Vida Diaria/Rosa Elena Gonzalez
“No tienen abuela” dice doña JUANA para hacer referencia a las
personas que se auto elogian, que presumen virtudes y logros que no
tienen. Ándele, así como políticos, pues la mayoría de la corrupta clase
política se dicen decentes y se la pasan elogiándose como si la gente
no supiera quienes son mentirosos y corruptos.
Por lo tanto, y aunque parezca, créame, el título de esta colaboración
no refiere a uno que otro encumbrado irresponsable, a esos que con su
mal actuar hasta pareciera que no tienen abuela. Y no, tampoco se
hace referencia a los diputados que, aunque el pueblo tenga constancia
de su ineficiencia, pobre desempeño, como legisladores, les da por
vanagloriarse, presumen lo que no son y como si ellos fueran pulcros
hablan mal de los que ya no están, aunque antes pertenecieran al
mismo clan ¿Verdad HUMBERTO PRIETO?
Reiteramos, el título de esta publicación no refiere a los personajes de
la política que como dijera doña JUANA, no tienen abuela. Este día es
para recordar algo más grande e importante.
Hoy, 28 de agosto, es el Día del Adulto Mayor en México, de los
abuelitos, y es pertinente no solo felicitarles, también reconocerles, que
los jóvenes les consideren, pues como ven a los viejitos un día, si DIOS
les concede larga vida, a ellos los verán.
Los adultos mayores son el presente del pasado, sabiduría, su pelo es
la viva imagen del respeto, su rostro ya no muestra enojos, tienen un
corazón, quizá cansado, pero lleno de amor, su presencia es
tranquilidad, su alma se siente liberada de toda maldad, así son los
abuelos.
LOS ABUELOS, así con mayúsculas, por la grandeza que representan,
son el consejo lleno de sabiduría, el respaldo sincero, el reflejo del
antes, el hoy y el después, aun los que se adelantaron son el camino, el
recuerdo infinito de aquellos que dejaron el más valioso legado de
amor, trabajo, valores y bondad.
Sí, los pasos de las personas de edad avanzada, de ese ser lleno de
ternura llamado abuelo, son lentos porque no tienen prisa, ya han
caminado demasiado y nadie puede alcanzarlos, llevan la delantera,
han recorrido muchas primaveras, veranos, otoños e inviernos, a su
paso han dejado evidencia de su andar.
Quizá, en algunos casos, sus brazos estén débiles, pero antes fueron
vigorosos, con la fuerza suficiente para llevar en ellos la estabilidad de
una familia, eran el soporte, su espalda cansada es porque llevaron
acuestas durante muchos años los sueños, esperanzas, luchas,
derrotas, tristezas y alegrías propias, de sus hijos y nietos.
En los hombros encogidos guardan las emociones de todos aquellos
que lloraron en ellos, y aunque sus manos hoy se sienten frágiles ayer
tuvieron la fuerza suficiente para sostener su creación, enseñarle a
caminar y levantarle cada vez que caía.
Cierto, sus sentidos ya no son los mismos, su voz es baja porque
saben modularla prudentemente, sus palabras llevan la tranquilidad del
silencio, muchos escuchan poco porque no quieren escuchar el sonido
de la maldad.
Su vista ha disminuido porque prefieren no ver los defectos de los que
ama, su tacto es incierto porque no se reconoce bordes extraños, solo
detecta y acaricia las líneas conocidas, su mente ya olvida algunas
cosas, pero nunca el amor a su familia.
En síntesis, ese ser al que se le llama cariñosamente abuelo o abuela
es la experiencia acumulada, no está decrepito, solo reposa la gloria de
batallas ganadas, es la paz después de tormentas y vendavales
vencidos.
Así son los venerables abuelos. Cierto es que hay algunos que en su
tiempo de juventud también se equivocaron, los que nunca aprendieron
a ser unos verdaderos padres y hoy sufren el rechazo y el olvido de sus
hijos, pero no toca a la sangre de la sangre cuestionar, solo se les debe
de brindar amor, comprensión y compañía, como los vemos un día nos
veremos.
Todos los hijos y nietos deben de entender que como se ven ese
abuelo o abuela también se vio, y con el solo hecho de ser sangre de
su sangre se debe respetar, amar y escuchar los sabios consejos
emanados del corazón, el amor del gran padre o la gran madre es
incondicional.
En fin, la situación es que hoy, 28 de agosto, en México, es el Día del
Adulto Mayor, Día del Abuelo y la Abuela, seguramente se verán en
redes sociales un montón de felicitaciones, aunque muchos de los
abuelitos ni internet tengan.
Claro, no faltaran políticos que queriendo verse sensibles también
enviaran un mensaje en redes sociales para las personas mayores,
para los abuelitos, aunque lo real es que muchos de ellos, la clase
política, no tienen abuela.





