Polvo del Camino/Max Ávila
Ahora resulta que Ernesto Ruffo Appel es “preso político” cuando las evidencias lo colocan
como líder de la organización huachicolera más poderosa que recién fue desmantelada por el
supremo gobierno. Medios de comunicación y voceros de la derecha echan espuma por donde
pueden, tratando de limpiar la imagen del ex panista y ex gobernador de BC por quien la FGR
exige entre 20 y 40 años de prisión. Las pruebas son irrefutables y ni modo que las destruyan el
verbo bicicletero de Vicente Fox, los humos alcohólicos de Felipe Calderón o las trampas del tal
Guadalupe Acosta Naranjo, el traidorcillo de la Izquierda ahora convertido en cabeza del neo
partido Somos México. Nada hará al respecto tampoco la parvada de “comunicadores”
atragantados por los favores recibidos durante el neoliberalismo que vomitan odio.
Está científicamente demostrado que la reacción es hipócrita siempre jugando con su doble
moral. Por ello no extraña que sus integrantes sean presentados como personajes impolutos
(apa’ palabrita), pero no disolutos o insolutos. ¡De ninguna manera!, solo la minoría rapaz tiene
derecho a ser honrada, con autoridad para asistir a misa de doce los domingos, poner en ceros
el kilometraje cada que comulga, y seguir abusando de su condición social y económica. El
resto de los mexicas son delincuentes, según los descendientes de Maximiliano, Agustín de
Iturbide y Porfirio Díaz. Imagine esta mezcolanza de sangre cuyo producto permanece
enquistado en el PRIAN. Y ni modo que sea invento.
Lo cierto es que Ernesto Ruffo Appel es publicitado como prototipo de decencia e inocencia,
sea incapaz de cometer delito alguno. Solo que en esta ocasión abusó de la suerte y con la
pena, pero ya está encerrado a pesar del escándalo, alboroto y revuelo de la aristocracia que
de nueva cuenta ve a uno de los suyos “mascando fierro”, lo cual no obsta para que las páginas
de sociales sigan siendo el escaparate de una clase con la traición a flor de piel y deseosa de
que los gringos vengan, invadan y escrituren de una vez por todas la mitad del territorio que les
falta, a su favor. En este sentido ni como negar que “casinos”, iglesias (católicas desde luego) y
diversos lugares de exclusiva reunión, están convertidos en verdaderos centros de conspiración
contra el supremo gobierno.
De manera que algunos intocables de ayer son carne de prisión en la actualidad. Usted dirá
que debiera haber piso parejo para todos los influyentes y tiene razón. Y es que
lamentablemente en las filas morenistas abundan los y las que aprovechan la impunidad para
hacer lo bien aprendido en el PRIAN, es decir, robar bajo el amparo del poder. Es un lastre
difícil de sacudir, sin embargo, el columnista confía en que Doña Claudia comprenda tarde o
temprano, que es preferible defender el interés de la nación que a unos cuantos(as)
compañeritos(as) de partido que desprestigian a la 4T.
A propósito, Terrance Cole, director de la DEA, utilizó el marco de la sentencia a cadena
perpetua a “el mayo” Zambada para advertir de nueva cuenta que “esto es el principio porque
EU irá no solo por los narcotraficantes sino tras cada funcionario corrupto”, lo cual abre amplio
abanico de posibilidades. Al respecto la raza que ya ve como es, dice que buena parte de la
administración pública quedaría acéfala y eso sin contar a aquellos que prefieren graciosa
huida o renuncia “por motivos personales”, antes de que la tempestad azote suelo mexica. Y
puede suceder o no, con eso de que Trump está como el lobo del juego que con amenazas
mantenía el miedo infantil. Eso sí, al final decidía atacar ¡y nomás el corredero!…¡qué tiempos
señor don Simón cuando no conocíamos “la maldá” del mundo!.
A pesar de las habladas de los gringos dudamos que usen la fuerza cuando al parecer prefieren
métodos sofisticados donde el miedo se hermana con la aterrorizante posibilidad de perder la
libertad. En este aspecto dícese que conoceremos sorpresas este mismo año. Hasta ha de
creer.
SUCEDE QUE
En eso de investigar a sus candidatos más vale que Morena ya no le mueva. No sea que pierda
hasta el registro.
Y hasta la próxima





