El Resbalón/Mario Prieto
El 1 de enero de 1994 estalló la guerrilla en México con el nombre de Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN), con un levantamiento armado en Chiapas, en protesta por el
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y el líder de este levantamiento era
ni más ni menos que el subcomandante Marcos, quien buscaba la justicia social y la
reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas y pobres en nuestro país, y eso hay
que aplaudírselo.
Poco más de un año después de este levantamiento, para ser exactos el 9 de febrero de 1995,
el gobierno de Zedillo dio a conocer que el nombre real del subcomandante insurgente había
sido identificado como Rafael Sebastián Guillén Vicente, nacido en Tampico, Tamaulipas, el 19
de junio de 1957.
Se trataba de un exalumno de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de
México y profesor de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Las autoridades federales de aquella época hasta mostraron la cara de Sebastián Guillén, sin
pasamontañas y con pasamontañas, para mostrar las coincidencias, principalmente de sus
ojos.
Esta teoría de que detrás de un pasamontañas está un tampiqueño sigue vigente hasta el
momento, puesto que nunca ni siquiera ha sido desmentida por la persona que representaba al
subcomandante.
La neta, el sub ha sido uno de los héroes sociales sin capa que ha tenido este país y que hasta
podríamos verlo como un Robin Hood, tan sólo por la valentía que tuvo de ponerse frente a un
presidente tan chisqueado y sanguinario como Carlos Salinas de Gortari.
El nombre y apellido del subcomandante Marcos es algo que la Federación ha señalado, pero
su presunta familia tampiqueña nunca ha reconocido este tema públicamente,
y se le respeta.
De ser esto cierto, su hermana es la actual diputada local “pluri” Paloma Guillén Vicente, quien
ha sido también secretaria general de Gobierno, diputada federal, y ya había sido diputada
local. Es una mujer que nunca habla del tema y que tiene su carrera política desde hace más
de 30 años.
Una mujer de muchos pantalones y carácter, que ha trabajado por la comuna porteña y por
Tamaulipas desde diferentes trincheras. También ha tenido otros cargos, como el de
subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos en la Secretaría de Gobernación
durante el gobierno de Enrique Peña Nieto; también delegada del Comité Ejecutivo Nacional
del PRI en Tamaulipas y presidenta del Partido Revolucionario Institucional en Tamaulipas.
Creo que lo único que le falta es ser gobernadora, y cumple con todo el peso y perfil para
aspirar
y llegar.
La verdad, fue una sorpresa que uno de sus hijos, Jorge Méndez, ande “ensuciándose los
zapatos” en las colonias para buscar ser diputado local.
Aunque siempre le va muy mal, desde su debut como político y funcionario, hasta la fecha,
pues Jorge Méndez Guillén sólo duró siete días al frente de la delegación en Tamaulipas de la
Profeco en 2017, debido a que su cargo quedó sin efecto porque estaba impedido para laborar
en el gobierno federal durante 10 años, debido a una sanción interpuesta por la Secretaría de la
Función Pública mientras ocupaba un cargo en el Banco del Ahorro Nacional y Servicios
Financieros. Después algo pasó y, extrañamente, unas semanas después hubo “borrón y
cuenta nueva”, y regresó a su chamba.
También fue director de Adquisiciones en el gobierno municipal de la maestra María Magdalena
Peraza Guerra, exalcaldesa de Tampico.
Tuvo un cargo en la Coordinación General de Operación Policial de la Secretaría de Seguridad
Pública de Puebla, donde presentó su renuncia en el mes de febrero de este año al tener
constantemente algunas “diferencias” con el actual titular de la dependencia, el vicealmirante
Francisco Sánchez, por lo que salió chispado, directito al puerto
Jaibo.
Y ahora que está de regreso en la zona se le metió la idea de querer seguir los pasos, más en
forma, de doña Paloma Guillén Vicente, y tiene todo su derecho. El único problemita es que no
tiene ningún arraigo popular; habría que preguntarle si sabe dónde está la Borreguera, y que si
alguna vez ha ido a comprar tomates al mercado del norte, obviamente que no.
Y lo poco que ha hecho para llegar al corazón de los tampiqueños le ha salido mal. Desde sus
videos (muy malos, por cierto) hasta su “estrategia de medios” le ha salido contraproducente,
pues empezó con la bendición de que se moviera en Morena y ahora anda buscando un partido
que lo adopte para salir en la boleta en 2027, por que la neta no sabe ni papa de la polaca.
Lo cierto es que necesidad no tiene de andar en estos shows, pues él es un fan de ir todas las
mañanas al golf en el Club Campestre, a donde van los ricos de ricos, él vive en un planeta fifi,
pero ahora anda dándose sus baños
de pueblo.
Y, como dicen por ahí, Jorge Méndez, en casa, tiene un gran ejemplo de cómo hacer política,
con su madre, y de amor por México, con quien dicen que es su tío, pero como que algo no
cuaja en su interés de ser
diputado, o anda con la gente y el camino equivocado.
Pareciera más un capricho que una convicción. Pareciera que sólo “UN GRUPO” de amigos
cercanos que asesoran a Morena lo están
chiflando.
Recuerde : ! No se vale chillar !





