En Voz Alta
Perla Reséndez
La comparecencia del secretario de Finanzas de Tamaulipas, Carlos Irán Ramírez González,
dejó un mensaje claro: el Gobierno estatal quiere posicionar la idea de que las finanzas
públicas atraviesan uno de sus momentos más estables de los últimos años.
Los números presentados ante el Congreso son, sin duda, contundentes. Más de 12 mil 600
millones de pesos en ingresos propios, crecimiento en la recaudación estatal, reducción de
deuda, mejores calificaciones crediticias y un manejo presupuestal que presume eficiencia y
disciplina financiera. En el discurso oficial, la ecuación parece simple: recaudar más, gastar
mejor y endeudarse menos.
Sin embargo, en política y administración pública, las cifras no siempre bastan para construir
percepción ciudadana.
El gobierno de Tamaulipas presume que hoy existe una deuda menor a la heredada y que
incluso se logró renegociar créditos para liberar recursos. También destaca el incremento en
inversión social, salud, educación, seguridad e infraestructura. Son datos relevantes en un
estado históricamente golpeado por rezagos y limitaciones presupuestales.
Ahí es donde las finanzas públicas dejan de ser un reporte técnico para convertirse en una
prueba política.
Otro elemento importante es el énfasis en la transparencia. El secretario insistió en que los
recursos “alcanzan para todos” y que el manejo es honesto y responsable. Ese mensaje cobra
relevancia en un país donde el manejo del dinero público suele despertar sospechas más que
confianza.
Tamaulipas presume estabilidad financiera. Ahora toca demostrar que esa estabilidad también
puede traducirse en resultados visibles para la ciudadanía.





