Agencias
Expreso – La Razón
El gobierno de Perú anunció el reforzamiento de las medidas de seguridad en sus
fronteras con Ecuador y Colombia como parte de una estrategia para combatir el
crimen organizado transnacional, el tráfico de drogas, la minería ilegal y las redes
dedicadas al contrabando y la trata de personas. La decisión contempla el
despliegue adicional de efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional
en corredores considerados de alta incidencia delictiva, así como el
fortalecimiento de la vigilancia aérea y fluvial en regiones amazónicas donde
operan grupos criminales.
Las autoridades peruanas explicaron que el incremento de la presencia estatal
busca frenar el ingreso de organizaciones dedicadas al narcotráfico que utilizan
zonas selváticas de difícil acceso para transportar drogas, armas y mercancías
ilícitas. El Ministerio del Interior informó que la estrategia también incluye
operativos conjuntos con autoridades aduaneras y fiscales especializados para
desarticular estructuras criminales que operan a ambos lados de la frontera.
El anuncio ocurre en un contexto regional marcado por el fortalecimiento de la
cooperación entre países sudamericanos para enfrentar delitos que trascienden
las fronteras nacionales. En los últimos meses, Perú ha intensificado el
intercambio de información de inteligencia con Ecuador, Colombia y Brasil,
además de coordinar acciones con organismos internacionales especializados en
seguridad y combate al crimen organizado.
El Ministerio de Defensa precisó que las nuevas acciones incluyen patrullajes
permanentes en carreteras, puestos de control móviles y el uso de tecnología de
vigilancia para detectar movimientos irregulares en pasos fronterizos. Asimismo,
se reforzará la presencia del Estado en comunidades alejadas mediante
programas sociales y servicios públicos, con el propósito de reducir la influencia
de organizaciones criminales que suelen aprovechar las condiciones de
aislamiento y pobreza.
Especialistas en seguridad consideran que el fortalecimiento del control fronterizo
responde al aumento de actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico y la
minería ilegal, dos fenómenos que generan importantes ganancias económicas
para grupos delictivos y alimentan otras formas de violencia en la región. También
advierten que la cooperación internacional será determinante para impedir que
estas organizaciones trasladen sus operaciones de un país a otro conforme
aumente la presión de las autoridades.





