El Resbalón/Mario Prieto
Lleva 17 meses al frente del Partido Revolucionario Institucional en Tamaulipas Bruno Díaz Lara, y se va a gastar cerca de 19 millones de pesos del presupuesto recibido para este 2026., pero no se en que ni en
donde.
Lo triste es que este dinero no se ve que se haya aplicado, ni un solo centavo, en los comités municipales del tricolor en Tampico, Madero y Altamira, porque se están cayendo a pedazos.
En la comuna porteña batallan para tener una secretaria, mucho más para pagar la luz, y a veces han caído en mora en el recibo del agua. Por eso, prácticamente, casi siempre está cerrado.
En el municipio de Ciudad Madero, sus dirigentes se nota que no tienen ni para pagar la chapoleada del comité municipal. Incluso ha sido compartido en redes sociales el nuevo safari de la urbe petrolera, donde hay desde tlacuaches, mapaches y hasta murciélagos.
Y en el municipio de Altamira no cantan mal las rancheras, pues el comité prácticamente se ha convertido en el nuevo Mall de la zona centro, ya que rentan algunas áreas para hacer zumba y hasta para la venta de pulseritas, y pareciera que con Toño Márquez, tener o no tener Presidente es lo mismo.
Estas casas políticas dejaron de ser sitios donde se atendía y se escuchaba al pueblo, porque, para empezar, al ex partido invencible prácticamente ya lo abandonaron todos sus actores políticos; lo dejaron solo y está en quiebra.
Poco, pero muy poco, queda de aquellos sitios de donde salieron muchos personajes que se convirtieron en alcaldes de Tampico, Madero y Altamira, y que le deben eso al PRI. Hoy forman parte de los nuevos ricos del pueblo sabio, pero ya se les olvidó.
A partir de la derrota del año 2000, a nivel nacional, con el triunfo de Vicente Fox, y en Tamaulipas con la llegada de Cabeza de Vaca al poder, este barco político empezó a hundirse. La verdad es que muchos saltaron como roedores que buscaron salvarse para no quedar fuera del presupuesto.
Ya no hay militancia. Hoy logran cargos de elección popular como perdedores. Bruno Díaz es un ejemplo de eso: está en el Cabildo de Ciudad Mante, Tamaulipas, como símbolo de la derrota, pero se nota que eso a él no le da vergüenza ni le preocupa.
Está deprimente la situación de los comités locales en la región y está muy cañón que mejore su condición, pues los presidentes de los partidos locales llegan a ver qué se llevan para su bolsillo, pero andan de codos y no quieren invertirle en nada.
Hay que ir preparando el funeral y el hoyo donde se va a enterrar al PRI Tamaulipas, porque cada vez se encuentra en mayor agonía y tiene muy poquitas posibilidades de revivir.
Nunca volverán a ganar ningún municipio grande de Tamaulipas y la gubernatura es algo imposible de lograr.
Y menos con este tipo de seudodirigentes, como Bruno Díaz, que nunca serán verdaderos líderes de su partido, pues prefieren convertirse en Batman.
AJUSTES POR REELECCIÓN DE MÓNICA VILLARREAL GENERAN SACUDIDA
En el municipio porteño, la alcaldesa ha empezado con algunos cambios entre la raza que nunca dio el ancho como asesores, así como con el relevo de algunos funcionarios de primer nivel.
Como es el caso de la Secretaría Técnica, la cual está salada, pues por el tema del borrachazo corrieron al extitular, José Luis Celestino, y ahora a Gonzalo Soulés García lo mueven; pero a una de sus hijas, que tenía en Servicios Médicos, la dieron de baja.
Tengo el dato de dos asesores que traen en la cuerda floja por andar placeando a: Jorge Méndez Guillén, hijo de la diputada local Paloma Guillén Vicente. Pero mañana les cuento quiénes son y cuánto ganaban, casi por andar pateando el bote.
Recuerde : ! No se vale chillar !





