Agencias
Venezolanos desesperados y cada vez más
rescatistas extranjeros se apresuraban el
viernes a buscar sobrevivientes atrapados bajo
los escombros tras los dos terremotos que
arrasaron partes de Caracas y de sus
alrededores, mientras crecía la frustración por
la escasa ayuda y el número de muertos se
acercaba a los 1.000.
Equipos de rescate y ayuda humanitaria
internacionales comenzaron a llegar el viernes,
casi dos días después de que los sismos de
magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron la zona a unos
160 km al oeste de Caracas.
El número oficial de víctimas mortales de los
dos terremotos subió a 920, dijo el viernes el
diputado Jorge Rodríguez, presidente de la
Asamblea Nacional. Una página web creada
para recabar reportes de desapariciones había
recopilado más de 50.000 casos a mediodía del
viernes. El responsable de ayuda humanitaria
de la ONU ofreció una cifra similar.
El impacto económico también se hizo evidente
el viernes, con un informe de la ONU que
estima los daños directos en unos 6.700
millones de dólares. El corredor de reaseguros
Guy Carpenter dijo que la diferencia entre las
pérdidas económicas y las aseguradas
probablemente sea “bastante grande”.
Morón, cerca del epicentro, seguía sin
electricidad el viernes por la tarde, informó el
jefe de bomberos local a Reuters. Una
interrupción en la línea de transmisión eléctrica
estaba ralentizando los esfuerzos para
restablecer el servicio completo en un puerto
clave, una refinería y un complejo petroquímico,
informaron fuentes el viernes.
Ojos en La Guaira
Testigos de Reuters recorrieron carreteras
agrietadas por los sismos y pasaron junto a
decenas de edificios reducidos a escombros y
metal retorcido. Algunas ruinas tenían los
nombres de los edificios pintados con aerosol
para ayudar a los rescatistas a identificar las
ubicaciones.
El tráfico era denso en dirección a la región
más afectada del estado venezolano de La
Guaira, con vehículos oficiales, incluyendo
camionetas que transportaban soldados. El
Gobierno restringió desde el viernes por la
noche el acceso a esa entidad salvo para
quienes con una autorización expresa para ello,
argumentando que era necesario organizar las
labores a los rescatistas.
La Guaira, una ciudad costera cerca de
Caracas, fue la más afectada, con al
menos 100 edificios, incluyendo rascacielos,
reducidos a escombros.
Jennifer Palacios, de 25 años, disfrutaba del
feriado nacional del miércoles con su familia en
su casa, en el complejo residencial Hugo
Chávez, de ocho torres y que lleva el nombre
del fallecido presidente. Poco después de salir
a comprar refrescos, ocurrió el terremoto,
sepultando a su hijo de seis años y a otros
cinco familiares entre los escombros.
“Muy poco (la ayuda), es más de la comunidad,
que está ayudando a sacar a los vivos”, dijo,
sentada en una silla de plástico frente a los
escombros. “Necesitamos que traigan grúas
para mover las placas, todavía hay gente
atrapada viva ahí”.
Un nuevo sismo sorprendió a los venezolanos
la tarde del viernes, en las costas del central
estado Aragua, con magnitud, según en EMSC.
Gobierno encargado a prueba
Testigos de Reuters observaron a personas en
Catia del Mar, un pueblo de La Guaira, sacando
papel higiénico, aceite de cocina, pan y otros
artículos de una tienda dañada. Según lo que
vieron, la policía, la Guardia Nacional y otros
funcionarios no intervinieron en los saqueos,
pero dirigían el tráfico hacia Caracas.
El presidente del parlamento, Jorge Rodríguez,
instó el viernes a los ciudadanos a no llevar
ayuda a La Guaira por su cuenta, sino
entregarla a las autoridades, para mantener las
carreteras despejadas para los vehículos de
emergencia.
El Gobierno de la presidenta encargada Delcy
Rodríguez, que asumió el poder en enero,
después de que Estados Unidos capturó a su
predecesor, Nicolás Maduro, ha prometido un
despliegue masivo de ayuda.
Un equipo de Reuters observó patrullas en
motocicletas de la policía y la Guardia Nacional
en la carretera hacia la comunidad de Los
Corales, en el estado de La Guaira, una de las
más afectadas. Sin embargo, la ayuda era
irregular el viernes: en algunos lugares, había
bomberos, protección civil y militares en las
calles, pero en otros estaban ausentes o con
una presencia mínima.
El abogado Ricardo Trias, de 73 años, estaba
tratando de obtener un certificado de defunción
para su ahijado, cuyo cuerpo fue recuperado de
entre los escombros de su edificio en
Caraballeda la noche del jueves por personal
de protección civil y permanecía en el lugar,
cubierto con una tela verde.
“Queremos que nos entreguen el cadáver (…)
No podemos llevarlo, ahí se va a podrir”, dijo
Trías. “No ha aparecido autoridad forense para
levantar el cadáver”, agregó el abogado que ha
vivido en Caraballeda toda su vida. Su ahijada,
de 33 años, fue rescatada y llevada a un
hospital en Caracas.
Los residentes, excavando entre los escombros
con sus manos y herramientas improvisadas,
denunciaron la falta de ayuda estatal y de
maquinaria pesada, mientras que voluntarios
transportaban suministros en motocicletas
desde Caracas y Valencia.
Delcy Rodríguez anunció el viernes que el
estado de La Guaira sería “militarizado” para
facilitar las labores de rescate y agradeció a las
caravanas de voluntarios. Agregó que el
Gobierno había distribuido 2.600 toneladas de
alimentos.
El desastre podría tener consecuencias
políticas para Rodríguez, quien ha buscado
presentarse como agente de cambio político a
pesar de haber sido vicepresidenta del
derrocado Nicolás Maduro.
El nivel de producción petrolera de Venezuela
no se vio afectado por los sismos y se mantiene
en 1,2 millones de barriles diarios, dijo la
ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, en
una entrevista en la estatal radio RNV el
viernes. Agregó que la distribución nacional de
gas y combustible está garantizada mientras
las autoridades evalúan los niveles de
existencias.
“Estamos en condiciones normales de
operación, todos nuestros pozos están activos,
estamos produciendo”, añadió Henao.
Rescatistas internacionales
Equipos de rescate extranjeros, incluyendo
algunos de países que se han opuesto a
Venezuela durante décadas de aislamiento
internacional, represión política y deterioro
económico, comenzaron a llegar el jueves por
la noche.
Un pequeño contingente de la República
Dominicana fue el primero en llegar a La
Guaira. Otros, como India y Suiza, enviaron
equipos de rescate y suministros. México, con
su propia experiencia en la recuperación tras
terremotos, envió 250 militares de rescate,
además de cinco perros y otros equipos. Más
de 60 colombianos llegaron el viernes, junto
con más de 180 rescatistas de un equipo
salvadoreño de 300 personas, y casi 100
españoles.
Estados Unidos anunció la movilización de 150
millones de dólares en ayuda y la flexibilización
de las sanciones para facilitar la asistencia a
los damnificados por el terremoto. El ejército
estadounidense desplegó dos buques e informó
que helicópteros y aviones apoyarían las
operaciones de búsqueda y rescate.
Delcy Rodríguez dijo que sostuvo una reunión
con representantes del Comando Norte y tuvo
un intercambio de información con el mayor
general Kevin Jarrard. Un poco más tarde dijo
que recibió una llamada del presidente Donald
Trump y de su secretario de Estado, Marco
Rubio, quienes le ratificaron el respaldo de su
administración tras los sismos.
En la zona de Los Corales, 50 rescatistas de El
Salvador evaluaban los escombros de tres
edificios de 10 pisos. El equipo que trabajaba
en el complejo Coral Mar usó drones,
escáneres térmicos y perros para averiguar si
aún había supervivientes en el interior de las
edificaciones.
“La gente nos refiere escuchar a la gente. Le
llaman por teléfono, contestan y escuchan a
gente gritando y llamando”, dijo el doctor
Roberto Gavidia, jefe de la delegación de Salud
de El Salvador, quien ha trabajado en Haití y
Turquía.
Los rescatistas salvadoreños encontraron a una
adolescente de 15 años junto a su mascota en
el noveno piso de un edificio colapsado, dijo el
presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en su
cuenta en X. “Aún debemos romper varias
paredes para llegar hasta ella, por lo que
nuestros equipos han llevado más
herramientas. Ya contamos con la maquinaria y
el personal con la experiencia necesaria para
abrir el paso”, agregó.
El terremoto azotó a un país ya debilitado por
décadas de inestabilidad económica y política
que ha empobrecido a sus habitantes,
provocado un éxodo migratorio de millones de
personas y deteriorado la infraestructura básica
y los servicios.
Casi 7 millones de personas podrían verse
afectadas, según el organismo de migraciones
de la ONU, que estaba proporcionando refugio
de emergencia y otros suministros de ayuda.





