Vida Diaria/Rosa Elena Gonzalez
Lo sucedido el domingo pasado en Coahuila debe obligar a la reflexión
a los actores políticos y aspirantes a puestos de elección popular, más
para esos que le apuestan a la cantidad de seguidores y likes que
obtienen en las redes sociales creyendo que eso es suficiente para
ganar elecciones en lugar de proyectos de difusión serios y la presencia
en territorio.
En resultados, está comprobado que la mayoría de las opiniones en
redes sociales no coinciden con el sentir real de la gente, en temas
políticos menos, por lo general dicen una cosa y ya en la urna hacen
otra o ni se presentan a ellas, muchas veces dicen apoyar a tal o cual
candidato por así convenirles, pero a la hora de la verdad votan por el
proyecto contrario y todo porque al que seguían, en la vida real, ni lo
conocían, es decir, a uno lo vieron real y al otro solo virtual, irreal.
Hay quienes opinan que en una elección hacer campaña de aire, en
redes sociales, es mejor que en territorio, a ellos el electorado les está
demostrando que no es así, que debe haber un equilibrio entre ambas,
estar en el ciberespacio sí, pero dejar constancia de un buen trabajo,
que la ciudadanía constate que los candidatos o candidatas son
confiables, eso es mejor.
De hecho, y si me apura, le aseguro que el tener buen comportamiento,
que el pueblo tenga constancia de que los candidatos saben hacer las
cosas bien, que son probos, genera más votos que el estar siempre en
las redes sociales.
Exacto, no basta que quienes quieran ser candidatos a un puesto de
elección popular se tomen fotografías publicando hasta lo que se
comen o se ponen para obtener likes o ganar seguidores en las redes
sociales, lo que se requiere es que los aspirantes empaticen con el
pueblo, hagan clic con el electorado, en forma real no virtual.
Con lo sucedido en Coahuila, más allá de que si ganó el PRI y perdió
MORENA, se demostró nuevamente que quienes le apuestan a una
condición de influencer no ganan votos suficientes para sí mismos,
queda claro que la gente quiere ver a sus representantes populares o
funcionarios trabajando, dando resultados, más que andar
promocionándose hasta con filtros y discursos editados con el fin de
ganar una elección.
Para muestra está el caso de ANTONIO ATTOLINI, él, cómo infuencer,
ayudó mucho en la campaña de ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR
sirviendo de vocero del movimiento “Yo soy 132” pero más influyeron
las circunstancias, la esperanza de la gente, la promesa de un cambio
que ya traía el candidato que, además, no era de aire porque había
recorrido mucho territorio, también ayudó el malestar de los jóvenes
contra el sistema de ese entonces.
ATTOLINI se creyó que por ser influencer él generaba votos y se lanzó
a la política, como protagonista en Coahuila, ¿el resultado?, pues ha
perdido dos veces, en el 2021 una diputación federal y en el 2026 una
diputación local, quizá sea muy bueno para comunicar y tener miles de
seguidores, pero malo para ganar elecciones, no obtiene votos, se
insiste, el pueblo quiere resultados no muñecos de pantalla que de
nada sirven en territorio.
Lo mismo sucedió con MARIANA RODRIGUEZ, su calidad de
influencer ayudó mucho al triunfo de SAMUEL GARCIA, ella vendió una
imagen fresca de un nuevo gobernante con energía y nuevas
estrategias para potencializar el desarrollo de Nuevo León, en pocas
palabras, MARIANA contribuyó, y mucho, para que SAMUEL ganara la
elección.
Sin embargo, cuando MARIANA ambicionó dirigir los destinos de
Monterrey y participó en una contienda electoral para la presidencia
municipal de ese municipio, a pesar de ser la esposa del Gobernador y
tener todo el aparato de gobierno a su favor, agregado a ser una de las
influencer con más seguidores y de las que más monetiza todo lo que
hace, perdió.
Los seguidores no le garantizaron el triunfo, los votantes regios, en su
mayoría, le dieron un NO a MARIANA RODRIGUEZ, pues están
conscientes que no necesitan a un personaje de aire, sino de territorio,
con ATTOLINI solo se corroboro esa hipótesis, queda comprobado una
vez más que la alharaca y seguidores en redes sociales no siempre se
traduce en votos, no para los protagonistas.
De ahí que quienes tienen un cargo público y quieren trascender
políticamente deben apostarle más al trabajo, a los buenos resultados,
para que la ciudadanía tenga constancia de sus buenas acciones.
Hoy vemos a muchos aspirantes a trascender políticamente haciéndose
los influencer, publicitando desde que comen hasta donde caminan o
que hacen en casa, como si eso les interesara a los ciudadanos que lo
que esperan son buenos resultados de sus representantes populares y
funcionarios, no la última foto del día.
En fin, la situación es que queda claro que en estos tiempos de crisis
política, en que los ciudadanos están escépticos, se comprueba que ya
no creen en campañas aire ni candidatos solo de pantalla en redes
sociales, lo sucedido en Coahuila con ANTONIO ATTOLINI, y en
Monterrey con MARIANA RODRIGUEZ, dos buenos infuencer que
saben vender y ganar seguidores, comprueba que eso no gana votos
en una elección, queda para la reflexión, los encampañados de mañana
deben aplicarse más en territorio, hacer campañas solo de aire, sin que
la gente tenga constancia de sus buenas acciones, no es bueno, no
lleva a nadie a las urnas.
Están cambiando los tiempos y la percepción del electorado también.
En ocasiones el ciberespacio solo sirve para la discusión, confrontación
o la adulación, es como cuando alguien sube una foto a las redes
sociales y muchos le opinan “que guapa”, eso no significa que lo crean
o vean, igual pasa con los encampañados en una contienda electoral,
por lo tanto, es mejor apostarle a la buena política, a resultados reales,
de beneficio colectivo, más que en lo que se dice en redes. Ya está
visto que tener seguidores en redes sociales no significa que puedan
ganar elecciones…





