José Luis Rodríguez Castro Expreso La Razón
Entre aplausos, lágrimas y recuerdos de quienes compartieron con él el ring, familiares, amigos y compañeros despidieron este domingo al boxeador altamirense Héctor Moisés Torres Vázquez, quien murió a los 23 años en un accidente vial.
El féretro del joven deportista llegó a la Iglesia Inmaculada Concepción, en Batería 7, Altamira, donde se realizó una misa de cuerpo presente para darle el último adiós a quien en el ambiente deportivo era conocido como “El Cuate” Torres.
Héctor Moisés había comenzado a construir su carrera desde los 15 años, cuando ingresó al gimnasio Team Homie, bajo la dirección del entrenador Martín Edgardo Pérez Lugo.
Durante varios años compitió en el ámbito amateur, participó en torneos municipales y estatales y representó a Altamira en diferentes funciones boxísticas.
Uno de los momentos más destacados de su trayectoria ocurrió en 2025, cuando enfrentó en un combate amateur al excampeón mundial mexicano Julio César Chávez, dentro del torneo de box “Nocaut contra las Adicciones”. El pugilista altamirense salió victorioso de aquella confrontación.
En marzo de 2026 dio el siguiente paso en su carrera al debutar en el boxeo profesional, durante una función realizada en Villa Cuauhtémoc, Altamira.
Apenas comenzaba esa nueva etapa cuando la tragedia apareció.
Héctor Moisés murió este sábado en un accidente ocurrido en las inmediaciones del puerto de Altamira. El automóvil en el que viajaba salió del camino y volcó; otra persona resultó lesionada.
La noticia causó consternación entre familiares, amigos y integrantes de la comunidad deportiva de Altamira. El Instituto Municipal del Deporte expresó sus condolencias a la familia del joven boxeador.
Después de la misa, los restos de Héctor Moisés Torres Vázquez serían trasladados al Panteón Valle de la Esperanza, donde recibiría sepultura.
Con apenas 23 años, “El Cuate” dejó atrás una carrera que apenas comenzaba, pero también el recuerdo de los años que dedicó al boxeo y de los combates que marcaron su paso por los cuadriláteros de Altamira.





