Polvo del Camino/Max Ávila
Dadas las condiciones de inseguridad que privan en el país, importa reflexionar sobre la
posibilidad de que el próximo régimen federal tenga características policiaco-militares. No se
trata de una ocurrencia del columnista sino de la opción a que obligaría la realidad. Sea aplicar
mano dura no solo para salvar al proyecto transformador, sino que de alguna forma respondería
al interés de los gringos de combatir con más fuerza a los grupos delictivos venciendo los
obstáculos ahora interpuestos por diversas razones.
No es ocurrencia insisto, si observamos que Omar García Harfuch se ha convertido en héroe
de mil batallas y es bien visto por las autoridades vecinas que a través de la DEA recién lo
nominaron “aliado confiable” en tanto que, por otra parte, critican severamente al supremo
gobierno por presuntamente dejarse influir por células al margen de la ley. Eso de que mandos
policiacos o militares dirijan el destino de la república es muy serio y delicado que incluye
tentaciones a que daría lugar olvidando las experiencias en países latinoamericanos víctimas
del uso de la fuerza contra la población. Sería una regresión y sin embargo no parece lejano
que suceda… Dios nos agarre confesados. No olvidéis que Javier, padre de Omar, fue coronel
que en función de titular de la Dirección Federal de Seguridad algo o mucho tuvo que ver en la
confrontación con la disidencia de izquierda de los setentas. Y que os digo del abuelo, don
Marcelino, el secretario de la Defensa con Díaz Ordaz.
Hay memoria histórica. No se trata de suponer un estado absolutista como salida al problema
que nos afecta ni que los partidarios del autoritarismo construyan castillos en el aire, pero hay
que considerar la posición del secretario de Seguridad que también es político y ambicioso que
ya dio prueba de popularidad al resultar el aspirante de Morena al gobierno de la CDMX con
mayor votación, solo que declinó tal candidatura al preferir desempeñar el cargo actual. En este
sentido usted dirá que tal vez fue obligado para dar paso a Clara Brugada “por instrucciones
superiores”. Y pue-que sí.
El asunto es que el siguiente sexenio podría ser encabezado por alguien de innegable vocación
policiaca-militar cuyo reconocimiento de EU no es determinante pero necesario para concretar
la colaboración limitada debido a ciertos escándalos que ponen en riesgo las relaciones entre
ambos países. Ahora mismo el tema de las visas está vigente al igual que los diversos
procesos de extradición que involucran a personajes de doble nacionalidad, como Cabeza de
Vaca, y otros muchos que debieran ser resueltos a favor de México confirmando el buen
espíritu de colaboración.
Usted dirá que es mucho atrevimiento suponer que García Harfuch pudiera llegar a Palacio
Nacional dando al traste con la civilidad que tomó las riendas a partir de Miguel Alemán Valdés.
Pudiera ser polémico y de hecho lo es, pero no deja de inquietar cuando la población está harta
de tanta inseguridad a pesar de algunos éxitos exagerados por la publicidad oficial, que
parecen no disminuir el problema. Sea como fuere, México sigue acosado por el imperialismo
que mucho apreciaría el viraje político que le conviene. Recordad que los gringos también
impulsan a la ultraderecha que desde la obscuridad busca desestabilizar a la república. Por ello
la insistencia del que escribe respecto de que Doña Claudia debiera exigir pruebas de
confianza a quienes la rodean, incluidas las dirigencias morenistas de todo el país que en las
condiciones en que operan no significan garantía de que la 4T logre los objetivos que originaron
su creación.
SUCEDE QUE
La Jefa de Jefas tiene razón al demandar humildad y austeridad en el ejercicio del poder. Y es
que enterada de que la SCJN pretende revivir el seguro de gastos médico mayores tuvo a bien
condenar lo que sin duda es un privilegio costeado por la ciudadanía que por lo mismo, fue
cancelado. Se ve que jueces, magistrados y ministros pronto olvidaron el ejemplo juarista y la
promesa de que estarían al servicio de las mayorías. Le digo, caras vemos corazones no
sabemos.
Y hasta la próxima.





