Trópico de Cáncer/Jesús Collado Martínez
Hay una cifra que la derecha no termina de digerir, que se le queda atorada en algún lugar
entre la estadística y el estupor: el 2 de junio de 2024, hace dos años, la candidata del
Movimiento de Regeneración Nacional y sus aliados, Claudia Sheinbaum, obtuvo 35 millones
924 mil 519 votos, el 59.75 por ciento del total emitido para la elección de presidente. Seis
millones más de los que eligieron a Andrés Manuel López Obrador el fundador de Morena. Seis
años después casi treinta y seis millones de ciudadanos cruzaron la calle o tomaron el camión
o madrugaron para ir a las urnas a depositar su sufragio.
La lista nominal de electores para aquella jornada estaba integrada por un poco más de 98
millones de ciudadanos. Ése era el universo electoral, el país adulto, el México con credencial
para votar de 2024. Si solo se analizan los números, sin retórica y sin el filtro del lenguaje
político, se descubre que Claudia Sheinbaum ganó casi el 60 por ciento de entre quienes
votaron, y al mismo tiempo ganó también el respaldo de uno de cada tres mexicanos con
derecho al voto, incluyendo a los que se abstuvieron, a los que ese domingo prefirieron
quedarse en casa haciendo otra cosa. Uno de cada tres votó por ella en un país polarizado por
una campaña llena de ataques y descalificaciones, eso no es un triunfo electoral, ese es un
fenómeno democrático sin precedentes.
Pero los números de la política no se congelan, porque el poder político es un organismo vivo y
dinámico, y el ejercicio del mandato, el desempeño, también se refleja a través del tiempo en la
percepción de los electores. En abril y mayo de 2026, las principales encuestadoras coinciden
que en los resultados de sus estudios más recientes, la Presidenta Claudia Sheinbaum cuenta
con una aprobación entre el 67 y el 72 por ciento, lo que significa que 7 de cada 10
encuestados están de acuerdo en su ejercicio del cargo.
Por otra parte y de cara a las elecciones que se llevarán a cabo dentro de un año para elegir a
los 500 diputados al Congreso de la Unión, 23 gobernadores, las legislaturas de todas las
entidades y más de 1,500 presidencias municipales, los resultados de la encuesta de Intención
de Voto publicada en mayo de 2026 por El Universal, si hoy fueran las elecciones para
diputados federales, las preferencias del electorado mexicano se distribuirían de la siguiente
manera: Morena: 39% PAN 11% PRI 10% MC 9%. Cuando se considera la alianza de Morena
con el PVEM y el PT la intención de voto es de 45%.
A dos años de su victoria en las urnas queda claro que la Candidata Claudia Sheinbaum ganó
en la urnas 36 millones de votos, y que la Presidenta de México se ha ganado la aprobación de
67 millones de ciudadanos.
Con esa sólida legitimidad, frente a cientos de miles de mexicanos congregados en todo el país
para celebrar el segundo aniversario de su triunfo electoral, la Presidenta Sheinbaum señaló
con toda firmeza:
¡México no es piñata de nadie!
¡México no acepta injerencias! ¡Somos un país libre, independiente y soberano!
Nunca vamos a defender la corrupción ni la colusión con el crimen. ¡Nunca!
Creemos en la cooperación entre las naciones, en el intercambio de información y en el trabajo
conjunto para enfrentar problemas comunes. Pero cooperación no significa subordinación.
Colaboración no significa sometimiento.
¡En México decidimos las y los mexicanos!
Reafirmó frente a la nación su compromiso con los valores que rigen su desempeño como
Presidenta de la República: “Por mi parte, sepan que entregaré siempre mi alma, mi
conocimiento, mi esfuerzo, mi convicción republicana y democrática, mi amor al pueblo y a la
patria para seguir avanzando en los logros alcanzados y defender la soberanía nacional”.
¡La patria no se vende! ¡La patria se ama y se defiende!





