la estructuras, la
nueva dirigente les dio el aviso, quién sí y quién no puede ser candidato, de acuerdo
con las reglas internas, lo que causó caras largas entre varios de las y los asistentes,
pues automáticamente quedaron descartados.
Parece que esta vez Morena está buscando nuevos perfiles para las candidaturas de
2027. Desde ahora se les avisó a quienes aspiren a representar la defensa de la
transformación, por añadidura a quienes busquen ser candidatos y candidatas en
2027, que deben tener una trayectoria impecable; son estas las reglas para
selecciones futuras, en las que será el pueblo quien elija a las y los coordinadores.
En el tema de la definición a través de encuestas, se eliminará a los políticos y
políticas “influencer” que pretenden ganar con los “k ́s” de “me gusta”, fama, o
popularidad; estos números no contarán, porque será el pueblo de carne y hueso el
que los elija, pero ademá, se estableció que, si existe certeza de que alguien comete
un acto de corrupción, aun cuando haya ganado la encuesta, no podrá ser candidato
o candidata .
Desde luego que este discurso plagado de advertencias para los y las aspirantes al
2027, cayó como balde de agua fría a quienes desde hoy saben que no cumplen con
el perfil, sin embargo, habría que tender un filtro, o dos, para que no haya lugar a
recomendaciones.
Este escenario nacional se vendrá en escalada hacia los estados, con la renovación
de las dirigencias estatales, que también bajarán las reglas para la elección de las
candidaturas. Además, ya era hora de que se pusiera orden al interior de Morena.
Con estas nuevas reglas, el proceso de definición apunta a modificar el escenario de
quienes hoy se perfilan como aspirantes con ventaja a las candidaturas.





