Por Óscar Figueroa
La Razón
Una menor de 13 años falleció en el interior de la Academia Militarizada Doenitz, plantel ubicado en la calle Francisco Sarabia, de la colonia Primero de Mayo, en Ciudad Madero.
El deceso ocurrió a solo cuatro días del ingreso de la estudiante a un campamento de verano, lo que desató una denuncia por presunta negligencia, omisiones y sospechas de agresiones físicas.
La madre de la menor, Alejandra Quintos, residente del municipio de El Mante, responsabilizó de forma directa al director de la escuela, el general Ponce, así como a una empleada identificada como la “Sargento Estrellita”, de quien afirmó que carece de credenciales oficiales para ejercer cargos de mando.
La menor, de nombre Dafne, ingresó a la institución el pasado lunes para participar en las actividades de verano. De acuerdo con los testimonios, desde el segundo día se presentaron complicaciones médicas y lesiones físicas que las autoridades del plantel minimizaron.
“Quería vivir la experiencia y la inscribí al curso de verano. Ella nada más venía a un campamento en el cual ingresó el día lunes, mi hija Dafne de 13 años, la llevé con todos los materiales que me pidieron. Y para el martes me dicen que haciendo los ejercicios la niña se desvanece hacia delante y me manda la sargento estrellita, que se hace llamar sargento, pero no tiene ni una preparación como sargento, ni diploma, ni título que la avale”.
Tras ese primer incidente, la madre detectó lesiones en el rostro de la menor, las cuales el personal de la escuela atribuyó a una baja de presión por la falta de costumbre al ejercicio físico.
“Ella venía a probar la experiencia y cuál fue su experiencia, que en cuatro días estar muerta. Porque al día dos, que me mandan este video que yo les hice llegar por redes sociales, la niña traía un moretón en el labio, en la frente y toda raspada su nariz, de un desmayo hacia enfrente”.
La noche del jueves, alrededor de las 22:00 horas, la encargada del área femenil se comunicó con la madre para notificar que la menor presentó tos presuntamente por dormir con una ventana abierta, y que le suministró medicamentos por decisión propia. Durante esa misma charla, la trabajadora propuso la inscripción de la menor al ciclo escolar regular de secundaria.
“¿Cómo ven si la vas a inscribir a secundaria? Le dije: ‘No, hombre, espérame, porque yo soy comerciante, tengo otros asuntos, pero quería que estuviera en este campamento, para que viera la experiencia, y si tú me dejas juntar el dinero porque es mucho recurso, ¿verdad? Es particular. Yo te la meto como para septiembre, o igual ahí, según mis ventas’, y me dice: ‘Ya, bueno'”.
A las 23:15 horas del mismo jueves, la madre registró tres llamadas perdidas de la oficial. Al devolver la comunicación, se le informó sobre el colapso de la menor en el área de regaderas y la presencia de los cuerpos de auxilio en el lugar.
“¿Cómo que se desvaneció de la nada? Dice: ‘Bueno’, y se pone a gritar y dice: ‘Aquí ya está Protección Civil, deja que lo pase’. Y yo: ‘Bueno’. Le dije: ‘Pues llévenla a la niña al hospital’. Y me dice: ‘No, ya no hay nada que hacer. Vente para acá, anda, vente rápido, vente, por favor'”.
La institución negó el acceso a los videos de seguridad bajo el argumento del derecho a la privacidad de la alumna. No obstante, la madre de familia señaló contradicciones graves por parte de la encargada, quien afirmó que horas antes intervino de forma directa en el aseo corporal de la menor.
“¿Y saben qué me dijo? ‘Por privacidad de la niña no tengo’, pero anteriormente, o sea, ayer mismo jueves me dijo que la niña estaba vomitada y orinada. Le dije: ‘¿Vomitada y orinada?’. Dice: ‘Sí, o sea, vomitada y orinada’. Dice: ‘La tuve que meter a bañarla’. Le dije: ‘¿Cómo que te metiste a bañarla?’. Dijo: ‘Sí, yo la bañé’. Le dije: ‘¿Ah, sí?’. Dice: ‘Sí'”.
Ante estos hechos, la familia solicitó el esclarecimiento del caso por parte de las autoridades competentes y exigió la aplicación de sanciones penales a los responsables, además de hacer un llamado a otros padres de familia.
“¿Qué me da a mí pensar como madre, si fue víctima de una agresión sexual, de tocamientos? Bajo ninguna circunstancia podemos ser amonestados, dañados física ni verbalmente sin nuestro consentimiento, así seas mayor de edad. Mi hija tiene 13 años y está muerta. Yo quiero justicia, que paguen los responsables y, por favor, salven a todos los niños que hay ahí. No los dejen, no los inscriban ahí”.





