Skip to content

jueves 2 de julio 2026

  • Tampico
  • Altamira
  • Madero
  • Tamaulipas
  • Veracruz
  • México
  • Mundo
  • Deportes
  • Hellou!
  • Opinión
  • Seguridad
  • Trending
Menu
  • Tampico
  • Altamira
  • Madero
  • Tamaulipas
  • Veracruz
  • México
  • Mundo
  • Deportes
  • Hellou!
  • Opinión
  • Seguridad
  • Trending

Una educacion atrapada en la Coyuntura

  • mayo 12, 2026
  • 6:53 am

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS /JOSUÉ SÁNCHEZ NIETO

La educación no debería reducirse a calendarios, horarios o debates coyunturales. Sin
embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió esta semana, cuando el anuncio del titular de la
Secretaría de Educación Pública sobre una posible terminación anticipada del ciclo escolar —
justificada por las altas temperaturas y el Mundial— provocó una discusión nacional que
terminó exhibiendo algo mucho más profundo que una simple diferencia administrativa.
La reacción fue inmediata: padres de familia inconformes, sindicatos de maestros cuestionando
la medida, gobiernos estatales marcando distancia y, finalmente, la propia presidenta de la
República intentando contener el daño político al asegurar que solo se trataba de una
“propuesta”.
Más allá de la confusión institucional, el episodio dejó al descubierto una realidad preocupante:
en México seguimos discutiendo la educación desde la coyuntura y no desde su propósito
fundamental. Y ese propósito debería ser claro: formar personas conscientes de su dignidad y
capaces de ejercer plenamente sus derechos.
Hablar hoy de educación implica necesariamente hablar de derechos humanos; y no como un
concepto abstracto o ideológico, sino como una herramienta práctica para construir sociedades
más justas y menos violentas; porque una educación con enfoque de derechos humanos no
solo enseña matemáticas o historia; también enseña respeto, igualdad, inclusión y
responsabilidad social.
En Tamaulipas, este tema no es nuevo. Apenas en 2024 la primera reforma a la más reciente
Ley de Educación local fue para fortalecer precisamente esta perspectiva dentro del sistema
educativo.
Sobre el papel, el avance parece importante; el problema es que muchas veces se legisla mejor
de lo que se gobierna.
Las leyes suelen redactarse con discursos impecables, llenos de principios y buenas
intenciones, pero rara vez existe el mismo compromiso para garantizar que aquello se convierta
en una realidad dentro de las aulas. Y ahí comienza la verdadera discusión.
Porque incorporar los derechos humanos a la educación no significa únicamente agregar un
párrafo en los planes de estudio o impartir conferencias sobre valores; significa replantear la
manera en que se enseña, se convive y se ejerce la autoridad dentro de las escuelas. Significa,
también, entender que un estudiante tiene derecho a aprender en condiciones dignas, libres de
violencia, discriminación y abandono institucional.
Hoy el sistema educativo enfrenta problemas estructurales evidentes: escuelas sin
infraestructura adecuada, falta de recursos, rezago tecnológico, docentes saturados y ausencia
de capacitación continua, pero, también, existe una carencia menos visible y quizá más
peligrosa: la falta de una verdadera cultura de derechos humanos dentro de la comunidad
educativa.
Mientras eso no cambie, seguiremos atrapados en discusiones superficiales. El debate público
continuará concentrándose en si el ciclo escolar debe terminar antes o si las jornadas son
demasiado largas, mientras se ignoran problemas mucho más profundos como la violencia
escolar, la exclusión y la desigualdad educativa.
La función de los legisladores no termina cuando se aprueba una reforma y se publica en el
Periódico Oficial. Legislar también implica vigilar, exigir resultados y garantizar que las políticas
públicas se traduzcan en cambios reales para las personas.

De poco sirve presumir reformas “históricas” en redes sociales si, en la práctica, los derechos
humanos siguen siendo frases decorativas dentro de un documento.
La educación con perspectiva de derechos humanos no debería verse como una agenda
secundaria; debería ser la base misma del modelo educativo. Porque un Estado que educa sin
dignidad termina formando generaciones acostumbradas a normalizar la violencia y la
indiferencia.
Y quizá ahí está la reflexión más importante: los derechos humanos no pueden entenderse
únicamente como una obligación jurídica del gobierno; también deben asumirse como una
responsabilidad colectiva de toda la comunidad educativa.
Autoridades —incluidos las y los diputados—, docentes, madres y padres de familia,
estudiantes y sociedad en general tenemos un papel fundamental en construir escuelas donde
la dignidad humana no sea discurso, sino práctica cotidiana.

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS

Arrestan a Gilda Loyoza, hermana del exdirector de Pemex

Alistan CURP biométrica ante dudas de adultos mayores

Fortalece Mónica la oferta turística

“Esto está muy feo, papá, los amo”

Capacitación de Policía Turística en Madero costará hasta 240 mil pesos al mes

Choque deja un lesionado y moviliza a bomberos en la colonia las torres de Tampico

Arrestan a Gilda Loyoza, hermana del exdirector de Pemex

Alistan CURP biométrica ante dudas de adultos mayores

Fortalece Mónica la oferta turística

“Esto está muy feo, papá, los amo”

Capacitación de Policía Turística en Madero costará hasta 240 mil pesos al mes

Choque deja un lesionado y moviliza a bomberos en la colonia las torres de Tampico

Grupo Editorial Expreso – La Razón

Prohibida la copia total y/o parcial del contenido de este sitio web.

Twitter Facebook-f Youtube Instagram Link

SECCIONES

  • Victoria
  • Sur
  • Frontera
  • Mante
  • Veracruz
  • Texas

.

  • Seguridad
  • Deportes
  • México
  • Mundo
  • Opinión
  • Espectáculos
  • ¡No te lo pierdas!

Todos los derechos reservados.

Este sitio web funciona con WordPress . Diseño: Jorge Castillo