INTERIORES/Carlos López Arriaga
Cd. Victoria, Tam. Un viejo dicho entre especialistas en Medio Oriente sugiere que por cada
cinco palestinos hay tres organizaciones autónomas y dos facciones disidentes. Ironía que
cabría hacer extensiva a buena parte del mundo islámico, sunnita y chiíta.
De aquí la duda sobre el acuerdo negociado por el gobierno de Estados Unidos con Irán. La
necesidad de valorar a quiénes y por cuánto tiempo compromete. Y, también, la amplitud y
diversidad de los grupos hostiles en dicha región que no se sentirán obligados en lo más
mínimo.
La transitoria paz en Irán no impide ni inhibe las iniciativas de grupos yihaidistas en Siria,
Líbano y Gaza. Para ellos no hay acuerdo y aquí residiría el riesgo de que provoquen de nueva
cuenta a la aviación israelí.
Un primer memorando de entendimiento ya fue firmado de manera virtual por DONALD TRUMP
y el líder del Parlamento iraní, MOHAMAD QALIBAF. Su formalización, ya de carácter
presencial, tendría lugar el próximo viernes 19 de junio en Ginebra y la delegación americana
estará encabezada por el vicepresidente JD VANCE..
Significativo, sin duda, que Israel, como tercer país involucrado, haya quedado al margen de la
negociación. Lo cual revela la fragilidad de este armisticio que parece pensado, básicamente,
en suavizarle a DONALD TRUMP el camino a la elección de noviembre. Tendrán que vigilarle
las manos al gobierno ultraconservador de Tel Aviv.
¿ACUERDO ELECTORERO?
Así parece, porque además DONALD tiene mucha prisa en dar por resuelto el problema con
Irán para sumarlo a su listado de victorias reales o ficticias en el ámbito internacional, con lo
cual presumiría una eficacia que a todas luces no observa en el plano doméstico.
Al menos por un tiempo, ya no estaría en su agenda la guerra con los ayatolas, lo cual le
permitiría instrumentar los temas pendientes que tiene en Cuba y México. Con la familia
CASTRO se está trabajando un esquema similar al de Venezuela: la búsqueda de un traidor.
No un relevo democrático, pues lo que menos interesa a TRUMP es la autodeterminación de
los pueblos. Cooptar a la actual presidenta bolivariana DELCY RODRÍGUEZ le acortó el camino
hacia el petróleo venezolano y le ahorró trámites engorrosos como el llamar a elecciones y
reemplazar al grupo gobernante.
Le fue más fácil corromper a alguien de adentro, en este caso DELCY, una de las figuras
radicales y de línea dura dentro del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), ahora
reciclada como inexplicable agente de Washington.
Ello explica por qué TRUMP mantiene fuera de la jugada a la principal líder opositora MARÍA
CORINA MACHADO. Fue más cómodo trabajar con el grupo que ya tiene el mando y
administra los hilos del poder desde el ascenso del comandante CHÁVEZ en 1999.
Esa sería la fórmula que el mastodonte rubio y su Secretario de Estado MARCO RUBIO
buscarían en Cuba y cuyos planes podrían acelerarse una vez que el conflicto iraní entró en
una pausa, al menos hasta los comicios de noviembre, si el señor NETANYAHU no dice otra
cosa.
DEJA VU
El tema nos remite a las expectativas demasiado optimistas que generaron los acuerdos de
Campo David, firmados por los mandatarios de Egipto, Israel y Estados Unidos en 1978:
ANWAR EL-SADAT, MENAHEM BEGIN y JAMES CARTER.
Lo cual no impidió los conflictos entre árabes y judíos que vinieron después (y hasta la fecha).
Los propios firmantes pagaron las consecuencias. SADAT fue asesinado en 1981; CARTER
perdió la reelección en ese mismo 1981 y BEGIN renunció al cargo en 1983, deprimido por el
recrudecimiento de la violencia terrorista en Líbano.
La Casa Blanca quiere apartar del poder al actual presidente MIGUEL DÍAZ-CANEL,
considerado por tirios y troyanos como un burócrata inepto, para negociar una transición
pactada con el clan familiar de los CASTRO, mediante un esquema tutelado similar al de
Venezuela con DELCY RODRÍGUEZ.
Más que un cambio de régimen, todo apunta hacia una transición pactada que respetaría los
cotos de poder de los CASTRO y también a los generales de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias (FAR) que seguirían siendo garantes del orden.
MISIONES DISCRETAS
Dicho propósito alimenta las conversaciones privadas que han sostenido los enviados
norteamericanos, al menos con tres prospectos:
(1) ALEJANDRO CASTRO ESPÍN, General de Brigada del Ministerio del Interior y una de las
figuras más poderosas en el aparato de contrainteligencia cubano. Es hijo del comandante
RAÚL CASTRO RUZ.
(2) RAÚL GUILLERMO RODRÍGUEZ CASTRO (“El Cangrejo”), nieto predilecto y jefe de
seguridad del mismo comandante RAÚL.
(3) Y también el ingeniero ÓSCAR PÉREZ-OLIVA, viceprimer ministro. Es nieto de ÁNGELA
CASTRO RUZ, la hermana mayor de FIDEL y RAÚL
Algunos encuentros entre delegaciones de alto nivel han tenido lugar en México. Entre otros, el
de febrero pasado, donde el grupo cubano estuvo encabezado por el general CASTRO ESPÍN.
Por la contraparte norteamericana han participado enviados de la CIA, del Comando Sur y
también del Departamento de Estado. Destacadamente, MARCO RUBIO.
En todo ello cabría subrayar el papel de enlace desempeñado por la doctora SHEINBAUM,
como mediadora estratégica y facilitadora territorial entre ambos gobiernos.





