Vida Diaria/Rosa Elena González
Ayer, 7 de junio, fue el Día de la Libertad de Expresión en este México lindo y querido, pero tal
parece que en estos tiempos no hay mucho que celebrar, y esa es la razón por la que la fecha
paso sin pena ni gloria.
Cierto es que la libre manifestación de las ideas está consagrada en nuestra Carta Magna, todo
mexicano por derecho es libre de expresar su sentir, lo triste es que en nuestro país en lugar de
avanzar en nuestras libertades vamos en retroceso.
Antes, los políticos verdaderos entendían la libre expresión, no solo en los medios de
comunicación a quienes les reconocían su trabajo, sino también a la población le daban
apertura a la libre manifestación, aunque les fuera incomoda, pero ahora se han dado casos en
que comunicadores han sido perseguidos y hasta encarcelados por dar a conocer asuntos
incomodos a tal o cual encumbrado políticamente.
Bueno, hasta ciudadanos han sido sancionados por expresar su sentir ante el mal actuar de
algunos empoderados, para muestra está el caso de KARLA ESTRELLA que fue sancionada
por el TEPJF solo porque se atrevió a cuestionar el cómo llego al puesto la diputada, dato
protegido, o que decir del ciudadano que fue obligado a pedir disculpas públicas, en red
nacional, por haber tenido la valentía de decirle al Senador morenista GERARDO FERNANDEZ
NOROÑA sus verdades.
Grave es que en ocasiones somos los mismos ciudadanos los que coartamos nuestra libertad
de expresión por diferentes razones, el miedo es el principal factor.
Es lamentable que en una Nación que se proclamó libre y soberana el pueblo este cautivo en
su propia incertidumbre, por miedo, necesidad, o conveniencia, se calla lo que se debería gritar
libremente.
Son muchos los motivos por los que el grito de libertad de expresión se muere en la garganta o
se queda en una pluma, pero la conciencia es indomable, con todo y que en ocasiones las
situaciones adversas impiden las libres manifestaciones, más cuando no se tienen garantías
para ejercer nuestros derechos, siempre hay una esperanza.
En fin, el caso es que ayer, 7 de junio, fue el día establecido por el presidente MIGUEL
ALEMAN VELAZCO como el Día de la Libertad de Expresión en México, más enfocada al
periodismo, por eso en 1976 LUIS ECHEVERRIA ALVAREZ le añade a esta celebración la
entrega del Premio Nacional de Periodismo, pero en los tiempos modernos buena parte de la
población tiene dudas sobre si realmente existe, a plenitud, la libre expresión.
La Libertad de Expresión no es solo para aplicarse en el ámbito periodístico, la libertad de
expresión es un derecho fundamental para todo ser humano y se debe de celebrar y ejercer día
a día por la dignidad de las personas y el sano crecimiento de las naciones, igual es una acción
que se debe aplicar con responsabilidad, todos debemos ser responsables de lo que
externamos, y si, se le debe apostar más a la verdad y menos a la mentira, respetando siempre
el derecho de las personas.
Vale recordar que fue el Benemérito de las Américas, DON BENITO JUAREZ GARCIA, quien
legisló para que los mexicanos de todas las condiciones sociales pudieran expresar sus ideas
libremente, sin sometimientos ni represiones, de ahí aquella frase célebre que inmortalizó al
hijo predilecto de Guelatao, Oaxaca “EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ”.
Dicen que en estos tiempos todos somos libres de expresar lo que queramos, ojalá así fuera en
la totalidad, pero la realidad es que muchas veces no se puede ni externar lo que se piensa por
miedo, Por lo tanto, no, no hay respeto a ese derecho.
Pero bueno, las leyes están asentadas, toca a los ciudadanos exigir que se respeten,
corresponde a todos los mexicanos luchar por una verdadera libertad en todo, pero más en la
expresión, es nuestro derecho, es parte de nuestro individualismo.
Aunque en ocasiones no nos agrade lo que otros piensen y externen, sobre todo tratándose de
religión o política, para vivir en una sociedad afable y en paz debemos respetar las libertades
de los demás, incluso a decir y actuar como le plazca, claro, siempre y cuando no transgreda la
integridad, dañe o ponga a las personas en riesgo. La libertad de expresión es un derecho sí,
pero debe ejercerse con responsabilidad y cada 7 de junio celebrar, que la fecha no pase ni
pena ni gloria.





