Por Staff
Expreso – La Razón
Entre abril y agosto de 2026, cuatro crímenes ocurridos en distintas regiones dejaron una marca común en Tamaulipas: la violencia con la que fueron cometidos y el hecho de que, en la mayoría de los casos, su origen estuvo dentro del propio círculo familiar o de pareja. Una niña de 13 años, dos hermanas mellizas de 21, una madre de cuatro hijos y una mujer de la tercera edad protagonizan historias que dibujan el mapa de un problema que confirman las cifras oficiales, al colocar a Tamaulipas entre los cinco estados con más feminicidios del país.
Ivón: Cuatro hijos en la orfandad
La madrugada del 20 de agosto, apenas hace unos días, Ivón Denisse Carranza, de 36 años y madre de cuatro hijos, fue hallada sin vida en un domicilio de la colonia Tamaulipas, en Tampico. Su pareja sentimental, identificada como Luis “N”, de 50 años, se entregó a las autoridades como presunto responsable de haberla asfixiado.
La familia de la víctima denunció que el aviso oficial del fallecimiento les llegó hasta las 11:00 de la mañana, varias horas después de ocurridos los hechos, y exigió ante la Fiscalía Especializada en la Investigación de los Delitos contra las Mujeres por Razones de Género (FENNAM) que el caso sea investigado como feminicidio y no como homicidio simple.
Dos de los cuatro hijos de Ivón Denisse —un bebé de dos meses y un niño de cuatro años— quedaron bajo resguardo del Sistema DIF Municipal, mientras las autoridades evalúan a familiares, con prioridad para la familia materna, que puedan hacerse cargo de su custodia.
Colectivas feministas de la zona sur del estado, entre ellas Mujer Manglar, se manifestaron para exigir que el caso no quede impune y señalaron que refleja un patrón que se repite: mujeres que mueren presuntamente a manos de sus parejas y dejan hijos menores sin una red de protección inmediata.
Dafne: La niña que no volvió del campamento
El 16 de julio, Dafne Zapata Quintos, de 13 años y originaria de El Mante, murió por asfixia dentro de las instalaciones de la Academia Militarizada Marina Doenitz, en Ciudad Madero, tras permanecer cuatro días en un campamento de verano.
La versión inicial de la institución habló de una baja de presión; posteriormente, la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas determinó que la causa de muerte fue asfixia por sumersión.
El caso derivó en la vinculación a proceso de tres personas: Danna Yanina “N”, cadete recién egresada de la academia, señalada como presunta autora material del feminicidio; Jorge Luis “N”, director del plantel, conocido como “Comandante Ponce”, y Estrella “N”, instructora conocida como “Sargento Estrellita”. Estos dos últimos fueron vinculados el 30 de julio por feminicidio por omisión y feminicidio agravado, respectivamente.
Los tres permanecen en prisión preventiva en el Centro de Ejecución de Sanciones de Altamira, mientras la Fiscalía ha señalado que existen más órdenes de aprehensión relacionadas con la investigación.
Pero este feminicidio destapó, además, una historia familiar que llevaba siete años en curso.
Su padre, Gabriel Alejandro Zapata Enríquez, abogado de profesión y director de una escuela primaria en el sur de Tamaulipas, enfrenta desde 2019 un proceso penal por el delito de violación equiparada en agravio de su propia hija.
La denuncia fue presentada por la madre de la menor, Alejandra Quintos, quien acusó a Zapata Enríquez de haber cometido tocamientos indebidos contra Dafne cuando la niña tenía seis años, en un domicilio de la colonia Las Brisas, en El Mante, el 3 de agosto de 2019.
El 11 de octubre de ese año, un juez de control vinculó a proceso a Zapata Enríquez y le impuso prisión preventiva por un plazo de dos años.
Al cumplirse ese periodo sin que se dictara sentencia, la ley le permitió continuar el proceso en libertad, condición en la que permaneció mientras el caso —registrado bajo la carpeta procesal CP/056/2019— se prolongaba entre amparos y otros recursos legales promovidos por su defensa, que Alejandra Quintos ha señalado públicamente como la causa del retraso.
El 7 de agosto de 2026, apenas semanas después del feminicidio, inició el juicio oral contra Zapata Enríquez ante el Tribunal Unitario de Enjuiciamiento de la Segunda Región Judicial, en El Mante.
Zapata Enríquez, quien representó a su hija en las audiencias relacionadas con el feminicidio antes de que se conociera públicamente su propio proceso, ha rechazado las acusaciones y pedido a las autoridades investigar el origen de la denuncia, que calificó como un intento de su expareja por separarlo de la menor.
“Lascuatas”: La madrugada en el control
Diez días después, la madrugada del domingo 26 de julio, las hermanas mellizas Dinorah y Denisse García Cruz, de 21 años y conocidas en su comunidad como “Las Cuatas”, fueron asesinadas a cuchilladas en el poblado El Control, municipio de Matamoros.
De acuerdo con el testimonio de su hermana mayor, Valeria, ambas se encontraban en un evento automovilístico conocido como “rol de Control” cuando un grupo comenzó a lanzarles latas de cerveza. Poco después, una camioneta con placas estadounidenses se acercó y una mujer atacó a las jóvenes con un arma blanca, hiriendo a Dinorah en el cuello y a Denisse en el pecho.
Ambas murieron poco después de ser trasladadas al Hospital General de Valle Hermoso.
La Fiscalía de Tamaulipas identificó a cuatro presuntos responsables —Jessica Daniela “S”, Ricardo “D”, Homero “B” y Bety “M”—, quienes residirían en Texas, por lo que se solicitó la colaboración de autoridades estadounidenses para su localización y captura.
El móvil, de acuerdo con la reconstrucción de la propia familia y de la Fiscalía, habría sido una disputa motivada por celos: una de las agresoras habría descubierto que su pareja enviaba mensajes a una de las víctimas.
Es decir, un conflicto sentimental y de pareja —otra variante de la violencia que se origina en los vínculos más cercanos— habría desembocado en un ataque contra dos mujeres que, según el relato familiar, “nunca buscaban problemas”.
Colectivos como Madres Buscadoras de Tamaulipas se sumaron al llamado de justicia para la familia.
La abuela y la disputa por la custodia
El cuarto caso ocurrió meses antes, pero su resolución judicial —la vinculación a proceso de los tres implicados— se conoció apenas semanas después del hallazgo del cuerpo de Dafne, lo que mantuvo el tema en la conversación pública durante el verano.
La noche del 26 de abril, una mujer adulta mayor, vecina de la colonia Nuevo Progreso, en la zona norte de Tampico, murió tras recibir disparos de arma de fuego afuera de su domicilio.
De acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, uno de los implicados se presentó en la vivienda haciéndose pasar por repartidor; al confirmar la identidad de la víctima, un segundo hombre le disparó en tres ocasiones.
La mujer fue trasladada con vida a un hospital, pero no logró sobrevivir a las heridas.
La investigación reveló que la presunta autora intelectual del crimen fue Gema Iyari “T”, exnuera de la víctima, con quien mantenía un litigio por la custodia de un menor que la víctima había ganado.
De acuerdo con la investigación, para ejecutar el ataque Gema Iyari habría recurrido a dos cómplices originarios del Estado de México: su actual pareja sentimental, Francisco León “R”, y un tercer hombre, Ricardo Daniel “M”.
Los tres fueron vinculados a proceso por feminicidio y permanecen en prisión preventiva justificada, con un plazo de cuatro meses fijado para el cierre de la investigación complementaria.
El caso muestra, de manera extrema, cómo un conflicto familiar y legal —una disputa por la custodia— presuntamente escaló hasta un asesinato planeado.
Cifras contundentes
Los cuatro casos no son hechos aislados dentro del panorama estatal. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Tamaulipas se ubicó entre el cuarto y quinto lugar nacional en feminicidios durante el primer semestre de 2026, con 18 carpetas de investigación abiertas entre enero y junio.
Reynosa, por sí sola, se colocó como el segundo municipio con más feminicidios de todo el país en ese periodo, con 10 casos, solo por debajo de Culiacán, Sinaloa.
A nivel nacional, el panorama tampoco es alentador. En enero de 2026 se contabilizaron 54 feminicidios en el país, mientras que 2025 cerró con 725 casos.
El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio ha documentado diferencias frente a las cifras oficiales sobre la evolución de este delito: mientras el Gobierno federal reportó una disminución de 26 por ciento durante los primeros 100 días de la actual administración, organizaciones civiles calcularon un incremento de 5 por ciento en el mismo periodo.
El propio Secretariado ha documentado que el homicidio doloso de mujeres a nivel nacional mantuvo una tendencia ascendente desde 2015, cuando se registraron mil 733 víctimas, hasta alcanzar un pico en años posteriores.
Otro dato conecta directamente con los casos aquí narrados: el SESNSP ha señalado que parte de los feminicidios está precedida por otras formas de violencia dentro del núcleo familiar. Solo en enero de 2026 se registraron 18 mil 812 casos de violencia familiar en México, un promedio de más de 606 diarios.
Esa violencia previa, silenciosa y muchas veces no denunciada, aparece como un elemento presente en historias como las de Dafne, las hermanas García Cruz, Ivón Denisse y la mujer adulta mayor de la colonia Nuevo Progreso: relaciones de pareja, vínculos familiares y disputas domésticas que pueden escalar hasta la forma más extrema de violencia contra las mujeres.
Las cuatro historias, distintas entre sí, comparten un hilo conductor: la violencia estuvo vinculada con entornos cercanos —una academia que debía cuidar a una menor, una disputa sentimental que derivó en un ataque, una relación de pareja que terminó en una muerte por asfixia y un litigio familiar que presuntamente desembocó en un asesinato planeado—.
Mientras la Fiscalía de Tamaulipas señala que varios de estos casos ya cuentan con personas detenidas y procesos judiciales en marcha, las cifras estatales y nacionales mantienen bajo atención el fenómeno de la violencia contra las mujeres en la entidad.





