Mario Prieto
La Razón.
La historia de la reconocida mundialmente como la torta de la barda, y que ha puesto muy en alto a la ciudad de Tampico, comienza en 1928, cuando don José María Bracamontes llegó a esta ciudad procedente de Michoacán.
Instaló un negocio al que bautizó como “El Pirata” ubicado a la entrada de la ex aduana marítima, donde comenzó a vender unas tortas muy sencillas cuya base era la sardina, acompañada de frijoles y pico de gallo (tomate, chile y cebolla).
“Cuando mi abuelo llega procedente de Michoacán, aquí a Tampico, llega sin trabajo, llega a instalarse con un puestecito de madera y ruedas de fierro que se llamaba el pirata, pero sus tortas eran especialmente tradicionales de sardina” expresó Arturo Bracamontes.
Debido a que sus principales clientes eran los trabajadores del gremio de alijadores (quienes descargaban los barcos y trenes), el negocio y el platillo comenzaron a ser conocidos como “tortas alijadores”, ese fue el primer nombre que adoptó y como nació en la comuna porteña.
SEGUNDA GENERACIÓ: LA INNOVACIÓIN DE DON RENÉ.
Años más tarde, don José María sufrió un accidente que lo obligó a dejar el negocio. Fue entonces cuando su hijo, René Bracamontes Martínez (segunda generación), quien trabajaba como capturista en la “Droguería del Pueblo”, renunció a su empleo para rescatar el negocio familiar.
Don René, al ver que la torta de sardina no generaba el sustento suficiente para su creciente familia, decidió innovar y consiguió su primer ingrediente nuevo: la mortadela. Al ver el éxito, la sustituyó por jamón de pierna.
Con el tiempo, don René continuó agregando ingredientes que llegaban en los trenes: queso de puerco, queso amarillo, chorizo, queso blanco, tomate en rebanadas, carne deshebrada y, finalmente, el toque maestro que consolidó el éxito: el chicharrón en salsa verde. Al retirar la sardina y dejar los embutidos, el platillo cambió por completo.
“El chicharrón a la salsa. Ese fue el boom. De hecho, fue el último ingrediente, el chicharrón a la salsa verde y fue cuando le revienta mi papá la torta. Deja de ser torta de alijadores, y deja de ser torta de sardina empieza el mote de torta de la barda. Precisamente por el sitio donde se encontraba que es el mismo” comentó el entrevistado en el Podcast “De Aquí Somos”.
Este momento fue el inicio de una nueva época de crecimiento y que daría pie a que la torta de la barda fuera el platillo típico más popular de la zona sur y hasta representativo del estado de Tamaulipas.
EL BOOM DE LA TORTA DE LA BARDA.
Arturo Bracamontes (tercera generación), lo único que recibió de herencia de su papá y de su abuelo fue la base de la receta de la torta de la barda, negocio que estaba condenado a ser un negocio muy pequeño, lo ha hecho muy grande.
Junto a su esposa y familia, don Arturo asumió la responsabilidad de llevar el negocio a otro nivel. Bajo su liderazgo se ha trasformado en una empresa formal. Ellos fueron los pioneros en abrir las 24 horas en su local matriz ,frente a la plaza Hijas de Tampico, ahí donde nació la torta de la barda. Para don Arturo, asumir este rol no fue una simple obligación, sino un deber sagrado con sus antepasados.
“Han sido con muchos altibajos, tropezar, levantarse, caerse, levantarse, luchar, pero con mucho orgullo porque era un legado, es un legado de mi padre, mi señor padre. de mi abuelo que fue el que inicio. Entonces, pensar en dejarlo así nada más porque así no estuvo en mi pensamiento, ni lo está ni lo estará” mencionó.
Algunos de los grandes retos que ha enfrentado son las inundaciones y la pandemia de COVID-19, donde lejos de rendirse, don Arturo vio en la crisis una oportunidad: implementó el servicio a domicilio, se alió con aplicaciones de comida rápida, registró formalmente la marca
LA CUARTA GENERACIÓN
Hoy en día, los hijos de don Arturo, como Jonathan (quien actualmente es su mano derecha y “hace el fuerte” en la operación) y su hermana, ya se encuentran completamente involucrados en la administración y el crecimiento de la empresa, asegurando que la transición operativa mantenga la misma mística de trabajo y esfuerzo que caracterizó a sus antecesores.
Para don Arturo, ver a sus hijos y nietos continuar con la tradición es la mayor de las satisfacciones, un testimonio de que el esfuerzo de las generaciones pasadas sigue vivo:
“Me da mucha alegría, me da mucho orgullo verlos ya involucrándose desde pequeños en los negocios… me siento tranquilo, porque sé que va a quedar en buenas manos la marca” mencionó.
Y EL FUTURO ESTA POR VENIR CON LA QUINTA GENERACION.
Con apenas 18 años, Arturo Junior (quinta generación), el primer nieto de don Arturo, representa el futuro de la dinastía. Con la mira puesta en el mañana, el joven ya se encuentra mentalizado y listo para asumir el peso de la marca.
“Es una responsabilidad demasiado grande y estoy dispuesta a tomarla porque mi abuelo dejó la vara muy alta y yo quiero todavía dejarla todavía más alta porque torta de reno se va a acabar.
Hoy todo este esfuerzo que empezó hace casi 98 años está englobado en una marca legalmente registrada como “Tortas de la Barda René y su hijo Pepe Cepillín”, se han expandido con sucursales en el norte de Tampico y Altamira.
Han hecho muy famosa la torta de la barda, pronto estarán llegando a los Estados Unidos, iniciarán en el estado de Texas para que los gringos, mexicanos y muchos Tampiqueños que radican allá puedan re encontrarse con ella con el sabor y sazón origonal a todo el mundo.
CAJA
FRASE: “Yo nací tortero, lo digo con mucho orgullo porque soy tortero, vendo tortas.
No me afrento de del oficio porque de aquí he sacado a flota mi familia” Arturo Bracamonetes de la cuarta generación de los herederos de las tortas de la barda.
“Este año cumplimos 98 años ya siendo cinco generaciones con mi nieto” Arturo Bracamontes.
NUMERALIA
1928 Nace la torta de la barda.
5 Generaciones han heredado la receta.
2020 Vivieron el reto de la pandemia del Covid.
2028 Estarán de manteles largos cumpliendo 100 años.





