INTERIORES/Carlos López Arriaga
Cd. Victoria, Tam. Se confirma que el Partido Acción Nacional pierde el registro en el estado
de Coahuila, al no alcanzar la votación requerida del 3%, tras los comicios del 7 de junio
pasado, donde se renovó el congreso local y el PAN cosechó el mínimo histórico de 27 mil 819
votos: un vergonzante 2.29%.
No ganó una sola de las 16 diputaciones de mayoría, conquistadas todas por su adversario
histórico, el PRI. Su cosecha fue tan pobre que ni siquiera le alcanzó para curul alguna de
representación proporcional.
La nota es que desaparece en dicha entidad. El reporte informa que, mediante el acuerdo
SG/027/2026, el CEN panista está dando curso al penoso procedimiento de bajar la cortina y
disolver al malogrado comité estatal, a cargo de ELISA MALDONADO LUNA.
Personaje que podría quedar al frente de algo parecido a una delegación regional, como
representante temporal del CEN, pero con facultades muy limitadas. Ello, en espera de un
reemplazo que empezaría desde cero el trabajo partidista, con miras a la elección federal de
2027.
Pero el fracaso no es de ELISA. Sería injusto culpar a la dirigente estatal sin considerar el
contexto nacional y el pobre desempeño del propio CEN, a cargo de JORGE ROMERO
HERRERA, quien tomó la decisión de competir sin alianza alguna con el PRI, por lo cual firmó
su debacle. Creyeron que podían solos; ahí tienen los resultados..
TIEMPOS IDOS
Coahuila es una entidad muy especial que no conoce la alternancia y donde el invicto PRI
volvió a demostrar músculo en junio pasado al obtener carro completo, como en la era dorada
del partido aplanadora.
Lo comenté aquí: alguna vez el PAN tuvo bases fuertes en dicho estado, gobernando en
municipalidades importantes como Saltillo, Torreón y Monclova. (Interiores, “Saldos del
terremoto electoral”, https://x.gd/l86FL9).
Igual recordé que hubo tres momentos estelares en la lucha por la gubernatura, cuando el
albiazul alcanzó sus picos más altos. En 1999 con la candidatura de ANTONIO GARCÍA VILLA;
en 2005 con JORGE ZERMEÑO INFANTE y en 2017 con GUILLERMO ANAYA.
En todos estos casos, se quedaron a un paso de la victoria, siendo superados por los priístas
ENRIQUE MARTÍNEZ, HUMBERTO MOREIRA y MIGUEL ÁNGEL RIQUELME, los tres del
mismo grupo político al que pertenecen el actual gobernador MANOLO JIMÉNEZ y el secretario
general del CEN tricolor, RUBÉN MOREIRA, también exgobernador.
É
VECINO NEOLEONÉS
La sacudida que recibió el PAN en Coahuila ha puesto en un predicamento al CEN ante
procesos cercanos como el de Nuevo León, donde el propio JORGE ROMERO había repetido
hasta la saciedad que no buscarían una alianza con el PRI.
Pero los frentazos educan. Al parecer, la lógica de los acontecimientos lo estaría haciendo
cambiar de idea. Ahora dice que podría aceptar la alianza con el virtual candidato tricolor
ADRIÁN DE LA GARZA SANTOS, alcalde de Monterrey.
Ello, en un estado donde el gobernante Movimiento Ciudadano tendría pocas posibilidades de
continuar al mando, dada la inconformidad que existe en el seno del partido naranja por la
postulación de la primera dama, MARIANA RODRÍGUEZ CANTÚ, quien continúa haciendo
campaña anticipada, pese a encontrarse en tránsito de un tercer embarazo.
MARIANA ya fue candidata a la alcaldía y perdió ante el mismo ADRIÁN DE LA GARZA, quien
compitió por una coalición PRI-PAN-PRD. Aun así, SAMUEL insiste en heredar el trono a su
cónyuge, ante el temor de que su archienemigo lo meta a la cárcel en cuanto llegue al poder.
Está advertido desde ahora.
A ello se suma la bronca que cada día se profundiza más entre SAMUEL y el CEN de MORENA
a cargo de ARIADNA MONTIEL, quien no quita el dedo del renglón en su propósito de llevarlo a
juicio político, tema donde tendría todo el apoyo del PRI y el PAN.
Y si en Coahuila el divorcio le salió caro al PAN, llevándolo a la bancarrota institucional, lo
mismo podría suceder en Nuevo León si se impusiera la visión miope del CEN. En la tierra de
MANOLO JIMÉNEZ, tal divorcio arrojó resultados asimétricos. Al PRI le fue mejor y ganó todo.
El PAN se hundió, se quedó sin curules y perdió el registro.
CRISIS REGIONAL
La anemia de Acción Nacional en dichas entidades corre paralela a la que está sufriendo en
tierras tamaulipecas, donde la renovación de la directiva estatal llegó con un año de retraso y el
nuevo comité proviene del mismo grupo que se hundió con CABEZA DE VACA.
Según fuentes consultadas, el PAN perdió el 24% de su votación entre 2021 y 2024. Aunque en
Tamaulipas su verdugo no es tricolor, sino guinda, partido que le arrebató en un lapso récord la
mayor parte de sus cargos importantes.
En la entidad nuestra, el deterioro territorial del PAN es brutal. Durante el referido periodo
(2021-24), Acción Nacional dejó ir el control de 16 ayuntamientos, entre ellos, Tampico, Victoria
y Mante. Hoy día, dicho partido gobierna al 5% de la población estatal.
Los ocho ayuntamientos que concentran el 90% del gasto municipal del estado (Nuevo Laredo,
Reynosa, Matamoros, Victoria, Tampico, Madero, Altamira y Mante) están bajo control, total o
parcial, de MORENA.
Peor todavía. Con el candidato perdedor de 2022, CESAR VERÁSTEGUI, reciclado en calidad
de secretario general, la prospectiva azul confirma la decadencia de este organismo en las tres
grandes entidades del noreste mexicano.
Columnas anteriores:
https://lopezarriagamx.blogspot.com





