ENROQUE/JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ
La solicitud de acreditación del nuevo partido político Construyendo Solidaridad y Paz, ahora denominado PAZ, ante el IETAM acaparó el jueves los reflectores de la clase política de Tamaulipas, y, según se comenta en los sitios de intercambio de información, la incorporación del nuevo organismo al sistema de partidos ha provocado reacciones de inquietud en las filas del PT y el Verde.
¿Cuáles son los motivos?
Uno de los principales que el naciente partido político nacional es miembro distinguido de la Cuarta Transformación y que, aunque en su primera participación en los procesos electorales del 2027, competirá solo, podría designar a candidatos propios a alcalde, diputados locales y federales, a morenistas, verdes y petistas que, por causas distintas, hayan quedado fuera del reparto de las postulaciones.
Los allegados a la nueva agrupación partidista anticipan que, al menos en cinco municipios que no resuelvan sus desacuerdos o conflictos internos, los candidatos a las alcaldías podrían ser militantes del partido guinda o incluso del Partido del Tucán y del Trabajo.
Otro detalle que ha salido a relucir es que, en la elección del sucesor de Américo Villarreal Anaya del 2028, PAZ participaría como aliado del Movimiento Regeneración Nacional.
Eso significa, entre otras cosas, que, de entrada, el nuevo instituto político les va a quitar, además de votos y seguidores, posiciones políticas al Verde Ecologista y al PT que empezarán a pagar en abonos haber traicionado la reforma electoral que proponía la eliminación de las listas plurinominales, que obligó a la presidenta Sheinbaum a optar por el Plan B de la original propuesta constitucional.
También explica la reacción del dirigente estatal del PVEM, Manuel Muñoz Cano, quien pronosticó que el ingreso de PAZ y Somos México, al régimen de partidos, será debut y despedida, que más que un augurio, parece que fue un deseo.
El jerarca del partido creado Jorge González Torres vislumbra que las posiciones de esta organización podrían empezar ser ocupadas por el partido político cristiano y humanista en las próximas competencias electorales.
Temen que las cúpulas morenistas de la 4T prescindirán gradualmente de los servicios políticos de sus todavía aliados convenencieros, que antepusieron los intereses políticos grupales y personales de sus dirigentes nacionales, el Niño Verde y Alberto Anaya, a las demandas de la ciudadanía.
La reducción de los cargos de regidores de los ayuntamientos de 21 a 15, diez de mayoría relativa y cinco de representación proporcional, en aquellos municipios, como los de Tampico, Madero y Altamira, les pegará asimismo a los partidos perdedores, pues a diferencia de la actualidad, cada uno conseguirá una sola regiduría.
Únicamente partido que resulte triunfador obtendrá los diez asientos edilicios de mayoría en los futuros cabildos.
Las rebanadas del pastel político se harán más chiquitas y como consecuencia de los cambios de las reglas del juego, las disputas en los procesos selectivos se tornarán más complicadas, igual que acceder a las listas de los elegidos y a conectar con la nómina gubernamental.
En las filas del PAN, por otra parte, el ex candidato a secretario general del CDE, César Verástegui, declaró ayer que el cabecismo terminó con la elección de la nueva directiva estatal y que en lo sucesivo ésta se dedicará a trabajar en unidad y en la reorganización del partido.
La presidenta electa, Gloria Garza, por su parte, descartó que vaya a registrarse, como algunos suponen, una emigración de los seguidores de Cabeza de Vaca a otras fuerzas políticas como las de PAZ y Somos México.
No son pocos, sin embargo, los panistas del clan del exiliado en Texas, que aseguran que los partidarios del Truko parecen más morenos que azules y que el cambio en las riendas estatales no evitará que se repitan los descalabros que sufrió Acción Nacional en los procesos electorales del 2022 y 2024 del Estado.
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