José Luis Rodríguez Castro
Expreso La Razón
“El mar siempre avisa. Uno aprende a
entenderlo después de tantos años
navegando. Este ciclo podría parecerse al
de 2016, cuando la pesca del camarón cayó
de forma severa”, advierte Arturo del Ángel
Guerrero, capitán de la flota camaronera del
sur de Tamaulipas con más de 30 años en
altamar.
El inicio del fenómeno de El Niño en el
Pacífico tropical coincide con la veda de
camarón vigente del 1 de mayo al 15 de
agosto de 2026 en el litoral que va de
Tamaulipas a Veracruz, de acuerdo con la
CONAPESCA y publicado en el Diario
Oficial de la Federación, lo que coloca al
sector con incertidumbre sobre la próxima
temporada.
La NOAA confirmó el desarrollo de El Niño
tras registrar temperaturas superficiales del
Pacífico ecuatorial por encima del
promedio, condición que altera patrones
oceánicos y modifica la distribución de
especies comerciales en distintas regiones
marinas.
“EL CAMARÓN YA NO ESTÁ DONDE
SIEMPRE”: PESCADORES REPORTAN
CAMBIOS EN ALTAMAR
“Cuando el agua se calienta más de lo
normal, el camarón cambia su
comportamiento. Se va más profundo. Se
esconde. Y eso nos obliga a recorrer más
millas, gastar más diésel y trabajar más
días para lograr una captura”, explica Del
Ángel Guerrero.
Afirma que los patrones tradicionales de
pesca ya no se cumplen: “Hay viajes en los
que recorres zonas de siempre y no
encuentras nada. El mar ya no se comporta
igual”.
EFECTOS EN ECOSISTEMAS Y ZONAS
DE CRIANZA
El oceanólogo Marcelo René García
advierte que la temperatura, la salinidad y
los nutrientes determinan el ciclo de vida del
camarón, por lo que variaciones sostenidas
pueden impactar directamente la
disponibilidad futura de la especie.
“Un El Niño intenso puede reducir la
presencia de especies comerciales.
Ninguna queda fuera del impacto del
calentamiento del mar”, advierte.
Añade que sistemas como la Laguna Madre
pueden resentir cambios en salinidad
derivados de variaciones en lluvias, lo que
afecta zonas de crianza y reproducción.
UN FENÓMENO DEL PACÍFICO CON
EFECTO EN EL GOLFO
En Tamaulipas, la actividad pesquera
generó en 2024 más de 30 mil toneladas
con un valor superior a mil 100 millones de
pesos, además de más de 13 mil empleos
directos, de acuerdo con cifras oficiales
estatales y federales.
Aunque el fenómeno se origina en el
Pacífico, sus efectos se extienden al Golfo
de México mediante cambios en
temperatura superficial del mar, circulación
atmosférica y patrones de lluvia, con
impacto directo en la dinámica de captura.
“Si el agua está más caliente, el camarón se
mueve a otras zonas o profundidades. Eso
significa más tiempo de búsqueda, más
combustible y más gasto para nosotros”
,resume el capitán.
UN CICLO BAJO VIGILANCIA
El comportamiento de El Niño será
monitoreado en los próximos meses ante su
posible impacto en la próxima reapertura de
la pesca de camarón, en un escenario ya
condicionado por la veda vigente.
“El mar siempre avisa. No lo hace con
palabras técnicas, pero el pescador
aprende a leerlo con los años”, concluye
Del Ángel Guerrero.





